26/7/12

El bendito mes de Ramadan

 
La visión de la luna nos avisa que llegó el bendito mes de Ramadán del año 1433 de la era islámica, correspondiente al sábado 21 de julio del año 2012. Un dicho profético dice que si el siervo de Dios supiera lo que hay de bueno en el mes de Ramadán querría que durase todo el año.

El mes de Ramadán, es el noveno del calendario lunar islámico, es el mes en que han descendido de parte de Dios, todas las revelaciones, tales como los libros de Noé, Abraham, la Tora a Moisés, los Salmos de David, el Evangelio a Jesús (el que le fuera revelado a él, no los Evangelios de los Apóstoles que tenemos hoy) y el Sagrado Corán a Muhammad, el último de los Mensajeros y profetas. En este bendito mes de acuerdo a una narración profética, se abren los cielos, Dios dispone en Su Misericordia legiones de ángeles que descienden a la tierra y engrilla a los demonios. Sus días y noches son los mejores días y noches, sus horas las mejores horas.

La respiración del ayunante es considerada glorificación a Dios y su sueño adoración a Él. Las súplicas del ayunante son aceptadas. El ayuno que realiza el musulmán en el que se abstiene de comer, beber, tener relaciones sexuales, fumar y también de hacer pecados, de mirar lo prohibido, de escuchar o hablar lo que disgusta a Dios, de mejorar su carácter, de no discutir o altercar y de esmerarse en hacer buenas obras, actúa como un escudo contra el fuego del infierno. El ayuno en este mes es una purificación para el cuerpo y el alma que prepara al creyente para su encuentro con Dios en el corazón de este mes, en la noche del decreto, hacia el final de la segunda decena y los primeros días de la última decena del mes.

En esa bendita noche que vale de acuerdo al Sagrado Corán como mil noches, descienden los ángeles y el Espíritu al corazón del Imam, representante de Dios y líder de Su parte, en cada época para otorgar los dones divinos para los seres. Los creyentes pasan esta noche en vela, adorando a Dios, pidiendo Su perdón y bondades especiales, además de Sus bendiciones generales con las que agracia constantemente a toda Su creación por más que no lo recuerden en esa noche o en ninguna otra. El mes de Ramadán es el mes del encuentro con Dios y el momento que Dios ha facilitado a los seres humanos para que se vinculen con fuerza hacia la Fuente de su felicidad.

Es el mes del perdón de los pecados y el mes de la reconciliación entre los hombres, especialmente entre los creyentes. Es el mes de la solidaridad con aquellos que sufren la pobreza producto de la avidez del ser humano y el descontrol en el uso de las bendiciones de Dios dispuestas para todos los hombres. Es también el mes de la lucha por la justicia como lo hicieran los musulmanes en la primera batalla contra los politeístas de la Meca, en los pozos de agua de Badr, cuando estos enviaron a su ejército muy superior en número para exterminar el movimiento revolucionario del profeta. Dios los ayudó a pesar de ser sus fuerzas tres veces menos numerosa que el ejército de sus enemigos y a pesar de tener menos equipamiento para la batalla. Es una de las señales de este mes que quedó como ejemplo para la posteridad. Los creyentes cuando son firmes en su fe con la anuencia de Dios cuentan con Su ayuda, sin importar cuánto más numerosos sean sus enemigos.

El mes bendito de Ramadán es para recordarnos que este mundo no es un fin en sí mismo y que debemos prepararnos para conocer lo esencial en esta vida y de dónde vienen las bendiciones que utilizamos a diario sin tener conciencia de su Origen, ni agradecerle ni tener la humildad de entender de que no está todo en nuestras manos y que no somos los dueños de este mundo, ni de nuestra vida y ni siquiera de nuestro cuerpo, sino que realmente estos nos son dados, no nos pertenecen y lo menos que debemos hacer, una vez que tomamos conciencia de algo tan evidente pero tan olvidado, es agradecer y saber que somos responsables de su uso, es decir, tenemos que rendir cuentas que es lo que todos los profetas nos han advertido. Nuestra responsabilidad frente a ese Ser que nos dio todo, el mundo, la vida, el cuerpo, la salud, nuestra situación, el alimento, el aire, la luz, el día, la noche, etc. De modo que no sea lo mismo hacer el bien que hacer el mal, ayudar que abusar, solidarizarse y sacrificarse que oprimir, torturar y esclavizar.

