11/7/12

El Imán Jomeini, un verdadero líder del Islam


Por Sheij Abdul Karim Paz

El liderazgo del Imam Jomeini, que Dios tenga misericordia de él, marca el decisivo desarrollo del despertar islámico. Su enfrentamiento con los poderes tiránicos permitió romper su domino y liberar a Irán y luego a parte de la región del yugo imperialista.


Los dictadores emplean tres mecanismos para dominar a los pueblos, la mentira, el soborno y el terror. Estos métodos son inútiles cuando se topan con un hombre de la grandeza del Imam Jomeini. Su sabiduría y mirada profunda de la realidad, lo volvía inmune contra las trampas de la mentira. Su vida fuertemente ascética y fuera de toda pompa, hacía inútil con él, el camino del soborno. No menos inútiles fueron con el Imam Jomeini, los métodos usuales del terror que tan efectivos resultan en muchos casos.

El Imam Jomeini no tenía miedo, había alcanzado un grado de realización personal en su cercanía a Dios que no temía a los opresores, incluso en los momentos de mayor peligro- que en su vida fueron muchos-, en el que todos a su alrededor temían y le aconsejaban no arriesgar su vida. Muchos testigos dieron fe de esto. Veamos algunos ejemplos:

En 1962, la situación en Irán y especialmente en la ciudad santa de Qom, centro del poder religioso y revolucionario, era asfixiante y el Sha (Rey de Persia hasta la revolución islámica de 1979), incrementaba las políticas represivas para amedrentar a la gente y ahogar cualquier acción y protesta en su contra y en contra de Estados Unidos e Israel. En ese marco fue que el Sha envió a una fuerza comando a atacar la escuela teológica Feizia que está junto al santuario de Fatima Masuma, la hija del Imam Al Kazem y hermana del octavo Imam, Ali ibn Musa Ar-Rida, la paz sea con ellos. El Sha había amenazado atacar a la escuela si no se detenían las críticas a su política de entrega a Estados Unidos.

Una mañana de Ashura, aniversario del martirio del Imam Husein, la paz sea con él[1], el Imam Jomeini estaba con otra gente escuchando a un orador que hablaba para los presentes sobre los sucesos de Karbalá[2]. Se presentó un miembro de la Savak , policía secreta del Sha y le dijo al Imam: “Fui encomendado para hacerle saber que si usted diserta en la Escuela Feizie , la invadiremos con comandos a sangre y fuego”. El Imam, sin dudarlo, le contestó: “Dile a tus autoridades que yo también ordenaré a mis comandos a que los aleccionen”.

Llegó el día en que el Sha hizo efectiva su amenaza. Cuando recién oscurecía en la ciudad de Qom, una fuerza comando de mil hombres atacó la escuela Feizia, mataron a varios estudiantes y religiosos, y provocaron todo tipo de destrozos, salieron por las avenidas armados y cantando consignas a favor del Sha: “Sea eterno el Sha”. Los gritos de estos asesinos sembraron de terror esa noche negra. El centro de operaciones de estas fuerzas, era una escuela militar cercana a la casa del Imam, por lo que quienes estaban con él, cerraron las puertas de su casa con llave y se dispusieron para defenderse ante un muy probable ataque. Cuando el Imam se dio cuenta que habían cerrado las puertas de su casa, sin decirle nada a nadie se dirigió a la puerta y la abrió de par en par a pesar de que los gritos de esa gente se escuchaban cada vez más cerca. Dijo, “no voy a permitir que ataquen a mis alumnos (textualmente dijo a mis hijos) y yo me encierre en mi casa”.

Por esos días, algunos referentes religiosos (Maryas), escribieron un telegrama al Sha para que ordene al gobierno que deje de realizar actos prohibidos por el Islam. El Sha contestó soberbiamente que: “Yo deseo vuestro éxito en la guía de la gente común”. El Sha despectivamente respondía que los religiosos debían ocuparse del vulgo, pero no de él y las cuestiones de gobierno. El Imam cuando supo de esa respuesta, inmediatamente escribió al Sha: “¡Tú, que quieres el éxito de los sabios para guiar a la gente común, te recuerdo a ti y a tu gobierno, que ustedes son gente común y se les debe advertir y guiar!

