5/8/12

Este Mitt Romney...



Por Juan Gelman

Se conocen los dislates que se le escapaban a W. Bush en las conferencias de prensa: “Debería preguntarle al periodista que me hizo la pregunta. No tuve oportunidad de preguntarle al que me hizo la pregunta. ¿Cuál era la pregunta?”. O: “Estoy atento a preservar el Poder Ejecutivo no sólo para mí, sino también para mis predecesores”. O: “Muchas importaciones vienen de ultramar”. Y también: “Queremos que cualquiera que pueda encontrar un trabajo sea capaz de encontrar un trabajo”. Y esta otra: “He hablado con Vicente Fox, el nuevo presidente de México, para tener petróleo enviado a EE.UU., así no dependeremos del petróleo extranjero”. Ajá.
Pareciera que el candidato republicano a la presidencia Mitt Romney sigue los pasos de Dubya, el sobrenombre que los estadounidenses le acordaron a W. Bush. En su primera y reciente gira internacional destinada a mostrar estatura de estadista, le preguntaron qué pensaba de los Juegos Olímpicos en Londres. Su respuesta: “Es difícil saber cómo funcionarán”, dio algunos consejos y pasó a hablar de lo bien que él había organizado las Olimpíadas de invierno que se realizaron en el 2002 en Salt Lake City (www.salon.com, 26-7-12).
El primer ministro David Cameron le contestó, sin mencionarlo, de manera tajante: “Estamos llevando a cabo los Juegos Olímpicos en una de las ciudades más atareadas y activas del mundo. Por supuesto, es más fácil organizar una Olimpíada en medio de la nada”. Romney tiene una fortuna estimada en 250 millones de dólares. Sabe cómo hacer dinero, pero no diplomacia.
Más desastres cometió en su visita a Israel. Reconoció, claro, a Jerusalén como la capital del país, siendo que para la ONU y la comunidad internacional la capital israelí es Tel Aviv. Con ánimo de elogiar al aliado inamovible de EE.UU. en Medio Oriente, destacó que el PBI per cápita en Israel es de “unos 21.000 dólares”, mientras que “en los territorios que administra la Autoridad Palestina más bien es de 10.000 per cápita”. Y explicó la razón de esa disparidad: “La cultura hace la diferencia, cuando veo esta ciudad (Jerusalén) y evalúo los logros del pueblo de esta nación, reconozco el poder de la cultura y de algunas otras cosas” (//thecaucus.blogs.nytimes.com, 30-7-12). Es decir, los palestinos son ignorantes y holgazanes.
La CIA tiene otra opinión: en su informe más reciente sobre la situación económica de Cisjordania, el más extenso de los dos territorios palestinos, señala que “las políticas de encierro de Israel (se refiere a los guetos palestinos que construyó con un muro más largo que el muro de Berlín) siguen interrumpiendo el trabajo y los flujos de mercancía, la capacidad industrial y el comercio básico, socavando la capacidad productiva de Cisjordania. Desde mediados del 2007, más de 3000 millones de dólares del presupuesto de la Autoridad Palestina bajo el presidente Mahmud Abbas y el primer ministro Salam Fayyad provienen de donaciones extranjeras directas”.
El informe prosigue así: “El mayor impedimento a la mejoría económica de Cisjordania es la persistencia de la falta de acceso de los palestinos a la tierra y a los recursos controlados por Israel. En ausencia de un sólido crecimiento del sector privado, la Autoridad Palestina seguirá dependiendo en gran medida del aporte de donantes para cubrir su presupuesto” (www.cia.gov, 20-6-12). ¿La CIA se habrá vuelto de izquierda? De paso: el PBI per cápita de Israel ascendía a 29.800 dólares en el 2009 y el de Cisjordania y Gaza no superaba los 2900 dólares en el 2008, según las últimas estimaciones conocidas de la CIA (www.cia.gov, 12-7-12). Se entienden las razones.
La agencia The Associated Press dio a conocer estas declaraciones de Romney, que provocaron iras en su campo cuando las críticas lo calificaron de racista y aun fascista. Un vocero republicano manifestó que la AP había “deformado groseramente” lo dicho por el candidato presidencial porque la cita fue sacada de contexto.
Por ejemplo, aclaró que después de comparar el PBI per cápita de Israel con el de los territorios palestinos subrayando que la distancia entre ambos era el resultado de dos culturas diferentes, es decir, una superior a la otra, Romney dijo: “Lo mismo ocurre en otros países próximos entre sí o con fronteras comunes como Chile y Ecuador, México y los EE.UU.” (//thecaucus.blogs.nytimes.com, 30-7-12). Los ecuatorianos y los mexicanos serían tan ignorantes y holgazanes como los palestinos.
El día anterior la periodista del New York Times Isabel Kirshner explicaba que la renuencia del capital a invertir en Palestina se debe sobre todo a que “la imagen que tiene el mundo de esos territorios es que son una zona volátil de conflicto en que la gente va al trabajo en camello” (www.nytimes.com, 28-7-12). ¿Y los ecuatorianos? ¿Van al trabajo en mono?
Página 12