Efectivamente quienes olvidan el Día del Juicio y a al Dueño real de cuanto existe, viven como si tuviesen garantizada su impunidad para siempre. Frente a esta inconsciencia, el mes de Ramadán y su ayuno, sacuden a nuestro ser del sopor del olvido y nos conduce a la reflexión y el recuerdo. El mes de Ramadán es un llamado a la sabiduría, a la toma de conciencia, a indagar más hondamente en nuestro origen y en la esencia de nuestro ser y de las cosas y su verdadero valor.

Es la oportunidad de reforzar nuestro vínculo con Dios. Nunca en el mundo islámico se vive tanta seguridad, solidaridad, devoción, espiritualidad, bienestar, cordialidad, generosidad y desprendimiento como en este bendito mes. Nunca como en él, el índice de delitos registra una baja tan significativa. Sí, efectivamente, ojalá todo el año fuera Ramadán, lo afirmamos aunque sepamos solo un poco de todas sus bendiciones.

Nuestro ejemplo en esta vida, es como el ejemplo, salvando las distancias, de alguien que entra en una casa ajena y halla en ella todo dispuesto para una vida confortable, una heladera llena, habitaciones amplias, salones, sillones, televisores, piscina, etc. Pero, antes de disponerse a hacer uso de todo lo que hay allí, tiene en cuenta al dueño de la casa, alguien muy poderoso, y únicamente con su permiso y complacencia se dispone a utilizar las cosas de la casa. A la vez, lo hará de una forma educada, no de un modo abusivo, irresponsable, sabiendo que más tarde o más temprano el dueño vendrá de repente y verá lo que ha hecho.

Una de los defectos de este tipo de ejemplo, es que en él, el dueño es solo dueño de la casa y lo que hay en ella, pero no de nosotros que entramos en esa casa y además, el dueño está ausente y luego aparece más tarde o más temprano. Pero en el caso de la vida nuestra en el mundo, Dios es el Dueño del mundo y de nosotros y está siempre presente, no ausente. Ahora bien, salvando todas estas diferencias y muchas otras, lo cierto es que la mayoría de los mortales se comportan como si fueran los dueños absolutos del mundo, de su vida y de las cosas y no tuvieran que dar cuenta a nadie de nada.

Como si en el ejemplo citado, quien entra a la casa dispusiese de todo abusivamente, sin tener en cuenta al poderoso dueño que más tarde o más temprano, sin aviso (como nuestra muerte y marcha al encuentro con Dios) irrumpirá y verá nuestra conducta. Una de los efectos posibles del ayuno, es que tomamos conciencia que estas bendiciones son dadas y el Dueño es aquel que nos dice cuándo podemos usarlas y también cuando no debemos hacerlo, además de cómo hacerlo y en qué medida. Decimos efectos posibles del ayuno porque hay quienes ayunan sus cuerpos, pero sus almas no se percatan de nada y siguen tan dormidas y apegadas a la materia como cuando no ayunan.

En el mundo, algunos se han adueñado de la mayoría de las bendiciones privando a otros de ellas, esto es un uso irresponsable de los bienes ajenos y por los que se debe dar cuenta. En la escuela de los profetas, se nos enseña que la Fuente de las bendiciones es Dios y el máximo objetivo es conocer a Dios y adorarle para trascender las limitaciones angustiantes y asfixiantes de una vida sin Él.

¡Dios!, este es el mes en que nos invitaste a suplicarte y nos garantizaste la respuesta a nuestros pedidos, entonces te pedimos por un final bueno para los creyentes y que nos cuentes entre ellos. Los musulmanes se están despertando, su movimiento está rompiendo las cadenas de la opresión del sistema imperial que reina en el mundo en el supuesto nombre de la democracia y los derechos humanos a los que no tiene reparos en aplastar allí donde éstos pretendan desarrollarse y chocar con sus intereses establecidos sin tener en cuenta ninguna regla verdaderamente democrática. ¡Dios!, consolida este despertar y hazlo alcanzar su cima con la venida del Imam o líder de la época para conducir a los musulmanes hacia la justicia en todo el mundo y con la venida de Jesús que confirmará la veracidad del Islam y se unirá a este movimiento de justicia con los musulmanes y con aquellos sinceros que lo sigan.