En otra oportunidad, luego de que el Imam Jomeini fuera liberado de la cárcel del régimen del Sha[1] (el Imam ya era un gran referente religioso en el Centro Teológico de Qom, desde el fallecimiento del gran Ayatullah Buruyerdí, en 1960, el líder shiita anterior al Imam Jomeini), los diarios oficialistas escribieron, falsamente, que las autoridades religiosas del país habían llegado a un acuerdo con el Sha. El objetivo de esa mentira era intentar detener el proceso de la revolución, engañar a la gente y distanciarlas de los religiosos. El Imam dio un discurso muy fuerte donde negó, enfáticamente, esa mentira.

El régimen del Sha envió a un policía de la Savak a entrevistar al Imam y para ello le pidió una audiencia especial en privado. El Imam no se la concedió y le dijo que si tenía algo que decir que lo dijese en una reunión abierta ya que no recibía a ningún emisario del Sha a solas. Ayatullah Tauassuli, un secretario del Imam, dijo que él estuvo en esa oportunidad presente cuando el policía vino a ver al Imam. Primero el policía dijo que esa noticia de los diarios había sido un error, pero luego, dijo al Imam con un dejo amenazante: “Señor, no haga algo que me obligue a actuar en mi condición de soldado”. El Imam le contestó. “¡Yo también soy un soldado del Islam, no haga algo que me obligue a actuar en mi condición de tal!”

En Ashura del año 1962, el Imam habló en Feizie. Los Comandos del Sha habían ocupado posiciones en la ciudad para intimidar a la gente y al Imam. Se corría el rumor de que ese día era un día muy peligroso y era muy probable que las fuerzas de represión actuasen. El Imam corría un grave peligro. Le dijeron que era mejor que él no hablase ese día, pero ni siquiera aceptó ir con una custodia especial o en un auto cerrado. En esa misma ocasión, fue y habló. Dirigiéndose al Sha le dijo ese día: “¡Hombrecito pequeño, no hagas algo que diga que te echen del país!”. Con semejante dominio militar y policial del Sha sobre Irán, era impensable para muchos que el Imam pudiera decir algo así.

Cuando el Sha firmó la capitulación con Norteamérica, por la cual les otorgaba inmunidad a sus más de cincuenta mil asesores militares estacionados en Irán, éste envió un emisario y pidió una entrevista con el Imam pero él la rechazó. El emisario vio al hijo del Imam, al seied Mustafa, para hacerle llegar el mensaje a padre. Le dijo que si va a hablar del tema, que no critique a Norteamérica, le advirtió que no se toleraría y que sería muy peligroso criticar en ese día a Norteamérica, incluso más que criticar al Sha. El Imam, en esa histórica alocución en la que criticó fuertemente ese acuerdo vergonzoso, dijo, entre otras cosas: “Que el presidente de Estados Unidos sepa que él es la persona más odiada de la humanidad ante nuestra nación. Hoy todos nuestros problemas se deben a Norteamérica”.

Esas palabras le valieron la detención y el exilio, pero nada podía detener y callar al Imam Jomeini, que Dios tenga misericordia de él. Fue, como dicen, un destructor de ídolos y un verdadero liberador de la dictadura para millones de personas. El Imam actuó así en su exilio en Irak, cuando el partido Baaz de Saddam no pudo callarlo y volvieron a echarlo. En medio de la gran represión de Saddam en Irak, el Imam rompió el silencio reinante por el miedo, diciendo al gobierno de Saddam: “este gobierno que ni siquiera merece ser llamado así, no tiene el poder de enfrentarse al pueblo.”

Cuando Bajtiar, la persona que el Sha dejó a cargo cuando huyó de Irán, decretó el toque de queda y amenazó con una matanza si la gente salía a la calle, se corrió el rumor de que enviaría a un grupo a asaltar a la escuela donde estaba el Imam Jomeini, en Teherán. Muchos se asustaron y pidieron al Imam abandonar ese lugar tan inseguro. El Imam dijo: “los que tienen miedo que se vayan, yo me quedo”.

