24/10/12

El Emir de Qatar Visita Gaza

Por Yusuf Fernandez
El emir de Qatar, Sheij Hamad bin Jalifa Al Zani, tiene previsto visitar la Franja de Gaza esta semana y hará entrega durante su estancia de un cheque de 245 millones de dólares para la asediada población de la Franja. Al Zani, que se convertirá en el primer líder árabe en visitar la Franja, bajo el control de Hamas desde 2007, será objeto de un cálido recibimiento por parte de las autoridades de Gaza.


Algunos analistas han señalado que Qatar, un país extremadamente rico –su renta anual per cápita es de 88.000 dólares, una de las más altas del mundo-, está usando su riqueza para expandir su influencia a través de las inversiones, tal como Turquía y China han hecho anteriormente. El estatus internacional de Qatar se ha visto reforzado después de la creación de Al Yazira, un canal por satélite que está basado en Doha y que expresa de forma oficiosa los puntos de vista de Qatar en diversos temas.

Sin embargo, es la hábil diplomacia que el emirato ha estado utilizando lo que ha servido para reforzar su posición en la región y el mundo lo que ha colocado a Qatar por delante de potencias árabes tradicionales como Egipto o Arabia Saudí en varios escenarios, tales como el conflicto palestino-israelí o el proceso de reconciliación en el Líbano. A pesar de sus diferencias en varios temas, Qatar disfruta también de buenas relaciones con Irán y el emir ha participado en la reciente cumbre de los No Alineados de Teherán.

El propósito del emir, según Mustafa Alani, analista y miembro del Centro de Investigaciones sobre el Golfo de Dubai, es “dar a Qatar una importancia mucho mayor de lo que le correspondería en relación al tamaño del país.

Algunos observadores han señalado que los planes de Al Zani para Gaza suponen una extensión de las actividades regionales del emirato. Hace dos años, Qatar comenzó a ampliar su papel como actor en Oriente Medio mediante su intervención en Libia, donde participó no sólo dando armas y dinero a los revolucionarios que buscaban el derrocamiento de Muammar al Gadafi, sino enviando aviones de combate y sus propias fuerzas de operaciones especiales sobre el terreno. Una vez que Gadafi fue derrocado y muerto, el emir de Qatar comenzó a prestar atención al conflicto sirio, apoyando y armando a los insurgentes, tanto sirios como extranjeros, que luchan contra el régimen del presidente Bashar al Assad.

Sin embargo, en el escenario sirio, Qatar ha sufrido su primera derrota. Pese a sus continuos desembolsos de dinero, los rebeldes se hallan a la defensiva y su objetivo de derrotar a Assad parece hoy más lejano que nunca.

En este contexto, la visita de Sheij Hamas busca convertir a Gaza en una zona de influencia qatarí. Durante su viaje, él irá acompañado de una delegación amplia, que incluye a su esposa, y visitará los proyectos que está financiando y que incluyen tres carreteras, un hospital y una nueva ciudad.


La visita tiene también lugar en un momento en el que Hamas parece haber sufrido una decepción en las expectativas que mantenía hacia Egipto, cuyo gobierno ahora es visto como ineficaz e incapaz de ayudar seriamente a Gaza a salir de su marasmo económico, causado en primer lugar por el bloqueo israelí. Hamas también ha perdido su base estratégica e influencia en Damasco tras el estallido del conflicto sirio. Recientemente, la prensa siria ha atacado con fuerza a Jalid Meshaal, antiguo jefe del Buró Político del movimiento palestino, refugiado durante años en la capital siria, y que recientemente participó en el congreso del AKP de Erdogan en Turquía, donde criticó duramente al régimen de Assad y mostró su apoyo a los rebeldes sirios.

Por otro lado, Hamas espera que el reconocimiento y ayuda de Qatar le sirvan para superar políticamente al moribundo gobierno de Mahmud Abbas en Cisjordania, cuya apuesta por el proceso de paz se ha visto ampliamente desacreditada a los ojos del pueblo palestino debido al extremismo del gobierno de Benyamin Netanyahu, que sigue ignorando a Abbas y ampliando el número de asentamientos y colonos en Cisjordania y Jerusalén Este, lo cual está haciendo ya prácticamente imposible una solución al conflicto palestino-israelí basada en dos estados.

A cambio de su respaldo político y ayuda económica, el emir de Qatar espera que Hamas pueda lograr el control de los grupos beduinos y salafistas que operan en el Sinaí y que importan armas de Libia para sus actividades, hecho éste que debilita la influencia de Qatar, basada en el apoyo a grupos islamistas radicales, en la propia Libia. Con tal fin, es de prever que Qatar incremente su ayuda militar a los milicianos de Hamas para convertirlos en una fuerza militar poderosa que controle no sólo la Franja de Gaza y el norte de la Península del Sinaí, sino los propios intereses qataríes en la zona.


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