18/8/12

El Sinaí se une al Eje de la Resistencia

¿Qué sabían los líderes israelíes?

Beirut.- En el gran despertar que se extiende inexorablemente por toda la región, la península del Sinaí se ha unido a la resistencia árabe e islámica para derrocar la seguridad impuesta por los Estados occidentales y sustituirla por gobiernos de mayor legitimidad popular.

Egipto y otros países de la región están contribuyendo a corregir la injusticia histórica cometida contra el pueblo palestino, de la misma manera que millones de personas de todo el mundo están empleando una variedad cada vez mayor de estrategias de resistencia en solidaridad con la causa central de la región, la liberación de Palestina, contra el desmoronado pero aún ultra-violento proyecto colonial sionista.

Históricamente, los más de 36.000 kilómetros cuadrados de la triangular península del Sinaí han sido una zona de resistencia contra una serie de ocupantes y déspotas desde que se unió a Egipto durante el sultanato mameluco (1260-1517), cuando el sultán otomano Selim el Severo ganó las batallas de Marj Dabiq y al Raydaniyya y anexionó Egipto al Imperio Otomano.

Tras el establecimiento en 1805 de la dinastía de Muhammad Ali sobre el resto de Egipto, la Puerta Otomana, se transfirió la administración de esta agitada península al gobierno egipcio, que se enfrentó a una creciente resistencia en el Sinaí. Los británicos ocuparon Egipto a partir de 1882 e impusieron una frontera trazando una línea casi recta desde Rafah, en el Mediterráneo, hasta Taba, en el golfo de Aqaba, que se ha mantenido como frontera oriental de Egipto. A comienzos de la guerra árabe-israelí en 1948, las fuerzas egipcias invadieron Palestina desde el Sinaí para apoyar la lucha de la resistencia contra el Estado impuesto por Israel.

La operación llevada a cabo la semana pasada en el Sinaí por «terroristas disfrazados de beduinos» contra los ocupantes de Palestina se saldó con la muerte de 16 guardias egipcios que protegían la frontera con Israel, así como de varios fedayines. Una vez más, son señales que la península del Sinaí ha recuperado su papel histórico de confrontar al colonialismo en la frontera de Egipto. El pueblo egipcio, aunque todavía no plenamente sus líderes, está regresando a su lucha histórica por la liberación de Palestina.

El gobierno del ex presidente egipcio Hosni Mubarak socavaría intencionadamente la relación entre los pueblos egipcio y palestino. Pero en los últimos 18 meses la mayor parte de la península del Sinaí se ha orientado más hacia la resistencia desmantelando comisarías de policía, realizando cortes repetidos en el gaseoducto que va a Israel y mediante las acciones de tribus beduinas y otros que han almacenado armas procedentes del mercado negro de Libia, Israel y otros lugares. La zona se está convirtiendo en una base importante de la resistencia con unos combatientes que dicen que rechazarán cualquier intento de EE.UU. e Israel de mantener el control.

No se ha encontrado ninguna prueba fehaciente que sustente las pretendidas versiones sobre los responsables de los ataques en el Sinaí y otros recientes contra instalaciones israelíes, que ya son más de 30 desde el inicio de la revolución de Tahrir el año pasado.

Un portavoz del gobierno de Hamas ha afirmado que el ataque israelí del Sinaí era un «intento de alterar la seguridad egipcia y abrir una brecha entre los egipcios y los residentes de la Franja de Gaza». Zumar Tarek, un portavoz del grupo, afirmó que Israel estaba detrás de todos los recientes ataques terroristas contra los egipcios «porque quiere hacer cambios a lo largo de su frontera con Egipto». El día después del ataque, y confiando en sus propias fuentes de inteligencia, Hamas anunció que «este crimen puede ser atribuido al Mosad, que ha estado tratando de abortar la revolución desde sus inicios, y la prueba de ello es que dio instrucciones hace unos días a sus ciudadanos sionistas para que salieran inmediatamente del Sinaí».

Un norteamericano crítico con la influencia de Israel sobre el Congreso de los EE.UU., y que es adjunto a la presidencia de un Comité del Congreso, envió un correo electrónico donde decía que «estamos investigando lo que los líderes israelíes sabían sobre el ataque del Sinaí y cuándo se enteraron, pero no se ha determinado quién es el responsable de la operación».

Los Hermanos Musulmanes también culpan al Mosad del ataque

Uno de los motivos por los que el pueblo egipcio exige la abolición o, al menos, renegociar el «Tratado de la Vergüenza», que es como se conoce comúnmente al acuerdo de Camp David, es que las fuerzas de seguridad egipcias en el Sinaí no son suficientes para proteger las fronteras. Según el «Acuerdo de Paz» de Camp David es Israel, y no el gobierno egipcio, quien determina el número de miembros del personal de seguridad egipcio que puede montar guardia en la frontera.

