9/8/12

La estrategia y el fracaso de la operación terrorista en alta escala contra Siria

El aborto del plan del eje USA-UE-Israel-Liga Árabe
(IAR Noticias) 09-Agosto-2012
El fracaso de la operación mercenaria USA-UE-Israel-Liga Árabe para ocupar Alepo, el corazón económico de Siria, y establecer una cabecera de playa invasora con un "gobierno sirio libre" que legitime una intervención militar de la OTAN para derrocar al gobierno institucional. La estrategia y los objetivos del plan.
Por Manuel Freytas (*)
manuelfreytas@iarnoticias.com
Informe especial




Abrumadas por la realidad, apabulladas y ya sin poder esconder o manipular los hechos en el terreno, las grandes agencias y cadenas mediáticas internacionales, comienzan a admitir entre dientes que el ejército sirio concretó en su parte central el exterminio de la operación terrorista en alta escala lanzada por fuerzas mercenarias extranjeras, cuyo escenario principal fueron Alepo y Damasco, la capital de Siria.

La predicción del jefe del Pentágono USA (el organizador militar de la invasión) afirmando que la toma de Alepo, el corazón económico de Siria, iba a ser el "último clavo" para el ataúd del presidente Bashar al-Assad, así como la proyección mediática de la "caída inminente" del gobierno sirio, fracasaron estrepitosamente.

Y ahora, sin posibilidad de manipular información sobre el "avance del ejército libre sirio", la prensa internacional y las usinas de inteligencia de la operación mercenaria (entre ellas el "observatorio sirio" controlado por la CIA, el Mossad y los servicios de Reino Unido) se concentran en las"deserciones" de militares sirios, en la "huida en masa de la población"y en la "matanza de civiles" por parte de las fuerzas sirias.

Lo concreto, lo verificable sobre el terreno, es que el gobierno y las fuerzas armadas sirias, abortaron el centro estratégico de la operación, orientado a la toma de Alepo, y a establecer una cabecera de playa con un"gobierno sirio libre", desde donde recibir apoyo en blanco de las potencias imperiales y proyectarse a la toma de todo el país.

Todas las informaciones, con distintos matices y proyecciones, coinciden en que el gobierno sirio mantiene el control total sobre el país, mientras el ejército se concentra en la persecución y el exterminio de los focos de grupos mercenarios dispersos que aún permanecen atrincherados en algunos barrios, y sin posibilidad de logística ni de supervivencia.

El apoyo concreto de Irán en las últimas horas, la férrea alianza estratégica con el eje Rusia-China-Teherán-Venezuela-Cuba, impidió hasta ahora que Siria se convierta en una "Libia del Medio Oriente" sucumbiendo a una operación de conquista presentada como una "revolución popular y democrática" contra un "régimen tirano y asesino de su propio pueblo".

El gobierno sirio, protegido por el paraguas de Rusia y China que boicotearon sanciones y maniobras en la ONU para una intervención armada de la OTAN como en Libia, efectuó una operación militar "quirúrgica" de tres semanas sobre los barrios donde se infiltraron los grupos mercenarios lanzados principalmente desde una base en Turquía y coordinados en terreno y comunicaciones por oficiales de fuerzas especiales de EEUU, Israel y Reino Unido.

La estrategia y los objetivos de la "Operación Siria"



Al contrario de lo que afirma la prensa internacional (columna mediática de la operación) y las potencias occidentales, Siria nunca estuvo en un conflicto interno, ni en una guerra civil. Nunca hubo un "ejército sirio libre", ni una "rebelión interna" con apoyo civil de la población siria.

Lo que se planificó y comenzó a ejecutarse en Siria, desde hace 16 meses, fue una operación terrorista en alta escala planificada y organizada internacionalmente como "liberación de Siria" por el eje EEUU-UE-Israel-Liga Árabe (controlada por Arabia Saudita y las monarquías del Golfo Pérsico).

Desde marzo de 2011, Siria fue invadida por grupos de mercenarios extranjeros, entrenados, financiados y armados por EEUU y las potencias de la OTAN. Con la complicidad de Turquía y de las monarquías del Golfo Pérsico.

A diferencia de Libia, las fuerzas de mercenarios extranjeros y desertores del ejército (financiados y armados por EEUU, la UE y las monarquías del Golfo) no tomaron territorios o zonas, sino que se concentraron en operaciones de infiltración y acciones de guerrilla urbana actuando entre la población civil, para exponerla al fuego represivo del ejército sirio.

Las operaciones terroristas de desestabilización incluyeron atentados contra fuerzas del régimen y contra blancos civiles para luego responsabilizar a las Fuerzas Armadas y al gobierno sirio de las masacres de niños y mujeres.

Hasta el intento fracasado de la toma de Alepo y Damasco, y a diferencia del ejército de Kadafi, el ejército sirio no luchaba contra grupos que buscaban establecerse como "gobierno libre" en distintas posiciones conquistadas, sino contra grupos operativos que ejecutan operaciones de guerrilla relámpago en escenarios móviles e infiltrados entre la población civil. El objetivo central no era tomar ciudades, sino generar terror, caos e "incertidumbre".

Y este efecto lo fueron consiguiendo a través de la difusión nivelada de la prensa internacional cómplice que viene presentando a Siria sumida en "el caos, la violencia y el descontrol". A diferencia de Libia, los "rebeldes" nunca pudieron establecer un gobierno paralelo en Siria. Ni mantuvieron controles territoriales zonales, con apoyo de la población civil.

