11/7/12

Drogas: La incidencia positiva de la fe en la recuperación de los adictos

Las comunidades terapéuticas que apelan a la espiritualidad, y en especial a la religión, logran mayores porcentajes de rehabilitación. La obra de católicos y evangélicos.
Por Sergio Rubin (Valores Religiosos)

La situación es alarmante: el consumo de drogas se disparó en el país en la última década. Del 1 % de la población entre 15 y 65 años que consumía algún tipo de drogas se pasó a casi el 10 %. Dicho de otra forma: unos tres millones de argentinos ingieren algún tipo de sustancia tóxica.

La Argentina ya ocupa el primer lugar en el consumo de cocaína y marihuana en la región, mientras que el paco hace estragos entre los más pobres (y empieza a ser consumido en sectores de clase media). En ese contexto -que patentiza la urgencia de una gran acción preventiva en la que debe involucrarse toda la sociedad-, la demanda de tratamiento para la recuperación de adictos crece constantemente.

Paralelamente, se multiplican las comunidades terapéuticas, tanto ligadas a confesiones religiosas como las surgidas de la sociedad civil, que procuran -con diversos resultados recuperar a los adictos. Y si bien la rehabilitación exige un abordaje multidisciplinario, funcionarios del SEDRONAR y otros expertos coinciden en que las terapias que ponen más énfasis en lo espiritual -y, en particular, en lo religioso son las que logran un porcentaje mayor de rehabilitaciones.

Para los especialistas, los mejores resultados que obtienen los tratamientos que hacen especial hincapié en el afecto, los valores y la fe se explican porque los adictos centralmente arrastran una falta de amor, se sienten incapaces de afrontar los problemas -se evaden con la droga- y carecen de un sentido para su vida. "Nosotros creemos que el problema de las adicciones implica una respuesta biopsico-social y espiritual, pero estamos convencidos de que esta última es determinante porque va al fondo de la cuestión", señala Horacio Reyser , coordinador de la comisión de Drogadependencia del Episcopado.

"Lo espiritual -dice- tiene que ver con las cuestiones más íntimas del ser humano como los sentimientos y la sensibilidad, y con aspectos tan profundos como la esperanza y la fe, permitiendo la realización como personas". En ese sentido, dice que "lo espiritual es lo que nos da la fortaleza para enfrentar los desafíos de la vida, aceptando el esfuerzo y aun el sacrificio que sean necesarios, y es lo que nos mueve a vivir una vida digna en libertad, lejos de la esclavitud de las drogas".

La comisión de Drogadependencia del Episcopado lanzó en 2007 una estrategia nacional para colaborar en la prevención de las adicciones. Incluso consensuó con otras confesiones religiosas y numerosas ONG un Programa Nacional de Educación y Prevención del Uso Indebido de Drogas, que fue sancionado por el Congreso en 2009. Esa ley, que incluye charlas en los colegios, increíblemente, todavía no fue implementada. La estrategia de la Iglesia no se limita a la prevención, sino que incluye la atención a los adictos y sus familias. De hecho, muchos familiares de drogadependientes acuden a las parroquias en busca de ayuda.