25/10/12

La Comunidad Árabe de Paraguay


Diana Rojas-Al Manar

La presencia árabe en América es contemporánea al descubrimiento y la colonización española de las Américas.


La UNESCO sostiene en un libro titulado “La contribución de la civilización árabe a la cultura de América Latina a través de la Península Ibérica” que los restos de la cultura árabe en América se deben a la presencia española y portuguesa. Por su parte, la ya fallecida Duquesa de Medina Sidonia, Luisa Isabel Álvarez de Toledo, sostiene en su libro “África Versus América” que los árabes viajaron al continente americano antes de la llegada de Colón y destaca la existencia de diversos términos de origen árabe vigentes en América antes de la llegada de los españoles y las descripciones de viajeros árabes como prueba de tal presencia.


En lo que respecta a Paraguay, Hamed Franco, autor de uno de los pocos trabajos sobre la inmigración árabe al Paraguay, argumenta también que la presencia de andaluces, muchos de ellos de origen árabe, habría sido un factor importante en la expansión de la cultura árabe y andalusí en el nuevo continente. Según sus datos, las provincias andaluzas de Sevilla y Huelva contribuyeron de 1493 a 1508 con el 78% de los emigrantes y entre 1509 y 1519 con el 37%.


Son dos las fases en que se produce el flujo migratorio árabe hacia Paraguay: una primera oleada corresponde a la primera fase de la inmigración extranjera al Paraguay, iniciada en 1872, y otra segunda comienza a partir de 1960 y se intensifica a partir de 1980.

Primera oleada

De este modo, a partir de 1872, se inicia la primera oleada de inmigración árabe en Paraguay. Los primeros inmigrantes, al igual que ocurre con otros países latinoamericanos, eran árabes de origen sirio y libanés, que por entonces eran ciudadanos del Imperio Otomano, razón por la que se les conocía con el nombre de “turcos”. Se trataba, sobre todo, de inmigrantes muy jóvenes, varones de entre 16 y 18 años. La mayoría de ellos eran cristianos ortodoxos o maronitas. Una minoría eran musulmanes, principalmente shiíes y algunos alawíes.


Muchos de estos árabes no llegaron directamente a Paraguay sino que procedían de otros países como Uruguay o Argentina. Una gran cantidad de inmigrantes se instalaron en la capital, Asunción, así como en Encarnación y otras ciudades del país.
Esta primera ola de inmigración se interrumpió en 1914, aunque se reanudó posteriormente en el período de 1918-1933.
En un primer momento, estos recién llegados se beneficiaron de unas leyes que estimulaban la inmigración. Hay que tener en cuenta que el 80% de la población masculina del país había desaparecido a consecuencia la Guerra de la Triple Alianza, finalizada en 1870.


A partir de 1903, las leyes de inmigración paraguayas se endurecen y favorecen una inmigración selectiva como agricultores, ingenieros, profesionales etc. La inmigración árabe parecía no corresponder a ese modelo, ya que los árabes se instalaron en los centros urbanos y se dedicaban al pequeño comercio.

La segunda oleada

En la década de 1960 se inicia la segunda ola de inmigración árabe. Dichos inmigrantes, en su mayoría se instalan en el departamento del Alto Paraná, especialmente en Ciudad del Este. Allí, la colonia árabe está compuesta en la actualidad por alrededor de 15.000 individuos mayoritariamente libaneses y de un pequeño porcentaje de sirios, egipcios y palestinos. Las causas de la inmigración se vinculan ahora a procesos políticos, como la guerra civil en Líbano y la ocupación de territorios por parte de Israel.


Esta inmigración se sitúa en la llamada Triple Frontera, donde se encuentran Paraguay, Brasil y Argentina. Se trata, pues, de una comunidad estrechamente ligada a la de la Foz do Iguaçu, una ciudad brasileña pegada a la Ciudad del Este. Los inmigrantes llegan allí para desempeñar actividades comerciales. De hecho, ellos fundaron algunas de las primeras galerías comerciales y los primeros grandes comercios de la ciudad.


Al mismo tiempo, se trata ahora de grupos mayoritariamente musulmanes, que crean mezquitas, centros culturales islámicos y escuelas.

Instituciones

El 13 de octubre de 1919 se fundó en Paraguay la Unión Siria, la primera institución de beneficencia y ayuda mutua para los inmigrantes sirios y libaneses en Paraguay. Cabe señalar que en aquella época ambas comunidades constituían un todo. La Unión Siria actuó también, de hecho, como una institución de carácter consular.


En 1942 se crea la Unión Libanesa y en 1944 el Club Sirio, con sede en la ciudad de Asunción. Ambas instituciones perduran hasta nuestros días. Entre los objetivos del Club Sirio estaba el de “estrechar los vínculos de fraternidad entre los sirios radicados en Paraguay, sus descendientes y los hijos de esta República, y proporcionar medios de cultura y recreo a sus asociados”.


El club también trabajó en favor del establecimiento relaciones diplomáticas entre Paraguay y Siria, hecho éste que al final se produjo en 1953, y de la firma de convenios comerciales entre Paraguay y varios países árabes.

Junto con otras instituciones similares de Argentina y Brasil, colaboró con el Comité Central Árabe pro-ayuda a Palestina. En sus oficinas ha recibido a numerosos diplomáticos de Siria, Egipto y otros países.


Cabe mencionar también a la Federación de Entidades Americano-Árabes del Paraguay (FEARAB-Paraguay), que depende de la FEARAB-América, fundada en octubre de 1973 en Argentina. Estas entidades desarrollan actividades en favor de los inmigrantes árabes y el establecimiento de relaciones de todo tipo entre el mundo árabe y los países latinoamericanos.