El 4 de Agosto de 2012, el nuevo presidente pro-palestino de Egipto, Mohammed Mursi, respondió al ataque despidiendo al jefe de inteligencia pro-israelí Murad Muwafi, así como al gobernador del norte del Sinaí, Abdel Wahab Mabrouk. El mismo día, Mursi ordenó a su Ministro de Defensa que sustituyera al jefe de la policía militar del país para, según su portavoz, «pasar página» en la lucha del pueblo palestino, y también para fortalecer la confianza ante una previsible campaña sionista que culpara del ataque a la Hermandad Musulmana. Desde que fue derrocado Mubarak ha habido una campaña implacable de los líderes sionistas para debilitar la determinación del pueblo egipcio de aislar a Israel y cancelar sus relaciones con los ocupantes de Palestina.

Los partidarios de Ahmed Shafik, rival de Mursi en las elecciones presidenciales y anterior comandante de la fuerza aérea, han pedido a los egipcios que se rebelen contra la Hermandad y el presidente Mursi por la operación del Sinaí. Estos ataques ponen de relieve la brecha existente entre el nuevo gobierno pro-palestino y el ejército, que sigue manteniendo un enorme poder político y ha limitado la autoridad del presidente.

La operación de Resistencia llega sólo una semana después de que el primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, hiciera una inusual visita a Egipto para reunirse con el presidente egipcio, Mohammad Mursi, con el fin de aliviar las restricciones impuestas a Gaza por el asedio de Israel, que fueron respetadas por Mubarak durante años. Esa reunión, complementaria con la que mantuvo Mursi el mes pasado con el jefe de Hamas, Khaled Meshaal, y el presidente palestino Abbas, dio lugar a la apertura de la frontera de Rafah durante 12 horas al día, lo que elevó a mil quinientos el límite diario de transeúntes desde Gaza. Con la apertura de la frontera, Mursi reiteraba y respaldaba la promesa que hizo durante el periodo previo a las reñidas elecciones de Egipto. Con la llegada de la Primavera Árabe a Egipto, una serie de organizaciones de la resistencia pro-palestina exigió la completa apertura del paso de Rafah a todo el tráfico, incluido el comercial. Durante su campaña, Mursi señaló que «ha llegado el momento de abrir el paso de Rafah al tráfico las 24 horas del día durante todo el año».

Por desgracia, después de la última operación, el paso de Rafah ha sido cerrado indefinidamente como lo estuvo bajo el depuesto presidente egipcio, lo que provocará grandes dificultades a los habitantes de Gaza y equivale a nada menos que un «castigo colectivo» al estilo israelí, como afirma Musa Abu Marzouk, un alto funcionario de Hamas.

Como ha señalado recientemente Rana Baker, una joven de Gaza que es miembro del comité de la campaña BDS radicada en Gaza, «vale la pena recordar aquí la postura oficial egipcia ante el asesinato de dos guardias de seguridad egipcios en un ataque israelí el año pasado en la frontera entre Israel y Egipto. No despegó ni un solo helicóptero egipcio para buscar a los asaltantes, y en el lado israelí no se disparó ni una bala contra los “sospechosos”. No solamente el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (SCAF) sepultó el incidente como si nunca hubiera ocurrido, sino que llegó incluso a reprimir a los egipcios que se manifestaban en la embajada israelí de El Cairo, hace ya casi un año. Días más tarde, el SCAF erigió un alto muro alrededor de la embajada para “protegerla” de los “extremistas”».

La Franja de Gaza ha quedado sellada, como lo estaba durante la época del depuesto presidente egipcio Hosni Mubarak. Con el cierre indefinido de los pasos fronterizos de Rafah y Karm Abu-Salem se espera que el asedio se intensifique.

Robert Satloff, Director Ejecutivo del Instituto Washington para Política del Cercano Oriente (WINEP), fundado por el AIPAC, presentó la reacción del grupo de presión ante las operaciones del Sinaí y la expansión geográfica de la Resistencia. Tanto en su página web como en sus publicaciones, este grupo de presión ofrecía las siguientes propuestas:

«Estados Unidos debe mantener unas comunicaciones sólidas con Mursi y decirle que, si quiere recabar apoyo internacional para reforzar su debilitada economía, no puede complacer los peores instintos de la opinión pública egipcia. De hecho, cualquier esfuerzo serio para evitar la infiltración de terroristas en el Sinaí requiere la coordinación con Israel, y esta no va a producirse en un ambiente de difamación.»

