5/11/12

Acercándonos al Sumak Kawsay o Buen Vivir


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Una aproximación a la cosmovisión de los pueblos indígenas andinos y su Sumak Kawsay o Buen Vivir, de la mano del ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, David Choquehuanca.


La conferencia tuvo lugar en Ecuador, en el marco de una reunión de los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). A pesar de que el encuentro suscitó rechazo entre algunas organizaciones indígenas ecuatorianas, NanoMundo opta por no entrar en la polémica y transcribe a continuación partes de la ponencia que quizás puedan ayudar a las lectoras a acercarse a la realidad de las comunidades indígenas andinas, su lucha y sus propuestas para lograr un mundo en equilibrio.

El 25 y 26 de junio de 2010, coincidiendo con las celebraciones del Inti Raymi, la fiesta andina del dios Sol, se dieron cita en la ciudad de Otavalo, situada en el centro andino de Ecuador, a las faldas del volcán Imbabura, decenas de representantes y autoridades indígenas y afrodescendientes de Cuba, Venezuela, Guatemala, Nicaragua, San Vicente y Granada, Bolivia y Ecuador. Entre las muchas propuestas, iniciativas y conceptos que allí se trataron rescatamos el del Sumak Kawsay o Buen Vivir, que podría definirse como la actitud vital o la filosofía de vida que las comunidades indígenas de los Andes intentan rescatar de sus tradiciones y establecer como eje que guíe a sus sociedades. De él se han hecho eco las nuevas Constituciones de Bolivia y Ecuador que, en ocasiones, lo utilizan como ideología de la resistencia ante el neocolonialismo y como una alternativa a la homogeneidad cultural de la civilización “occidental”.


David Choquehuanca, ministro de Relaciones Exteriores y Cultos del Estado Plurinacional de Bolivia, forma parte del Gobierno del presidente Evo Morales desde 2006. Indígena aymara, nació en una comunidad de los Andes, cerca del lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Su lenguaje es sencillo y humilde.

“Hermanos y hermanas, vamos a compartir un poco de lo que estamos destapando en este proceso de emergencia de los pueblos indígenas, quienes han preservado sus valores, sus códigos, sus principios durante más de 500 años y que ahora están en pleno proceso de recuperación.

Hermanos, hasta ahora nos han mostrado a los países, a los indígenas, dos caminos: un camino que va por el lado del capitalismo y otro camino que va por el lado del socialismo. Para el capitalismo lo más importante es la plata, el capital, la obtención de la plusvalía, la obtención de la ganancia... No le importa la vida. Por otra parte, nos han mostrado otro camino que va por el lado del socialismo. Para el socialismo lo más importante es el hombre, lo que el socialismo busca es satisfacer las necesidades cada vez más crecientes, tanto materiales como espirituales, del hombre. Nosotros también, los indígenas, buscamos satisfacer las necesidades tanto materiales como espirituales del hombre, pero la lucha de los pueblos indígenas va más allá. No estamos de acuerdo con el capitalismo, porque al capitalismo la vida no le importa, para nosotros, los indígenas, lo más importante no es la plata, no es la obtención de la ganancia, no es el capital, no es el dinero. Tampoco es el hombre: para nosotros los indígenas lo más importante son las plantas, el aire que respiramos, el agua que tomamos, nuestros cerros; lo más importante para nosotros son las mariposas, las hormigas y el hombre está en el último lugar. Para nosotros lo más importante son nuestros ríos. Para nosotros lo más importante es nuestra Madre Tierra. Para nosotros lo más importante es la vida.


En las universidades nos enseñan las leyes hechas por el hombre que no toman en cuenta todo, están en función de los intereses del hombre. No recogen las leyes de la naturaleza. Pero en este proceso de recuperación, de valorar lo nuestro, estamos poco a poco aprendiendo a saber movernos de acuerdo a las leyes de la naturaleza, a complementar lo que aprendemos en las universidades con lo que se ha preservado, con la sabiduría de nuestros abuelos, de nuestras comunidades, de nuestras organizaciones.