Los inmigrantes también fundaron varias instituciones religiosas. En 1991 se funda el Centro Islámico con un grupo de unos 100 miembros. En 1999 se crea el Centro Benéfico Cultural Islámico, que tiene sedes en Asunción y Encarnación. Esta institución está vinculada a la Mezquita Jalid ben Al Walid, que depende a su vez de la Liga Islámica Mundial, una organización internacional con sede en Arabia Saudí y de inspiración wahabí.

En el Alto Paraná, los shiíes han creado también varios centros e instituciones reconocidos. En 1988, el comerciante libanés Hussein Taijen funda el Centro Árabe-Islámico Paraguayo, cuyo objetivo es el de agrupar a las colectividades musulmanes de la región del Alto Paraná.


La Mezquita del Profeta Muhammad, localizada en el centro de la ciudad, es fundada en 1994, año en que se establece también la Asociación Benéfica del Alto Paraná, de la cual depende el Colegio Libanés. Este último está reconocido por el Ministerio de Educación y Cultura de Paraguay y por varias instituciones educativas libanesas. En él, se enseñan el español, el árabe y el inglés.


Esta presencia de centros islámicos ha dado también lugar a la aparición de una comunidad musulmana autóctona paraguaya de conversos al Islam, entre los que cabe incluir a algunas mujeres paraguayas casadas con inmigrantes árabes.

Desarrollo económico y político

Los primeros inmigrantes árabes que llegaron a Paraguay ejercieron, sobre todo, un comercio de tipo ambulante. Sin embargo, unas pocas décadas más tarde, entre los años 1930 y 1940, los árabes lograron establecer sus primeros locales comerciales y algunos promovieron la creación incluso de grandes industrias, principalmente en el sector textil y de la construcción. Algunos de los edificios más suntuosos de Asunción han sido obra, por ejemplo, de constructores sirios.


Algunos empresarios árabes también han destacado en la rama de la alimentación, como la producción de arroz, el cultivo de la vid y el procesamiento de hierba mate. Al mismo tiempo, ha sido creada la Cámara de Comercio Paraguayo-Árabe con el fin de promover convenios comerciales entre Paraguay y países árabes, el primero de los cuales fue firmado por Egipto en 1977.
Por otro lado, los inmigrantes árabes y sus descendientes han destacado en el ejercicio de profesiones liberales. Muchos han estudiado en centros superiores, tales como la Universidad Nacional de Asunción, donde se han formado en diversas especialidades.


En el campo político, miembros de la comunidad árabe han llegado a ocupar importantes posiciones. Así por ejemplo, cabe destacar a Bader Rashid, descendiente de una conocida familia libanesa de la vieja inmigración, que ha desempeñado importantes cargos en el Partido Colorado ejerciendo su presidencia y siendo senador. Leila Rashid ha desempeñado el cargo de subsecretaria de Relaciones Exteriores y embajadora ante Argentina y EEUU. Y Osvaldo Domínguez Dibb ha sido en numerosas ocasiones candidato del Partido Colorado.


En este aspecto cabe señalar también que la comunidad de Ciudad del Este sufrió diversas campañas mediáticas por parte de algunos elementos de la prensa argentina, vinculados a círculos sionistas, y los medios estadounidenses. Poco después de los atentados del 11 de Septiembre en Nueva York, la revista Military Review de la Foreign Military Studies Office de EEUU publicó algunos artículos sobre Ciudad del Este, donde se mencionaba a los inmigrantes árabes de Paraguay como posibles miembros de grupos extremistas.


Algunos diarios argentinos como La Nación instaron en sus editoriales a intensificar el control de la población árabe en la Triple Frontera.


El 22 de septiembre de 2001 fueron detenidos veinte árabes (libaneses, sirios y jordanos) dedicados al comercio, pero poco después fueron todos ellos puestos en libertad, no sin que antes algunos importantes diarios de la República Argentina publicaran titulares, tales como “Masiva detención de árabes en Paraguay”.


Por otro lado, se restringieron las comunicaciones hacia países árabes desde cabinas públicas y se dificultó el acceso a los documentos de residencia. En este sentido, puede decirse que las polémicas desatadas por la prensa respecto a la presencia de los árabes en Ciudad del Este repercutieron en el seno de esta comunidad con más fuerza que en Brasil, donde la situación era mucho más favorable.


Varios residentes libaneses concedieron entrevistas a la prensa internacional en aquellos años denunciando que estaban sufriendo una campaña de intimidación. Sin embargo, fueron pocos los medios que cuestionaron la asociación, realizada por otros distintos, entre inmigración árabe y terrorismo y que recogieron la opinión de los miembros de la comunidad.


No obstante, entre los residentes de la zona comenzaron a aparecer explicaciones sobre las razones que había detrás de la campaña de difamación a la comunidad árabe. Algunas hablaban de la codicia imperialista sobre los ricos recursos intereses de la zona y otras se referían al interés estadounidense en controlar los flujos comerciales de la zona, especialmente dado que la importación de los productos que llegan a la misma había dejado de realizarse vía EEUU y se efectuaba a partir de China.


En todo caso, los miembros de la comunidad árabe aseguran que los paraguayos perciben que los árabes, al igual que ellos, reivindican y luchan por derechos fundamentales y para revertir el estado de dependencia de los países en vías de desarrollo. Ellos alegan que esta comprensión ha creado una fuerte solidaridad entre árabes y paraguayos.

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