14/7/12

Ante las tensiones entre el Gobierno y la CGT


Como militantes del Proyecto Nacional Popular y Latinoamericano y como espacio político que apoya el rumbo estratégico iniciado a partir del año 2003, expresamos nuestra preocupación ante la profundización de las tensiones al interior del movimiento nacional, entre el gobierno y la CGT, que terminó expresándose como una fractura formal de la entidad.


Desde 1955 existe esta división en el Movimiento Obrero Organizado, pero lo que resulta difícil de entender fue la decisión dejada en claro por el gobierno a partir de septiembre de 2011 de desplazar a la fracción históricamente coherente con el proyecto nacional y popular y fortalecer, a la vez que reconocer como parte del proyecto, a la fracción que representan la entrega de los trabajadores, que son la dirigencia sindical del proyecto neoliberal y que no dudarán en seguir entregándonos.


La puja distributiva es central para entender estas tensiones. Ante una economía extranjerizada y concentrada que nos dejó casi 30 años de neoliberalismo, cada conquista salarial conseguida por los trabajadores y cada mejora en los ingresos por parte del pueblo es contestada con aumento de precios. Especialmente en los alimentos, cuya producción está controlada por empresas transnacionales y grandes grupos económicos locales. A ello se debe sumar, las contradicciones con el empresariado local, mercado internista, que comparte el proyecto nacional e industrial, pero que quiere mantener subordinada a sus intereses al movimiento obrero organizado bajo el plan productivo desarrollista, y se opone a medidas fundamentales para recuperar la dignidad de los trabajadores.


Con la crisis global como contexto, que golpea a la economía argentina, estas tensiones necesariamente se profundizan. Y a los trabajadores y al conjunto de los sectores populares no les queda otra que pelear para no perder lo conquistado y seguir profundizando el proyecto nacional que es la única forma de solucionar las tensiones. De hecho, en los últimos dos años, retrocedió la participación en la riqueza nacional por parte de los trabajadores (bajó del 40,4% al 37,6%). Y para este año el objetivo de los grandes empresarios es profundizar esta tendencia con la inflación, con el objetivo que paguen los coletazos de la crisis el campo del pueblo y ganar competitividad a expensas de los laburantes.


Este escenario nos pone de relieve lo central que resulta para el superar este cuello de botella para el proyecto nacional y popular, agudizado por la crisis global, avanzar en medidas estratégicas como la reforma tributaria. Se debe gravar la renta financiera, avanzar sobre la renta minera, las ganancias del juego, la evasión de los grandes empresarios exportadores, las increíbles fortunas de las cerealeras transnacionales. A su vez, necesitamos una junta de granos, la nacionalización y desconcentración de la economía, así como profundizar la recuperación de las empresas estratégicas estatales.
No puede ser que los principales contribuyentes sean los trabajadores que estos años salieron a flote por aquellos que todavía no lo hicieron, perpetuando la herencia tributaria neoliberal de Menem, De la Rúa y Cavallo. Hay que avanzar sobre quienes se apropian de la riqueza generada por los argentinos, que durante estos años tuvieron impresionantes ganancias. Se trata de nivelar para arriba y no para abajo, para seguir profundizando.


Es lógico que en este escenario se profundicen las luchas gremiales en defensa del salario y de los puestos de trabajo, así como las luchas de los trabajadores y del conjunto del pueblo por incorporarse a la política para ser cada vez más protagonistas de las grandes decisiones nacionales. No se es opositor reclamando por la profundización y llevando adelante las luchas por seguir mejorando la distribución de la riqueza, en el camino por la conquista de la justicia social. Es la pelea de clase trabajadora que lógicamente choca contra el gran empresariado extranjero y oligárquico y que tensiona la alianza social en función de gobierno peleando por la distribución.
Resulta central dar esta pelea desde los intereses de los trabajadores y el pueblo, y no desde la “oposición” neoconservadora, que de forma oportunista intenta capitalizar estas tensiones. Por ello es fundamental recuperar el diálogo entre las partes fundamentales del movimiento nacional y no caer en posturas divisionistas.

No es una solución disciplinar a los trabajadores desplazando de la conducción de la CGT y debilitando a la fracción más avanzada y coherente de la misma, que expresa, con sus aciertos y errores, con sus virtudes y defectos, a gran parte de lo mejor del movimiento obrero organizado que peleó contra el proyecto financiero neoliberal en todas sus versiones: genocida, menemista, aliancista, reformista. Y en su lugar, fortalecer y querer entregar la conducción a los traidores de siempre, a la CGT de los 90’ (Cavallieri, Lescano, West Ocampo, etc.), que en los momentos en donde se jugaron los destinos de la nación y del conjunto de los trabajadores siempre estuvieron del lado de los entregadores. Ya nos clavaron varios puñales por la espalda y van a volver a hacerlo.
¿Con quiénes vamos a avanzar y a profundizar si no es con lo mejor del movimiento obrero organizado junto a los movimientos barriales, los estudiantes, los trabajadores profesionales y el conjunto del pueblo?. ¿Con quién vamos a pelear cuando se nos vengan encima los enemigos de siempre?. ¿Junto a quiénes y en base a qué intereses vamos a desplazar a la corporación política que se disfraza de kirchnerista y de nacional y popular, y que obtura, salvo excepciones, la llegada de los dirigentes populares a los espacios de decisión?


Por todo ello, ahora más que nunca, UNIDOS Y ORGANIZADOS con coherencia para la liberación nacional popular y latinoamericana!!


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