Ambos, tanto el socialismo como el capitalismo, buscan el desarrollo, quieren dominar la naturaleza para ponerla al servicio del pueblo y buscan el vivir mejor. El desarrollo busca el vivir mejor. Nosotros, los indígenas, no queremos que uno esté mejor que el otro, no queremos que nadie esté mejor, queremos que todos estemos bien. Por eso decimos que buscamos el Vivir Bien o el Buen Vivir.

Nos insinúan que la superación de la pobreza indígena significa el acceso a los beneficios de la modernidad. No es así, porque el desarrollo ha sido un fracaso. En la misma Europa, la palabra desarrollo ya está en cuestión. Se analiza que, a nivel mundial, el desarrollo es el principal causante de la crisis global y destructor del Planeta Tierra. El desarrollo ha logrado sus objetivos, ha logrado que unos estén mejor que los otros, pues eso busca el desarrollo, vivir mejor. El desarrollo ha logrado que unos países estén mejor que los otros países, que unos pueblos estén mejor que los otros pueblos, unas personas estén mejor que las otras personas, unos continentes estén mejor que los otros continentes. El desarrollo ha generado muchos desequilibrios, desequilibrios entre las personas, los pueblos, las naciones y, fundamentalmente, desequilibrio entre el hombre y la naturaleza.


Hoy vivimos las consecuencias de la aplicación de este desarrollo implementado por la sociedad occidental. Ni más ni menos. Y ahora se está discutiendo en el mundo, en todos los países, qué tipo de desarrollo vamos a impulsar y han dado algunos nombres como desarrollo sostenible, desarrollo sustentable (...) desarrollo con identidad... y se van acercando a lo que nuestros pueblos conocen, lo que nuestros pueblos siempre han vivido: desarrollo armónico.

Para vivir mejor tenemos que competir, en el Vivir Bien (o Buen Vivir) compartimos, no competimos. Para vivir mejor lo más importante es el hombre, el capital. Para el Vivir Bien lo más importante es la vida. Este modelo de desarrollo que han implementado las iglesias, las organizaciones no gubernamentales, nosotros mismos... ha dado lugar a varias crisis. Hoy hablamos de crisis. Los presidentes, las organizaciones, los movimientos sociales, los líderes, ¿para qué se reúnen? Para analizar estas crisis. Crisis financiera, crisis alimentaria... Estamos en tiempos de crisis y es el resultado de la aplicación de este modelo de desarrollo que busca el vivir mejor. Estamos hablando de crisis climática, de crisis energética. Estamos hablando de crisis de los valores. Otros dicen: la misma civilización occidental está en crisis. Estamos hablando de crisis institucional. Los pueblos plantean que instituciones como Naciones Unidas se tienen que democratizar, ya no responden a la realidad actual, a lo que nuestros pueblos quieren. Estamos hablando de una crisis estructural (…). Estamos en tiempo de cambios, tenemos que cambiar desde las estructuras: el desarrollo ha generado pura crisis mientras el Vivir Bien o el Buen Vivir busca armonía.

Vivir Bien es saber alimentarse, nosotros decimos sumak mancaña en aymara, saber alimentarse. Hoy en día hasta eso hemos descuidado, el desarrollo hasta eso nos ha hecho descuidar. No nos alimentamos ya. Antes, nuestro alimento era nuestra medicina. Hoy ya no damos importancia a nuestros alimentos. Hoy comemos, ya no nos alimentamos, por eso decimos es hora de comer, vamos a comer, tengo hambre, qué vamos a comer hoy día, no decimos con qué nos vamos a alimentar hoy día. Vivir Bien es saber alimentarse. No es lo mismo comer que alimentarse (…).



Vivir Bien es saber comunicar, democratizar la comunicación. Vivir bien es saber compartir. Vivir bien es saber danzar. No es igual bailar que danzar. Nuestros pueblos danzaban, no bailaban y estamos recuperando eso. En esta fiesta de Inti Raymi, danzamos (…). Uno va a una discoteca a bailar, no a danzar, pero en Inti Raymi no bailamos sino danzamos. Vivir Bien es saber danzar y en qué momentos danzar.

