23/10/12

Adolf Eichmann: ¿Qué oculta la DAIA?


 ¿Por qué la comunidad judía amenazó a un antifascista judío y participó en su detención y tortura? Pero la DAIA mantiene la boca y sus archivos cerrados.


Por Gaby Weber- ARGENPRESS.info

En realidad, Liliana Hermann había esperado mucho, cuando la DAIA quería homenajear por fin a su tío abuelo Lothar Hermann en una ceremonia. Este antifascista en 1957 informó a la Fiscalía de Frankfurt el paradero de Adolf Eichmann, que vivía tranquilamente en su vecindario. Eso fue tres años antes de la detención del criminal de guerra. Liliana tenía la esperanza que el 13 de agosto del 2012 la DAIA bajo el lema: - más vale tarde que nunca - diera todos los honores a su tío abuelo. Pero el acto fue “una vergüenza” (Liliana). Ni el presidente de la DAIA, Aldo Donzis, ni la Fundación Simón Wiesenthal aparecieron. La prensa y el embajador alemán fueron invitados pero a pocos días antes del acto recibieron un email diciendo que la ceremonia se suspendió. Sólo el embajador israelí, Daniel Gazit, se metió de prepo en el medio del evento y felicitó a Liliana por su trabajo y le hizo entrega de un certificado.

Lothar Hermann nació en 1901 en Quirnbach, Alemania. En 1935, la GESTAPO lo detiene por contrabando de dinero y lo mando al campo de concentración de Dachau. Él y tres hermanos fueron capaces de emigrar, pero el resto de la familia fue asesinada en Auschwitz y Buchenwald.

Liliana desde hace años obstinadamente quiere reconstruir el drama de su tío abuelo. Y buscó informaciones en la DAIA, pero le cierran las puertas. El nombre "Lothar Hermann" allí es tabú. Nadie duda que fue él que en 1957 informó al fiscal alemán Fritz Bauer sobre Eichmann, y Bauer pasó esta información al gobierno israelí. Pero no tenían ningún interés de hacer algo contra los nazis. El primer ministro David Ben Gurion negociaba con el canciller alemán Konrad Adenauer una gran cifra de dinero y el know-how para su programa nuclear. Y la caza de asesinos nazis hubiera sido mala para los negocios. Esta búsqueda no ha existido nunca.

Pero Hermann insistió y recibió el 26 de diciembre del 1959 al jefe del departamento político de la DAIA, Gregorio Schurmann en su casa en Coronel Suárez, "por el asunto Adolf Eichmann" - consta un documento -. Seis meses después, Eichmann fue presentado en Israel, y Hermann pidió por sus investigaciones la recompensa prometida de U$S 10.000. Él sabía la verdad sobre la operación Eichmann - no los cuentos inventados por el Mossad -. Amenazó con publicar la verdad, pocas semanas antes de la apertura del juicio en Jerusalén. Escribió: "Sin embargo, yo mismo soy Judío, y me he encontrado en el campo de concentración de Dachau, pero no voy a hesitar de revelar toda la operación en todos sus detalles al público y los actos de violencia, el secuestro, el soborno y el fraude contra las autoridades argentinas y va a ser un escándalo. No voy a tener ningún remordimiento cuando se inicie el juicio en marzo en Israel de hacer conocer hechos que no son favorables para los judíos y que terminarían con la persecución de todos aquellos involucrados en delitos graves. El gobierno de Israel va a ser responsable cuando el mundo se entere de la versión falsamente contada que en realidad ha ocurrido en una forma muy diferente”. Las cartas de Hermann fueron publicadas recientemente en su página web por el Archivo Nacional israelí.

El 21 marzo de 1961, seis semanas después de su carta al ministro de Justicia israelí, Pinchas Rosen, Hermann fue detenido en Coronel Suárez. De acuerdo con los registros de la inteligencia argentina participaron en esta acción "dos agentes de la inteligencia de Alemania Occidental" y cinco "agentes del Estado de Israel" en busca de Josef Mengele. Los vecinos, incluido Adolfo Kleiner (miembro destacado de la comunidad judía en Coronel Suárez), recuerdan la presencia de Gregorio Schurman de la DAIA. También reporteros del diario británico "Daily Express" estaban presentes. Ellos contaron a la policía local que Hermann era en realidad el medico del campo de concentración de Auschwitz, Josef Mengele. Fue detenido y maltratado durante dos semanas. Sólo después de que sus huellas digitales fueran comparadas con los de Mengele - que mandó Migraciones - y la Embajada de Alemania en Buenos Aires confirmara la verdadera identidad del inmigrante judío, fue puesto en libertad.

Pero entendió la lección y se calló la boca. Nunca más habló de la verdadera acción contra Eichmann. Ben-Gurion pude poner en escena el juicio en Jerusalén sin obstáculos. Sólo en 1972, Herman recibió el gobierno de Golda Meir la recompensa de U$S 10.000, sin comentarios. Dos años antes de su muerte, ya completamente ciego.

Liliana tenía la esperanza de que el 13 de agosto la DAIA diera explicaciones o una disculpa. Porque se pregunta: ¿Por qué la comunidad judía amenazó a un antifascista judío y participó en su detención y tortura? Pero la DAIA mantiene la boca y sus archivos cerrados.

Recién fin de septiembre, Lothar Hermann fue honrado en Coronel Suárez, donde vivía sus últimos años. Fue en el cementerio municipal, no en el cementerio judío - como el lo había dispuesto en vida -. El alcalde Ricardo Moccero depositó una ofrenda floral. Y dónde se encuentra una cruz en otras tumbas, pusieron una fotografía. Muestra un hombre ciego, tocando el bandoneón. Eso fue la última pasión de Lothar. En la ceremonia de Coronel Suárez la prensa apareció, y Amanda Kleiner, la representante de la comunidad judía local, entregó una pequeña placa.







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