Cuando los estudiantes tomaron la embajada de los Estados Unidos en Teherán, a la que bautizaron “nido de espías”, sin haberlo coordinado previamente con el Imam, muchos se asustaron y dijeron al Imam que no se podían enfrentar directamente a Estados Unidos, que era muy peligroso. El Imam dijo: “¿De qué tienen miedo?, no pasará nada, Estados Unidos no puede cometer ni el más pequeño error”, que en persa es una manera muy despectiva de decir que no pueden hacer nada. El Imam dijo que esa acción de los estudiantes era una segunda revolución y le dio su apoyo porque en realidad, funcionaba como un centro de conspiración en Irán y en la región. Los funcionarios destruyeron los archivos en los momentos previos a la toma de la embajada, pero pacientemente, esos archivos fueron reconstruidos y hoy hay varios volúmenes impresos como documentos de esas actividades conspirativas. El Imam fue como dijera él mismo, un alumno y un soldado de la escuela del Islam, del profeta y de los Imames, sucesores del profeta Muhammad, la bendición y la paz sea con ellos. Forjó su alma en la escuela de los profetas. Si los sabios islámicos cumpliesen con su deber en lugar de frecuentar las cortes de los poderosos, el mundo islámico se hubiese sacado la cadena del imperialismo totalmente y Palestina estaría liberada hace rato.

El Imam Ali, el gran líder islámico que sucedió al profeta en la conducción de la comunidad musulmana (Umma), cuando se refiere a los sabios de la religión, a los religiosos o a las autoridades eclesiásticas, dice que aquéllos que hayan apoyado a los poderosos y a los ricos, en el Día del Juicio Final, serán arrojados al infierno. El fuego infernal será peor para ellos que para esos poderosos y ricos a los que frecuentaban y servían. La gente del infierno, pedirá que los aparten del hediondo olor que despide ese “sabio”.

El Imam Jomeini supo ganar el amor de la gente con una vida de sincero servicio a su pueblo. Por eso, el pueblo siempre estuvo con él y lo acompañó atravesando todo tipo de dificultades y pesados sacrificios. El pueblo se dirigió hacia Teherán cuando apresaron al Imam, exigiendo su libertad. Cuando tras quince años de exilio retornó a Irán, fueron millones a recibirlo. Cuando falleció fueron más millones los que asistieron de todas partes a su entierro. Hasta hoy en día, en cada aniversario, la gente de Irán y de la región, peregrinan, a veces, caminando cientos de kilómetros a rendirle homenaje. Hay que tener en cuenta que con el Imam, el pueblo tuvo y aún tiene que atravesar grandes sacrificios para mantener su independencia, por lo que su amor al Imam es de una sinceridad y desinterés meramente material manifiesto.

El Imam Jomieni en el desértico calor del verano de Nayaf, Irak, durante parte de su exilio forzado por el Sha de Persia, se rehusó a que le instalen un aparato para refrigerar el ambiente en su casa, que mucha gente tenía, en ese momento, y es bastante común en estas zonas desérticas, porque dijo que no todos lo iraníes lo tenían en ese entonces y él no aceptaba que mientras hubiera iraníes que estuviesen sacrificándose en el proceso de la revolución, él no se permitiría gozar del placer de ese aparato.

Durante el bombardeo con misiles a Teherán no aceptó refugiarse, a pesar de que era el blanco buscado de los aviones iraquíes de Saddam porque decía que no todo el pueblo podía acceder a esos refugios.

Durante el proceso de la revolución, cuando la Savak , la policía secreta del Sha, rodeó la casa del Imam Jomeini en la ciudad santa de Qom, el Imam no permitió a quienes estaban con él que hablen mal de los otros religiosos que no se quejaban ante el Sha e incluso no lo llamaban al Imam para solidarizarse (no por simpatizar con el Sha sino por el clima represivo reinante). Nadie se animaba a hablar mal delante del Imam, de alguien que no estuviera presente, cumpliendo con esta orden moral de evitar la maledicencia que enseñaran los profetas y que tanta debilidad ocasiona en los grupos de creyentes y otros grupos que luchan contra distintos tipos de opresión.