Vivir Bien es saber meditar. Nuestro organismo necesita meditación, necesita descanso. Hay algunos pueblos que meditan durante todo un mes y nosotros ya no meditamos, ya no reflexionamos y justamente en estas fechas, antes de las fechas de Inti Raymi nosotros reflexionábamos, meditábamos, entrábamos en silencio. El meditar nos va a permitir esa armonía con nosotros mismos, porque el Vivir Bien busca armonía consigo mismo, armonía en la comunidad, con nuestro entorno, armonía con la naturaleza, busca el equilibrio espiritual y si nosotros no meditamos vamos a estar más preocupados en la plata, no vamos a alcanzar esa armonía, que es lo primero que tenemos que alcanzar para alcanzar el Vivir Bien, para generar equilibrio. A todo esto nos ayuda el meditar, entrar en silencio, danzar junto a nuestro padre Sol (…).

Vivir Bien es saber trabajar. En aymara decimos sumak irnaqaña, porque el trabajo para nosotros es fiesta, el trabajo para nosotros es felicidad. En el capitalismo tienen que pagarte para que trabajes, si no te pagan, no trabajas, porque es explotación. Nos pagan, nos explotan. El socialismo dice que el trabajo tiene que ser una necesidad. Pero dentro de la cultura de la vida el trabajo es felicidad, es fiesta. Vivir Bien es saber trabajar.

Vivir Bien es saber beber. Nosotros compartíamos semanas, meses, decimos en aymara con nuestras kusas, nuestras chichas, de maíz, sin alcohol. Entrábamos en otra dimensión que no es igual que emborracharse. En las cantinas nos emborrachamos y eso no es Vivir Bien. Vivir Bien es saber beber. Y tenemos que aprender a beber.



Vivir Bien es saber reproducirse. Tenemos que aprender de las llamas. Las llamas no hacen el amor en cualquier momento. Nosotros no tomamos en cuenta el cosmos, cuando sea se casa nomás uno. A mí me alegra mucho esta reunión porque estamos en luna llena y eso es bueno, yo no sé si es coincidencia o es que realmente, como se trata de una reunión donde participan autoridades indígenas y afrodescendientes, han encontrado esta fecha exacta. Porque es importante, el cosmos influye en nosotros, ya que somos apenas una pequeña parte de él (...). El cosmos influye en nuestro ser, somos apenas una pequeña parte del cosmos y ya no lo sabemos, hasta de eso nos hemos olvidado; cuando sea hacemos nomás el amor. Hermanos: no es cuando sea y vamos a tener hijos cósmicos. Pero estamos en ese proceso de recuperación de nuestra identidad, de nuestra espiritualidad, de nuestra filosofía.

Vivir Bien es saber amar y ser amado. Tenemos que alcanzar la plena felicidad, la plenitud, la vida en plenitud. No podemos abrigar en nuestros corazones odio, tenemos que abrigar comprensión; no podemos abrigar en nuestros corazones racismo, no podemos abrigar en nuestros corazones resentimiento, tenemos que aprender a amar y a ser amados.

Vivir Bien es saber servir, por eso recuperamos nosotros en Bolivia que las autoridades tienen que ser servidores públicos, saber servir a la vida, a la comunidad, a nuestros hijos, a nuestras familias. Vivir Bien es saber servir, pero también Vivir Bien, el Sumak Kawsay o Sumak Qamaña es saber dormir. No es estar todo el tiempo trabajando... Si buscamos el equilibrio tenemos que saber dormir. Vivir Bien es saber respirar, hasta de eso nos hemos olvidado. Ya no respiramos como deberíamos de respirar, todos respiramos con la barriga nomás y por eso la barriga nomás está creciendo. Nuestros pulmones nos piden a gritos oxígeno, tenemos que dar oxígeno limpio, no oxígeno dañado porque pueden dañar a nuestros pulmones. Tenemos que respirar como Rumiñahui (guerrero inca que luchó contra los españoles en Quito). Ustedes ven a Rumiñahui y ahí está bien, fornido. Cuando uno respira así crece y cuando respira así el estómago se entra adentro, sientes tranquilidad, metes oxígeno en los pulmones, se bombea bien la sangre.(...) Si hay buena circulación de sangre el cerebro funciona, si el cerebro funciona hay ideas, hay proyectos, se generan nuevos conocimientos... Vivir Bien es hasta eso, hasta saber respirar.


Es bien simple, Vivir Bien es saber escuchar... Y así podemos ir construyendo para lograr el equilibrio con  nosotros mismos, que es importante. Entonces Vivir Bien no solamente es alcanzar algunas satisfacciones materiales y espirituales.

