14/10/12

DIÁLOGO ARGENTINA-IRÁN

¿Una ventana a la verdad sobre los atentados de bandera falsa?
(AW) Hay una parte fundamental de la doctrina militar y de acción sicológica del bloque EEUU-OTAN-Israel que es ignorada frecuentemente por los analistas y periodistas de temas internacionales: la de las acciones de bandera falsa. Por Leonardo Del Grosso (Especial para Agencia Walsh)


Esta parte de la doctrina no se encontrará registrada expresamente en ningún paper, en ningún manual de formación de cuadros, en ningún material instructivo u operacional, en ninguna teorización sistemática de la doctrina militar y de acción sicológica del imperialismo usionista, quien es el que la practica habitualmente. Y no puede estarlo justamente por la naturaleza de esta línea de acción, que se encuentra implícita dentro del gran título "operaciones especiales".


Una "operación especial" puede ser el asesinato de un líder popular, como por ejemplo sucediera con Muammar Gadafi, muy probablemente asesinado por un agente francés. Una "operación especial" puede ser la constitución, manipulación e infiltración de los grupos armados irregulares en Libia o Siria, bandas armadas compuestas en gran medida por mercenarios, bandas que han sido y son hoy son el principal vector de desestabilización militar en esos países. Una "operación especial" puede ser el rescate de prisioneros, como fue el caso de la Operación de los Estados Unidos autodenominada "Garra de Águila", que el 24 de abril de 1980 intentó rescatar los rehenes occidentales en el Irán revolucionario, y que terminó en un gran fracaso.


Todas estas "operaciones especiales", y también las que actualmente se ejecutan utilizando los drones (aviones no tripulados) y bajo la decisión personal directa de Barack Obama, son reconocidas explícitamente como hipótesis de acción en la doctrina registrada. Pero los atentados de bandera falsa son la doctrina no registrada del Imperio, y consisten en realizar una acción, las más de las veces de carácter terrorista, para endosársela a otro actor político y al mismo tiempo construir una victimización apócrifa de los actores verdaderamente criminales.


Esto se ve claramente hoy en Siria, y también sucedió claramente en Libia. Hoy en Siria las masacres de personas inocentes, con hechos verdaderamente macabros como asesinato de ancianos y niños, violaciones, etcétera, son realizados por los comandos mercenarios al servicio de occidente para luego cargarle estos hechos a Bashar Al Assad. El Ejército Sirio Libre ha realizado numerosas masacres que luego el aparato de propaganda mundial otánico (satánico) atribuye al Ejército Árabe Sirio, que es el ejército de la República Árabe Siria, hoy batiéndose contra la agresión otánica.



El atentado a las Torres Gemelas del 11 de setiembre de 2001 está demostrado que fue un atentado promovido por los altos círculos político-militares de los Estados Unidos para aterrorizar al pueblo norteamericano y construir un enemigo ficticio que permitiera el redespliegue militar occidental en todo el mundo.



El asesinato del primer ministro Rafik Hariri en El Líbano, el 14 de febrero de 2005 en Beirut, fue una operación de bandera falsa concebida por el Mossad ("Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales" de Israel) para destruir el viraje del proceso político libanés en contra de los intereses sionistas y para criminalizar a Siria.



Y así podríamos seguir enumerando cientos de operaciones de bandera falsa, desde el atentado al acorazado Maine en la Bahía de La Habana en 1898, hecho usado como pretexto por los EEUU para declarar la guerra a España, hasta el asesinato de la primera ministra pakistaní Benazir Bhutto (según el general pakistaní Mirza Islam Beg ejecutado por la corporación de mercenarios Blakwater); desde el hundimiento de la fragata surcoreana Cheonan, para criminalizar a Corea del Norte, hasta el "asunto Lavon" (porque por esta operación, que fue descubierta, debió renunciar el ministro de Defensa de Israel, Pinhas Lavon), donde en Egipto, en 1954, operaciones encubiertas organizadas por Israel atacaron objetivos estadounidenses, británicos y egipcios, para crear condiciones en contra de la retirada británica del Canal de Suez.



Es por la naturaleza de este tipo de operaciones que jamás se encontrará registrada su doctrina en ningún lado, aunque constituye una parte fundamental, nodal, de la doctrina militar del imperialismo occidental.



Si poco se publicita esto, y menos se publicita todo lo que sucede a posteriori de las operaciones de bandera falsa: aquí entra en juego todo el aparato judicial de encubrimiento del crimen. Es la misma lógica que tiene la policía cuando tiene que proteger los crímenes de alguno de sus miembros.



En este punto es relativamente fácil describir los pasos metodológicos del encubrimiento y de la garantización de la impunidad, que se hace a través de la intervención directa en el proceso investigativo y la infiltración de agentes propios en los lugares clave. Cuando no es posible la infiltración plena y el control total en las instancias ordinarias, se crean Tribunales Especiales que en realidad son grupos de tarea judiciales que se encargan de criminalizar al objetivo político ya establecido.



El encubrimiento se realiza mediante la destrucción de la escena del hecho; la destrucción de pruebas y el desvío de la investigación hacia los objetivos políticos a inculpar que, por supuesto, no son los verdaderos autores del hecho.