Otra característica del Imam Jomeini, además de haber sido un encumbrado sabio en jurisprudencia islámica, filosofía, gnosis, poesía, y otras disciplinas, era la importancia que le daba al rezo al principio de su tiempo y en comunidad, a las visitas al santuario del Imam Ali, en Nayaf, al rezo meritorio de la noche, al estudio y meditación y a la abundante recitación del Sagrado Corán (leía una a dos treintavas partes del Corán, en árabe yuz, por día, y lo incrementaba en el mes de Ramadán, noveno del calendario lunar). Todas las noches se levantaba a rezar con fervor, al punto de llorar hablando con Dios, unas tres horas antes de la salida del sol, con plena concentración. Enfrentó a los opresores, con todos los sacrificios que ello conlleva y sirvió a la gente, sobre todo a los humildes y oprimidos. Todas las dimensiones de la personalidad del Imam Jomeini, se relacionan entre sí y se retroalimentan unas con otras. La convicción categórica y su firmeza, sin dudas, tenían fuertes raíces metafísicas. Su mirada veía mucho más allá de lo que pueden ver la mayoría y siempre transmitió esa seguridad y certeza a los demás en momentos en que muchos hombres fuertes dudaban y otros que no lo eran tanto, temblaban.

La falsa propaganda imperialista pretende presentar al Imam Jomeini como un dictador y a la República Islámica como una dictadura que viola los derechos humanos. Pero la verdad es que el Imam fue un libertador y la República Islámica fundada por él, está soportando el peso del enfrentamiento contra la dictadura mundial. El mensaje del Imam y de la República Islámica de Irán fundada por él, así como el de su sucesor, Ayatullah Jamenei, es el de la Escuela de los profetas, cada vez que nos dirigimos a ella para estudiarla extraemos joyas de perfección humana. Veamos un simple ejemplo para no extendernos en estas líneas:

Cuando el profeta Muhammad (Mahoma), formó la primera comunidad islámica, en Medina, Arabia, hubo una serie de batallas en contra de los musulmanes que los idólatras comenzaron y en una de estas batallas se había detenido a un idólatra y lo llevaban prisionero. La persona que llevaba el prisionero lo había encadenado. El profeta cuando lo vio le dijo: “¿por qué tratas al prisionero de esta manera? El prisionero también es un ser humano y tiene derechos.” Dijo: “Porque nuestros enemigos nos tratan a nosotros de esa forma.” El profeta le dijo: “Nuestros enemigos no son nuestros maestros.” Dijo: “el método nuestro es que si un prisionero enseña a leer y escribir a diez musulmanes quedará libre”.

Bienvenido a Latinoamérica este mensaje humano y de liberación que enarbola la República Islámica de Irán, mensaje profético, pacificador. Las mentiras sionistas que catalogan de amenaza de terrorismo a la presencia de Irán en Latinoamérica, son pesadas cadenas de propaganda con las que pretenden mantener esclavizados a nuestros pueblos. La semana que viene, Dios mediante, hablaremos sobre la falsa acusación a Irán en los atentados de la embajada sionista y la Amia en la Argentina. Otra mentira que hacen circular para separar a nuestros pueblos de la República Islámica y su visión liberadora, es el supuesto mal trato a la mujer. Vaya como pequeña respuesta, ya que el tema amerita una nota futura, que en estos días están llegando a Irán, unas mil quinientas mujeres de más de ochenta países para participar del congreso del Despertar Islámico y la Mujer. Cien de las participantes vienen de Egipto con sus nuevos aires de un despertar que se vibra por todas partes.

Notas:

1- Nieto del Profeta Muhammad, la bendiciòn y la paz sean con ambos.

2- Lugar en Irak donde fue martirizado el nieto del Profeta, Husein, por orden del gobierno.

3- El Imàn ya era un gran referente religioso en el Centro Teològico de Qom, desde el fallecimiento del Gran Ayatollah, en 1960, el lìder shiìta anterior al Imàn Jomeini.

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