En Siria nunca hubo un "ejército sirio libre" luchando una guerra convencional contra un ejército oficial, sino grupos operativos armados irregulares orientados a preparar el derrocamiento interno del gobierno sirio mediante una operación militar en alta escala lanzada por la OTAN como justificativo para parar "el baño de sangre y la matanza de civiles", como ya sucedió en Libia.

Como escenario central, la estructura mediática sionista internacional siempre presentó a Siria sumida en un "repliegue del ejercito sirio", ante el avance del "ejercito rebelde", y con el régimen de Bashar al-Assadreprimiendo a civiles para mantener el control.

Como elemento de presión psicológica terrorista, la prensa internacional siempre mantuvo latente la amenaza de las "armas químicas" contra la población, o el estallido de una "guerra civil" como producto del caos y el descontrol del ejercito oficial.

Lo cierto, es que el ejército sirio, uno de los más poderosos y mejor equipados de Medio Oriente, y pesar del atrincheramiento de los grupos mercenarios en Damasco y en Alepo, siempre mantuvo el control total, y sus operaciones en general nunca se dirigieron a combatir a otro ejército invasor, sino a reprimir los distintos focos de sublevación que fueron realizando los grupos mercenarios en distintos frentes y puntos en Siria.

El fracaso



En realidad (y a diferencia de Libia donde ocupaban territorios), los grupos mercenarios extranjeros siempre estuvieron enmarcados en una "operación terrorista en alta escala" para desestabilizar y debilitar al gobierno, y preparar las condiciones y el argumento para una intervención militar de la OTAN.

Siria es una pieza central en el plan estratégico de aislamiento de Irán y la caída del gobierno de Bashar al-Assad dejaría a Teherán sin su aliado clave y abriría la compuerta para una ataque del eje EEUU-Israel a sus centrales nucleares.

Como dicen algunos analistas perspicaces, Washington y el Pentágono aprendieron. Y resolvieron no pagar nunca más el costo político y financiero de las ocupaciones militares.

Irak y Afganistán bastaron. Billones de dólares de costo al Tesoro, deterioro de la "imagen" internacional del Imperio locomotora, deslegitimación interna y externa de las guerras militares de conquista, le enseñaron al Pentágono y a sus estrategas que lo mejor es hacer la "guerra por otras vías", sin desgastarse ni pagar costos políticos y financieros.

Y como en toda empresa capitalista (el Pentágono es empresa capitalista por vías militares) el Imperio USA decidió delegar "funciones y misiones" manejando la estrategia y los objetivos detrás del cortinado y sin exponerse.

Y surgió la idea (potenciada masivamente por la tecnología informática y los móviles celulares) de aplicar en terreno la estrategia de las "revueltas populares" y las "revoluciones árabes" para debilitar y derrocar a las "tiranías" del "eje del mal" (léase gobiernos de naciones petroleras que no trazan buena sintonía con el eje imperial USA-UE-Israel) sin ocupación militar territorial.


Como primer objetivo, y luego de infiltrarse en territorio sirio a través de las"protestas populares" (manipuladas desde Internet y los celulares y por la prensa internacional alimentada por "fuentes" de la CIA y el Mossad) los grupos mercenarios comenzaron a preparar la "condena internacional" y el aislamiento del régimen sirio.

Para ello, se infiltraron y comenzaron a operar en zonas residenciales altamente pobladas para obligar al ejército a reprimir con efectos colaterales de muertes de civiles como consecuencia del fuego cruzado.

Como segundo paso, el objetivo consistió en mostrar al gobierno sirio"tambaleando en el caos y el descontrol". Mientras hechos de acciones tácticas (atentados, y acciones de guerrilla móvil contra instituciones oficiales) fueron mostrados como "ofensivas totales" en distintos escenarios claves, como Damasco y Alepo, donde incursiones y posicionamientos defensivos en distintos barrios son mostrados como parte de un ataque sincronizado para derrocar al gobierno sirio.

Como tercer objetivo, las operaciones terroristas coordinadas por oficiales de las fuerzas especiales de EEUU, Israel y Reino Unido buscaron crear una cabecera de puente para una invasión terrestre desde la frontera con Turquía y el establecimiento de un "gobierno sirio libre" que legitimara la ayuda internacional y posibilitara la proyección de la ocupación a todo el territorio sirio.

En un cuarto objetivo principal, las operaciones terroristas con matanzas diarias de civiles por el fuego cruzado intentaron crear el escenario internacional y el justificativo para una acción aérea ("operación humanitaria") decisiva de la OTAN que diera cobertura y apoyo decisivo a los grupos mercenarios para derrocar al gobierno de Asad.

Pero a diferencia de lo ocurrido en Libia, la operación mercenaria fue haciendo agua y fracasando en todos los frentes.

Tres factores centrales incidieron para que esto sucediera. 

A) El apoyo decidido del eje Rusia-China-Irán al gobierno sirio,

 B) El poderío y la acción estratégica del ejército sirio que realizó maniobras concéntricas de aislamiento y exterminio de los grupos terroristas posicionados en los barrios (bombardeos y ataques "quirúrgicos") ,

 C) La falta de apoyo de la población siria (sobre todo en Damasco y Alepo) que le quitó sustentabilidad en terreno a las fuerzas mercenarias.

Y aunque seguramente ahora el plan y los objetivos del eje USA-UE-Israel-Liga Árabe buscará nuevas vías de concreción y financiamiento internacional, su pilar estratégico para ocupar Siria con una operación terrorista-mercenaria en alta escala fracasó y se derrumbó en Damasco y en Alepo.

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador, analista de estructuras del poder, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
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