31/7/12

Silencio Saudí sobre las Informaciones que Apuntan a la Muerte de Bandar


El jefe de Inteligencia de Arabia Saudí, Príncipe Bandar bin Sultan al Saúd, de 63 años, podría haber muerto en un atentado, señala un informe de Red Voltaire.

Red Voltaire afirma que Bandar fue muerto como represalia debido a su papel en el atentado del 18 de Julio, que costó la vida al ministro de Defensa, Daud Rayiha, a su segundo, Assif Shaukat, y a otros responsables sirios.

Sin embargo, no ha habido confirmación ni negación de este hecho por responsables saudíes.

Bandar-Bush, que era así llamado por su cercanía a la familia del ex presidente George W. Bush (Él conoció el plan de invasión de Iraq en 2003 antes que el propio secretario de Estado de EEUU, Colin Powell), ha sido vinculado a diversas actividades terroristas en Líbano, Siria y otros países. Él fue embajador de EEUU desde 1983 a 2005, año en que fue nombrado secretario general del Consejo de Seguridad Nacional en 2005. El 19 de Julio de 2012, fue nombrado director general de la Agencia de Inteligencia saudí por el rey Abdulá.

Muchos afirmaron que su promoción fue una recompensa por el papel que él jugó en la preparación del mencionado atentado de Damasco, que tuvo lugar justo un día antes.

Según el sitio israelí Debka, los dirigentes saudíes se hallan demasiado traumatizados para romper su silencio en este tema. Debka señala que Bandar resultó probablemente herido o muerto en el atentado llevado a cabo el 23 de Julio en Riad y que costó la vida al número dos de la Inteligencia saudí, Mashaal al Qarni. Desde ese día, Bandar no ha sido visto en público.

Un informe no confirmado afirma que el Príncipe Bandar resultó gravemente herido y que sus médicos han perdido la batalla para salvarle la vida. Según Debka, Washington está tratando también de tocar sus muchos contactos para conocer lo que ha ocurrido con Bandar, pero hasta ahora sin éxito.

Algunos creen que el enigma se resolverá pronto, bien sea a través de una declaración o filtración o si Bandar reaparece en publico. De momento, el silencio oficial saudí alimenta la creencia en que el director de la Inteligencia saudí no salió ileso del ataque.