En Bolivia, cuando nosotros, por voluntad del pueblo boliviano llegamos a gobernar decíamos qué vamos a hacer, qué queremos, ¿queremos desarrollo? Varias cosas se han discutido y los indígenas en Bolivia hemos dicho que queremos simplemente volver a ser, porque nosotros ya no éramos, habíamos dejado de ser.

Hubo un proceso de “desaculturización” (de pérdida de la cultura propia), no sólo en Bolivia, en Latinoamérica, un proceso de colonización de nuestras mentes, nosotros ya no éramos, y hemos dicho: queremos volver a ser nuevamente, queremos volver a ser qamiri, personas que viven bien, personas que “buenviven”.

Tenemos que discutir, que encontrar un espacio donde vayamos construyendo o reconstruyendo de manera comunitaria, consensuada, la filosofía del Vivir Bien, juntos todos.

Y hemos dicho: recuperaremos primero nuestra identidad porque la identidad es como una piedra fundamental para levantar una sociedad diferente, para reconstruir la vida. Porque nosotros no solamente queremos una nueva sociedad. Hablar de construir una nueva sociedad es excluyente, solamente estamos hablando de las personas y nosotros lo que queremos y hablamos es de levantar una nueva vida. Para ello tenemos que recuperar nuestra identidad, nuestros principios, nuestros valores, nuestros códigos, tenemos que recuperar la tumpa. ¿Y eso qué es? Es el control obligado que tiene que existir entre todos nosotros. Hoy en día no hay ese control, ya no nos interesa cómo estarán nuestros hermanos, ya no queremos saber los problemas que tienen nuestros hermanos palestinos, ya no nos interesa cuál es la lucha de nuestros hermanos en el Perú o en Guatemala. Ya no practicamos el principio de la tumpa, no nos conocemos. Nos han encerrado, nos han dividido con fronteras. En las ciudades es peor, uno ya no conoce quien vive en el departamento de arriba, no le importa, nos han vuelto individualistas, egoístas. Por eso tenemos que empezar a recuperar la tumpa.

Hay otro principio que es la tama, que significa la gran familia. Todos formamos parte de una gran familia, todos somos parte de la tama y el ALBA está orientado a reconstruir esto, a generar conciencia de que tenemos que construir una comunidad, esta gran familia.


Así podemos hablar de varios principios que estamos en pleno proceso de destape, porque son 500 años que han sido tapados estos nuestros saberes, estos nuestros principios. Como la minga o la minka (reunión social para hacer un trabajo que beneficie a algún integrante o a toda la comunidad). Tantos valores, tantos principios que podemos encontrar hasta categorías económicas. Así como en las universidades nos enseñan categorías para entender el comportamiento de la sociedad, la plusvalía, varios términos teníamos que garantizaban el equilibrio en la familia, en la persona, en la sociedad, en el Planeta... y hemos dicho que tenemos que volver a nuestro camino. Por eso hablamos del pachakutik, pacha es equilibrio en el tiempo y el espacio y kutik, retorno. Hemos empezado a hablar del retorno a estos espacios, a este tiempo del equilibrio, del retorno a nuestro camino, retorno a nuestro sarawi, retorno a nuestro equilibrio.

Estamos en ese proceso donde a todos se toma en cuenta, por eso estamos hablando de la interculturalidad, por eso estamos hablando de la plurinacionalidad, porque todos somos importantes. Nuestra wiphala (bandera de siete colores formada por cuadrados) nos dice que los cuadraditos son del mismo tamaño, que todos somos del mismo tamaño, que cada uno somos del tamaño que somos nomás, ni más ni menos. El arquitecto no es superior que el albañil, el ingeniero no es superior al agricultor, ni es inferior, son del tamaño que son nomás, ni más ni menos, y nos complementamos.