«En segundo lugar, las autoridades de Estados Unidos deben reiterar a los militares egipcios que las opiniones de Washington respecto a la seguridad en el Sinaí son un aspecto esencial de la paz entre Egipto e Israel, y que la continua provisión de ayuda militar sustancial -que en los últimos tres decenios ha superado los 35.000 millones de dólares-, está absolutamente vinculada a la inversión en el personal y los recursos adecuados para poder cumplir con sus labores de seguridad. Si a la península no se destinan oportunamente los recursos y las personas adecuadas, se llevará a cabo una revisión global del paquete de ayuda militar estadounidense pensando en adaptar a las circunstancias actuales esta relación de cooperación que data de la década de 1980.»

La opinión de Satloft es un reflejo de la enorme desconexión existente entre la realidad y las expectativas de los oficiales sionistas y sus compinches sobre lo que en los últimos dieciocho meses ha nacido en Oriente Próximo en relación con la resistencia a la colonización permanente y la limpieza étnica de Palestina.

Con el retorno de la Península del Sinaí a la época y la cultura de la resistencia, la liberación de Palestina se dibuja como una posibilidad cada día más segura, y tal vez llegue más pronto que tarde.


Traducido para Rebelión por Marwan Pérez.
Franklin Lamb realiza investigaciones en el Líbano. Se puede contactar con él mediante correo electrónico en fplamb@gmail.com.




Verdades cambiantes en el Sinaí
¿Quién puede ganar con la matanza?

The Palestine Chronicle

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos.

