24/10/12

Jordania: Hacia una guerra más amplia


El secretario de Defensa estadounidense, Leon Panetta, ha confirmado la existencia de un destacamento especial de Estados Unidos que ha sido enviado a Jordania esta semana después de que The New York Times informara de ello.


En declaraciones a los medios de comunicación al término de una reunión de ministros de Defensa de la OTAN en Bruselas, de dos días de duración, Panetta ha indicado que “tenemos un grupo de nuestras fuerzas trabajando allí [en Jordania] para ayudar a construir un cuartel general y para garantizar que hacemos de la relación entre Estados Unidos y Jordania algo fuerte de manera que podamos hacer frente a todas las posibles consecuencias de lo que está sucediendo en Siria”.

Panetta también ha señalado que el destacamento tendría la tarea de garantizar la seguridad de las armas químicas y biológicas de Siria. El presidente estadounidense Barack Obama ya ha declarado con anterioridad que el uso de tales armas representaría una “línea roja” que cambiaría la política de Estados Unidos hacia la intervención militar directa en Siria. En consecuencia, se está preparando respecto a Siria, al igual que en Iraq hace una década, la supuesta amenaza de “armas de destrucción masiva” como pretexto para una agresión militar estadounidense en la región.

El artículo de The New York Times revelaba que “la idea de establecer una zona de amortiguación entre Siria y Jordania, que estaría controlada por fuerzas jordanas en el lado sirio de la frontera, ha sido abordada en relación con el establecimiento del puesto de avanzada militar estadounidense localizado cerca de la frontera con Siria”. La creación de esa zona sólo sería posible en coordinación con una intervención estadounidense a gran escala.

Según las informaciones, “el puesto de avanzada cerca de Amán podría desempeñar un papel más amplio si la política de Estados Unidos cambiase” y Washington decide lanzar este tipo de intervención. El ejército jordano, por su parte, ha negado rotundamente la presencia de Estados Unidos. La Agencia de Noticias estatal Petra citaba a un portavoz de las fuerzas armadas del país que afirmaba que “las noticias de que Estados Unidos esté ayudando a Jordania a gestionar [el asunto de] los refugiados sirios o a hacer frente a los peligros relacionados con las armas químicas no son ciertas. Las fuerzas jordanas son capaces de hacer frente a todo tipo de amenazas”.

El portavoz seguía diciendo que cualquier presencia militar extranjera es “para llevar a cabo una maniobra militar anual y rutinaria” y que “no tiene nada que ver con los problemas ni con los acontecimientos regionales”.

Los orígenes del anterior despliegue estadounidense secreto en Jordania se remontan a mayo pasado cuando el Pentágono envió al país tropas estadounidenses, incluidas unidades de las Fuerzas Especiales, para participar en maniobras militares conjuntas bajo el nombre de Operación León Ansioso [Assad significa en árabe León]. Unos 100 efectivos militares se quedaron atrás y a ellos se unieron después varias docenas más. El destacamento militar, según The New York Times, está bajo mando de un “alto responsable estadounidense”.

Su cuartel se ubica en una base militar jordana construida en una cantera abandonada al norte de la capital de Jordania, Amán. A sólo 35 millas [poco más de 56 kilómetros] de la frontera con Siria, la base representa el despliegue militar estadounidense más próximo a la guerra civil de Siria en la que Washington respalda una serie de milicias islamistas y sectarias como fuerzas delegadas en una campaña para derrocar al presidente sirio Bashar Al-Asad y reemplazarlo por un régimen títere más flexible.

El despliegue militar en Jordania va en paralelo al establecimiento por parte de la CIA de una base similar de mando y control próxima a la Base de la Fuerza Aérea estadounidense de Incirlik, en Turquía, donde se coordina el suministro de armas a los denominados rebeldes sirios con armas y municiones proporcionadas por Turquía, Arabia Saudí, Qatar y otras monarquías suníes del Golfo. El artículo de The New York Times sugería que la principal preocupación del contingente militar de Estados Unidos en Jordania tenía que ver con la afluencia de unos 180.000 refugiados en el país desde la vecina Siria.

“Los miembros del destacamento militar estadounidense pasan la mayor parte de su tiempo trabajando con el ejército jordano en logística —discurriendo como distribuir toneladas de alimentos, agua y letrinas en la frontera, por ejemplo, y entrenando al ejército jordano para que sepan tratar a los refugiados”, según el periódico. El artículo no ofrecía ninguna explicación sobre por qué los militares de Estados Unidos resultan ser los más adecuados para prestar socorro a los refugiados después de haber creado millones de ellos en el curso de las guerras de Estados Unidos contra Iraq y Afganistán.

Mientras tanto, el tratamiento de Jordania a los refugiados de Siria ha sido tan brutal que ha provocado disturbios. Las protestas han sido reprimidas por una policía fuertemente armada en el campamento de refugiados de Zaatari, establecido en medio del desierto, por ejemplo. Los anónimos “funcionarios estadounidenses familiarizados con la operación” que hablaron con The New York Times están intentando así dar cobertura humanitaria a la preparación de una nueva explosión de militarismo estadounidense en la región.

Sin embargo, si Washington y el Pentágono están preocupados por los refugiados que van a parar a Jordania se debe a su posible uso como pretexto para la intervención en Siria y por su potencial para intensificar la crisis política de la monarquía jordana que dirige uno de los Estados-cliente de Estados Unidos más flexibles de la región.

En un informe publicado la semana pasada, el Servicio de Investigación del Congreso (SIC), la sección de investigación no partidista del Congreso estadounidense admitía que “el Rey Abdulá II [de Jordania] se enfrenta a una oposición envalentonada que ha aumentado y se ha hecho más abiertamente crítica en los últimos años de gobierno monárquico continuado, especialmente cuando Jordania sigue sufriendo un alto desempleo, un subempleo elevado y un déficit fiscal enorme”.

Las protestas a pequeña escala en Jordania se han convertido en algo habitual no sólo en la capital Amán sino en las áreas tribales rurales del sur que anteriormente se consideraban una base de apoyo al gobierno. Aunque la gravedad [de la situación] económica sigue siendo primordial, la preocupación por el alto nivel de corrupción y las continuas restricciones a las libertades políticas también han generado malestar”.

El viernes pasado hubo una manifestación de decenas de miles de personas en Amán en la que los manifestantes que coreaban “el pueblo quiere que el régimen se vaya” y marchaban detrás de pancartas que decían: ¡Abajo con todos los gobiernos no elegidos” y “Preferimos morir antes que vivir una vida de humillación”.

A medida que el régimen jordano se enfrenta a una creciente oposición interna, Estados Unidos ha ido aumentando la ayuda de la que aquel depende. Según el informe del SIC, Washington está prestando a Jordania 360 millones de dólares en fondos de apoyo económico y más de 300 millones en ayuda militar durante el año fiscal en curso. Desde 1951, Estados Unidos ha vertido unos 13,1 mil millones de dólares para apuntalar el gobierno de la monarquía hachemí en el país.

Las recientes revelaciones sobre la base militar secreta en Jordania son una indicación más del avanzado estado de los preparativos de Estados Unidos para una nueva guerra y más devastadora en Oriente Próximo.




Bill Van Auken
Al-Ahram Weekly

Traducción para Rebelión de Loles Oliván.

El autor es miembro del Movimiento Socialista Mundial.

Fuente original: http://weekly.ahram.org.eg/2012/1119/op8.htm

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