Tenemos que volver a nuestro camino, recuperar nuestra historia, porque tenemos historia. En Bolivia nos dijeron: ah no, no, los indígenas no tienen historia... Y nosotros preguntábamos ¿y qué es lo de nuestros abuelos? Ah no no, eso se llama etnohistoria, no era historia. Lo de ellos era historia y lo nuestro era etnohistoria. Igual con la música... ah! No, música no tienen. ¿Y cómo se llama lo que tocan nuestros pueblos? Ah no! Eso se llama folclore. Ah folclore. Y en nuestras entradas poníamos entradas folclóricas. No hermanos, no es folclore lo nuestro. Es toda una manifestación cultural. Es música, hermanos. Y hemos dicho: recuperemos nuestra historia, nuestra música (…) porque la cultura occidental nos ha hecho despreciar lo mejor que tenemos. Estamos en tiempo de recuperar nuestra identidad, nuestra historia, nuestro alimento, nuestros recursos naturales, nuestro pensamiento. Ahí una hermana me decía que no se tendría que decir “pensamiento” sino “pensasiento”, y tiene mucha razón.

Nuestro sentir, hermanos. Ni podíamos expresar nuestro sentir en el pasado, no podíamos expresar nuestro pensar, han descalificado nuestra historia, nuestro arte. Decían: no no, lo que ustedes hacen no es arte. ¿Y qué es lo que...? Eso es artesanía nomás. Y nosotros: asociación de artesanos (…). Hermanos, no han valorado nuestro sentir, nuestro pensar, nuestro hacer y estamos en proceso de recuperar nuestras propias formas de organización porque si no, no vamos a alcanzar el Vivir Bien, que también es saber respetar.

Hermanos, es hora de recuperar nuestros símbolos como nuestros chicotes (símbolo que representa a la serpiente y se usa tradicionalmente atado al cuerpo), nuestros ponchos, nuestras fechas cósmicas para cargarnos de energía... Para alcanzar el Vivir Bien tenemos que reconstruir el equilibrio y es muy importante en este proceso empezar a leer las arrugas de nuestros abuelos antes de que se nos mueran, porque ahí está la sabiduría.

(…) En este proceso de reflexión para alcanzar el Vivir Bien lo más importante es la vida, no solamente el hombre. Tenemos plenas coincidencias con el socialismo, buscamos satisfacer las necesidades materiales y espirituales del hombre, pero nuestra lucha vas más allá que eso. Igual que en la democracia, nuestra lucha va más allá que la democracia. Nuestra wiphala nos dice que nuestros problemas y nuestras cosas las tenemos que resolver mediante el consenso, no mediante la democracia. No estoy en contra de la democracia, necesitamos profundizar en la democracia, necesitamos democratizar la propia democracia hasta alcanzar niveles de consenso, (lo) que no significa unanimidad, porque no queremos que todos pensemos lo mismo. Consenso es respetar lo que el hermano piensa, respetar lo que la hermana piensa, respetar lo que los hermanos piensan, es encontrar el centro, el taipy, el eje. No es lo que yo quiero, no es lo que tú quieres, sino lo que queremos todos. Eso es el consenso. Y nuestros pueblos, nuestros abuelos nos han enseñado que las cosas tenemos que resolverlas mediante el consenso, no solamente mediante la democracia. Es mejor resolver mediante el consenso porque el consenso nos permite la participación de todos. La democracia es el sometimiento de las minorías hacia las mayorías o el sometimiento de las mayorías a las minorías. En la democracia existe la palabra sometimiento y someter al prójimo no es Vivir Bien (…). La lucha de los pueblos indígenas va más allá de la democracia y queremos resolver nuestros problemas mediante el consenso, dentro del Vivir Bien.

La lucha del Vivir Bien o el Buen Vivir va más allá de la libertad. En la comunidad todos nos complementamos unos con los otros. En la comunidad nadie tiene que ser más libre o nadie tiene que sentirse libre o capaz de destrozar una planta como en el Occidente, porque la planta es nuestro hermano, con la planta nos complementamos. Nosotros nos complementamos con la naturaleza. Nuestra lucha va más allá de la libertad. Necesitamos pelear por la libertad porque hay muchas cadenas que romper todavía, pero nuestra lucha de los indígenas va mucho más allá de la libertad, no se queda ahí. Lo mismo en justicia. Cuando hablamos de justicia solamente hablamos de las personas, es excluyente, no tiene en cuenta el todo y nosotros no solamente buscamos la armonía de las personas. Buscamos la armonía de las personas pero buscamos la armonía hombre-naturaleza, buscamos la armonía plena. Igual que la dignidad... es mucho mejor hablar de la identidad. La lucha de los pueblos indígenas va más allá de la dignidad, es más importante la identidad que la dignidad para nosotros. Y así podemos ir viendo, hermanos, varias palabras... La solidaridad, ¿quién es solidario con quién? El que tiene es solidario con el que no tiene... Mientras el que tenga sea solidario con el que no tiene (aquellos) pueden estar tranquilos, pero también, puede ser un telón para no ver por qué tiene el que tiene y por qué no tiene el que no tiene. Lo mismo cuando hablamos de los derechos humanos. Es importante (pero) la lucha de los pueblos indígenas va más allá de los derechos humanos, por eso la pelea de hablar, luchar en Naciones Unidas por los derechos de los pueblos indígenas.