Protégenos contra nuestros enemigos que no tienen reparos en oprimir a los pueblos. En Egipto vemos que cuando el pueblo se libera relativamente, los grupos musulmanes ganan las elecciones contra la casta militar que son apoyados por Estados Unidos, Europa e Israel contra el pueblo. En Bahrein aplastan a la gente por reclamar sus derechos democráticos frente a la monarquía apoyada por Estados Unidos, Europa e Israel. En Siria, estos últimos, apoyan atentados terroristas y en América Latina derrocan gobiernos democráticos como si fueran los dueños del mundo, como si no tuviesen que dar cuentas de nada a nadie y bastase con engañar a la gente mediante las mentiras que vuelcan en su prensa bien controlada y nada democrática por cierto. No tienen un mínimo de respeto por el Dueño del mundo y creen que escaparán a Su Juicio, como si el mundo y su belleza y perfección hubiese sido creado para que ellos abusen de él y eso fuera todo, nada de responsabilidad ante el sufrimiento provocado, nada de infierno ante el infierno que crean para tantos, nada de fuego infernal a pesar de que queman a tantos con sus bombas.

Si los musulmanes hicieran algo como los extremistas budistas están haciendo en Birmania (Myanmar) con la minoría islámica, asesinándolos y llevando a cabo una verdadera limpieza étnica, como antes en Kosovo, Bosnia, Irak, Palestina, qué no estarían vociferando los grandes medios ahora acerca del terrorismo y el Islam, pero como los cadáveres son musulmanes no se le da un espacio adecuado al tema y nadie habla de los derechos humanos en Birmania, como tampoco lo hacen en Gaza o en el resto de la Palestina ocupada. Nos todos son humanos y no todos son iguales en la lógica imperial opuesta a la lógica de los profetas. Siete israelíes asesinados en Bruselas es un escándalo en su prensa, pero miles de iraquíes, afganos, birmanos, bahreiníes, bosnios, kosovares masacrados a diario, son apenas un número cotidiano sin condenas de por medio. Nosotros no hacemos como ellos, no hablamos por lo que sucede en Birmania del terrorismo budista o de la violencia del budismo, no confundimos al budismo y sus exhortaciones morales con la conducta de los asesinos por más que se digan seguidores de las enseñanzas de Buda, como tampoco hacemos responsables a los judíos por las matanzas diarias de los sionistas y los falsos judíos a los palestinos en su tierra ocupada o a los cristianos por lo que hacen Bush y Obama con sus bombas en los países islámicos y no islámicos.

En estos días de súplicas pedimos a Dios que esclarezca lo sucedido en la Amia cuando en un atentado en 1994 murieron casi cien personas, en Argentina. Nosotros creemos que mientras se siga buscando la falsa pista de la supuesta participación de Irán en el atentado, cada aniversario será un calco del anterior sin nada para aportar y garantizar justicia y seguridad en nuestro país, porque Irán no se maneja con la lógica terrorista, más bien la sufre, como el resto de los pueblos en el Tercer Mundo.

¡Dios! Te pedimos por los pueblos para que se termine el hambre, la pobreza, la carestía producida por la inflación y la falta de justicia económica, el pago de deudas fraudulentas que siempre benefician a los ricos que ayer dieron apoyo a las dictaduras en nuestros países, en América Latina, Asia y África, la usura de los bancos que absorben las riquezas de la gente para trasladarla a los bolsillos de los poderosos.
¡Dios!, te pedimos Tu sabiduría para ser más humanos, conocer mejor nuestras obligaciones y hacer valer mejor nuestros derechos.

Te pedimos más unidad entre los musulmanes, entre los creyentes, entre los hombres de buena voluntad. Te pedimos por nuestros padres, abuelos, antepasados, tíos, primos y todos nuestros seres queridos, por los queridos hermanos y hermanas que estuvieron en el mes de Ramadán pasado y que ahora no están, que se nos han adelantado en el traspaso a la otra vida, para que en este mes majestuoso bendigas sus almas, amen.

Prensaislamica.com