Dos Toyota Land Cruiser abarrotados con quince fornidos pistoleros ataviados de verdugos y ropas negras surgieron de la nada. Tras ellos, el vasto desierto. Se acercaron a un grupo de soldados apiñados alrededor de una humilde comida mientras se disponían a romper su ayuno del Ramadán. Los pistoleros abrieron fuego sin dar a los soldados la posibilidad de responder con sus armas.
No es la escena inicial de una película de acción de Hollywood. La masacre tuvo lugar realmente en un puesto militar egipcio en el norte del Sinaí el pasado 5 de agosto. Una testigo, Eissa Mohamed Salama, contó la escena antes descrita en una declaración hecha a Associated Press (AP; 8 de agosto). Los pistoleros estaban bien adiestrados. Su confianza manifiesta solo se puede explicar por el hecho de que “un militante sacó una cámara y filmó los cuerpos de los soldados”.
Esto desconcierta inmediatamente. ¿Por qué querrían los militantes enmascarados documentar los crímenes si estaban a punto de embarcarse en lo que se puede considerar una misión suicida en Israel? “Los pistoleros se acercaron entonces a la frontera israelí” con dos vehículos, uno de ellos un vehículo blindado de transporte de personal egipcio robado, según se ha informado. Citando a altos cargos egipcios, la BBC informó de que uno de los vehículos “exploró en la frontera”, mientras que el otro atravesó la frontera israelí y “entró unos dos kilómetros en Israel antes de que las fuerzas aéreas israelíes lo inutilizaran” (BBC News Online, 7 de agosto). Según el informe de la BBC que cita fuentes israelíes, en total había unos 35 pistoleros, todos vestidos con el atuendo tradicional beduino.
Su misión en Israel era suicida ya que, a diferencia de en el Sinaí, no tenía a donde huir. Pero, ¿quién se iba a embarcar en una misión tan compleja desde el punto de vista logístico, a documentarla con una cámara y no asumir entonces la responsabilidad de la misión? Este ataque descarado parecía tener poca sabiduría militar, pero poseía una siniestra lógica política.
Solo 48 horas antes del ataque, los medios de comunicación rebosaban de noticias sobre la vuelta de la electricidad a Gaza. Los empobrecidos generadores de la Franja llevan unos seis años sin funcionar a plena capacidad, desde que Hamas resultó elegida. El bloqueo israelí y las guerras subsiguientes han matado y herido a miles de personas, pero no han logrado quebrar la voluntad política de Gaza. Para los gazatíes la palabra clave para su supervivencia ante el bloqueo israelí era “Egipto”.
La revolución egipcia del 25 de enero de 2011 tuvo multitud de significados para todos los sectores de la sociedad egipcia y para Oriente Próximo en general. Para los palestinos de Gaza presagiaba la posibilidad de una cuerda de salvamento. Los casi mil túneles cavados para ayudar a la supervivencia de Gaza no serían nada en comparación con una contundente decisión egipcia de acabar con el bloqueo abriendo el paso de Rafah.
De hecho, una decisión por etapas estaba teniendo lugar. Hamas, que gobierna Gaza, era una rama de los Hermanos Musulmanes, que ahora es la fuerza política dirigente del país y, a pesar de la obstinación militar, ha logrado lograr también al presidencia del país.
A finales de julio se reunió en El Cairo una delegación de alto nivel. Parecían haber llegado a un final todas las tensiones e inquietudes de los últimos 16 meses cuando el presidente de Hamas Khaled Mashaal, su segundo Musa Abu Marzouq y otros miembros del politburo del grupo se reunieron con el presidente Mohammed Morsi. La agencia oficial de noticias egipcia informó de las declaraciones de Morsi de apoyo total “a la lucha de la nación palestina por lograr sus legítimos derechos”. Según Reuters, la prioridad principal de Morsi era lograr la unidad “entre Hamas y Fatah, suministrar carburante y electricidad a Gaza, y suavizar las restricciones en el paso fronterizo entre Gaza y Egipto”.
Superpongan esta escena (en la que finalmente se había logrado un hito histórico) con la foto de la Agencia France-Presse del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y su ministro de Defensa, Ehud Barak, de pie triunfales al lado de un vehículo egipcio quemado que, según se informaba, había sido robado por los pistoleros del Sinaí. El mensaje es que solo Israel es serio acerca de luchar contra el terrorismo. El artículo del diario israelí Haaretz que acompañaba la foto empezaba con esta revelación: “Israel compartió parte de la información de inteligencia que había recibido con el ejército egipcio antes del incidente, pero no hay pruebas de que Egipto actuara conforme a la información”. La finalidad de esto era humillar aún más al ejército egipcio.
Naturalmente, Israel acusó a Gaza, aunque no hubiera pruebas materiales para respaldar estas acusaciones. Algunos medios egipcios se abalanzaron sobre esta oportunidad de culpar a Gaza también por los problemas de seguridad de Egipto en el Sinaí. El más grave de ellos se silenció completamente cuando el 18 de agosto de 2011 Israel asesinó a seis soldados egipcios en el Sinaí.
Israel llevó a cabo entonces una serie de ataques aéreos contra Gaza, que mataron e hirieron a muchas personas, al tiempo que afirmaba que los ataques contra los civiles israelíes provenía de Gaza, Más tarde los medios israelíes descartaron la relación por ser poco sólida. Por supuesto, no hubo disculpas por las muertes de Gaza y la AP, Reuters y otras agencias siguen culpando a los palestinos del ataque cerca de Eilat el año pasado. Las facciones palestinas optaron entonces por no continuar la espiral para ahorrar a Egipto un conflicto con Israel durante una transición extremadamente delicada.
Nada de todo esto parece relevante ahora. Egipto se afana por destruir los túneles siguiendo con los esfuerzos financiados por Estados Unidos hace años. También ha cerrado el paso fronterizo entre Gaza y Egipto, e Israel le está “permitiendo” utilizar helicópteros de ataque en el Sinaí para dar caza a terroristas esquivos. En unos días se multiplicaron las desgracias de Gaza y una vez más los palestinos están abogando por su causa.
Por supuesto, los altos cargos y analistas israelíes están llenos de precaución. La oportunidad es simplemente demasiado grande para no aprovecharla completamente. Al comentar desdeOnIslam basado en Egipto, Abdelrahman Rashdan escribió que de acuerdo con el escenario de la inteligencia israelí, “operativos iraníes, palestinos, egipcios y de al Qaeda se desplazaron todos ellos desde Líbano para atacar Egipto e Israel, y defender Siria”.
En los medios dominantes occidentales pocos se han preguntado a quién beneficia todo esto: aislar una vez más a Gaza, destruir los túneles, romper las relaciones egipcio-palestinas, implicar al ejército egipcio en una pesadilla de seguridad en el Sinaí y mucho más.
La página web de los Hermanos Musulmanes tenía una respuesta. Sugería que “se puede atribuir el incidente al Mossad”. Es cierto que algunos medios occidentales informaron de esta declaración pero sin seriedad ni análisis alguno. La BBC incluso ofreció su propio contexto: “Las teorías conspirativas son populares en todo el mundo árabe” y acababa la discusión con el rechazo israelí de la acusación tachándola de “estupidez”. Caso cerrado, aunque no debería estarlo.
Antes de embarcarse en una búsqueda inútil en el Sinai, habría que plantear una serie de preguntas urgentes y contestarlas. Las acciones al azar solo harán que las cosas sean peores para Egipto, Palestina y la durante mucho tiempo desatendida población beduina del Sinaí.
Ramzy Baroud ( www.ramzybaroud.net ) es un periodista que publica sus artículos en diversos medios internacionales. Es editor de PalestineChronicle.com. Su último libro es My father was a freedom fighter: Gaza's untold story (Pluto Press, Londres), disponible en Amazon.com.
Fuente original: http://palestinechronicle.com/view_article_details.php?id=19480