Estamos avanzando, pero no sólo nos quedamos ahí los pueblos indígenas. Estamos trabajando con el apoyo de varios países que han tomado conciencia de que nuestro Plantea es nuestra Madre. Han declarado el Día Internacional de la Madre Tierra y se está trabajando en los derechos de los pueblos indígenas. Nos hemos reunido en Cochabamba (en abril de 2010), en la Conferencia Mundial del Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra (de la que se sacaron) importantes conclusiones que están siendo discutidas no solamente en Naciones Unidas sino en varios espacios. Estamos hablando ya de los derechos cósmicos, no sólo de los derechos humanos, porque si queremos armonía tenemos que tener en cuenta los derechos de la Madre Tierra. Ya hay Constituciones que recogen, como la de Ecuador, los derechos de la Madre Tierra y nuestra lucha va más allá de la diversidad. Se habla de la unidad en las diversidades, aprender a convivir dentro de la diversidad, pero la lucha de los pueblos indígenas va más allá de esta unidad en la diversidad, buscamos la semejanza y la diferencia. Todos somos semejantes y diferentes. Cuando hablas de la unidad y la diversidad hablas de las personas, pero cuando hablas de la semejanza y la diferencia hablas del todo.

(…) El ALBA es un espacio que nos tiene que permitir recuperar esto lo que tienen nuestros pueblos, que nos tiene que permitir valorar a nuestros pueblos. No es un espacio solamente donde se reúnen los presidentes como otros espacios de integración, es un espacio de integración donde se toma en importancia la participación de los pueblos. (…) Por eso se recoge la complementariedad en los pueblos, la protección de la producción de alimentos de interés nacional; se habla de la solidaridad de las economías más débiles y de los que más tienen; se habla de la promoción de la armonía entre el hombre y la naturaleza; se habla del respeto a los derechos de la Madre Tierra promoviendo un crecimiento económico en armonía con la naturaleza; se habla de valorar la identidad cultural, del desarrollo de la soberanía y seguridad alimentaria de nuestros países; se habla también de proteger los derechos humanos pero no solamente se queda ahí, sino que se habla del respeto a los derechos de la Madre Tierra. Se recoge de una u otra forma esta filosofía del Vivir Bien. Se habla del comercio que respeta la vida y de otros principios que recogen el pensamiento de nuestras organizaciones, de nuestro pueblos, de la sabiduría de nuestras comunidades. Es un espacio de integración diferente. (…) No solamente es un espacio de integración comercial, tiene que ser un espacio de integración espiritual, a todos los niveles, que nos tiene que permitir recoger (...) el conocimiento de nuestras autoridades, de nuestras instituciones... Tenemos que trabajar todos los días para despertar esa energía comunal que está durmiendo en nuestros pueblos, en nuestras autoridades, trabajar para despertar los valores éticos y morales de nuestros pueblos, como decía el presidente Morales, “para hacer de este milenio un milenio de la vida y no de guerra”, un milenio del Vivir Bien, un milenio del equilibrio, un milenio de la complementariedad, de construir juntos (…). Por ello tenemos que discutir, intercambiar experiencias, generar conocimientos de manera colectiva, de manera comunitaria alcanzando consensos necesarios, niveles de consenso. Reconstruir juntos la cultura de la paciencia, la cultura de la paz, la cultura del diálogo, construir la cultura de la vida, para poder alcanzar el Sumak Kawsay el Sumak Qamaña y poder salvar el Planeta y la Humanidad.”

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