Todo este modus operandi se repite calcado en todos los casos. En el caso del asesinato del primer ministro libanés Hariri, como resultado de las inocultables irregularidades, arbitrariedades y descrédito del Tribunal Especial para El Líbano, el fiscal de ese tribunal, el alemán Detlev Mehlis, debió renunciar a principios de 2006, a sólo un año del atentado. Los acusados: Siria y Hezbollah. En el caso de los atentados a las Torres Gemelas, la Comisión Nacional de Investigación creada al efecto de esclarecer lo sucedido es justamente la institución encargada de encubrir y de entorpecer, tal lo declaran transparentemente los "Científicos por la Verdad sobre el 11 de Septiembre" (Scholars for 9/11 Truth), asociación de universitarios que reúne a personalidades científicas de diversos ámbitos: "Creemos que los más altos funcionarios del gobierno han encubierto hechos cruciales sobre lo qué realmente sucedió el 11 de septiembre" (...) "Creemos que estos acontecimientos pudieron haberse orquestado por la administración para manipular a los ciudadanos estadounidense para obtener apoyo a sus políticas en el país y en el extranjero". Los "Científicos por la Verdad sobre el 11 de Septiembre" acusan al gobierno de los Estados Unidos de encubrimiento masivo y afirman que las Torres Gemelas pudieron desmoronarse de la manera que lo hicieron sólo como resultado de una demolición controlada.




El "Caso AMIA"



La investigación del atentado terrorista contra la AMIA, como sucediera con los demás hechos criminales que hemos enumerado como ejemplos entre tantos, sigue el derrotero de encubrimiento que hemos descripto. El sionismo ha estado inserto directamente en cada lugar clave justamente para encubrir y entorpecer.



Ya está plenamente instalado en la opinión pública que AMIA y DAIA (instituciones sionistas que pretenden representar a la "comunidad judía") están implicados en el encubrimiento, que el Estado de Israel está implicado en el encubrimiento (como pequeña muestra: uno de los principales acusados de encubrir, el ex policía Jorge Palacios, según testimonio del mismo Mauricio Macri fue recomendado por la embajada de Israel en la Argentina), que la Justicia argentina está implicada en el encubrimiento, que el fiscal Alberto Nisman está implicado en el encubrimiento... La familiar de víctimas del atentado, Laura Ginsberg, de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA), lo explicaba claramente el 17 de julio de 2009, en el acto del 15 aniversario del atentado. La citaremos in extenso porque es muy clara y contundente: "Si prestamos atención a la realidad, se superan las ficciones del fiscal (por el fiscal Nisman).



La impunidad es incuestionable. El conjunto del pueblo argentino tiene claro que `no se sabe qué pasó en la AMIA`, que `no hay nadie preso`, que `la justicia es corrupta`...Estamos hastiados de que repitan el cuento de Irán, Siria o El Líbano sin sustento alguno... Desde hace años, se proponen poner la supuesta investigación del atentado al servicio de los intereses de Estados Unidos, Europa e Israel en Medio Oriente. Pero, a diferencia del pasado, la intención del gobierno de usar el caso AMIA para incidir en la situación internacional actual y en la política de Irán, presenta un matiz absurdo: Estados Unidos y Europa apuestan a Rafsanjani (recordemos que Ginsberg decía esto en 2009, cuando Rafsanjani era la carta de la desestabilización occidental en Irán) como alternativa política al actual régimen iraní, siendo que está acusado por Nisman y el juez Canicoba Corral como `autor intelectual` del atentado a la AMIA". "La voluntad de armar una ‘judicialización internacional' que termine por exculpar al Estado nacional de sus responsabilidades criminales para imputárselas a terceros países, dependiendo de las necesidades de las grandes potencias, es el esfuerzo por reforzar una vía muerta que no va a ningún lado. Por eso hay impunidad..." (...) "Por eso denunciamos la responsabilidad del gobierno nacional, de los Estados Unidos y de Israel en el armado de esta operación política que busca diluir cualquier responsabilidad criminal del Estado nacional y sus Servicios de Inteligencia en el atentado, poniendo un 'punto final' a todas las promesas de investigación y esclarecimiento".



Más contundente y claro, imposible.



El diálogo con Irán



Los atentados a la embajada de Israel y a la AMIA han sido el puntal de la operación de victimización del sionismo en Argentina. Cualquier oposición al Estado Racista de Israel y a sus personeros en Argentina es presentada como "antisemita". Y estos atentados se utilizan también, como bien lo explicó Ginsberg, para criminalizar a "estados villanos", según el argot de la mafia imperialista.



La apertura del diálogo con Irán en lo inmediato representa un viraje positivo en lo que venía siendo la postura argentina en este sentido, puesto que reconoce a Irán un status de interlocutor, lo que rompe el aislamiento al que lo quiere someter el imperialismo occidental, y de protagonista en el contencioso, lugar mediante el cual la República Islámica podrá demostrar sus razones para defenderse de acusaciones sin fundamento, con el marco de un tercer país (que deberá ser consensuado por las dos partes) como garante. Como queda claro a partir del mamarracho judicial encubridor de los autores del atentado (realidad denunciada por todos los familiares de las víctimas del atentado, en sus distintas expresiones organizadas), las prevenciones de Irán y su desconfianza del Estado argentino son más que justificadas, ya que no existe ninguna base objetiva para sospechar de ese país. Sólo la voluntad del imperialismo de criminalizar a Irán es lo que explica que esté "acusado". De la misma manera que sucede con Siria porque, casualmente, para la justicia argentina el otro país sospechoso de los atentados es Siria.



Para las fuerzas populares y antiimperialistas, el escenario que plantean los diálogos con Irán bien puede ser una oportunidad para desenmascarar la doctrina de los atentados de bandera falsa y poner de manifiesto la naturaleza diabólica de la política de los Estados Unidos, la OTAN e Israel, a la vez que defender la reputación de países como Irán o Siria, verdaderos baluartes contra el imperialismo y destacados miembros del Movimiento de los No Alineados.

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