3/6/12

Imam ‘Ali (P), patrimonio de todos los musulmanes

Por Mikail Alvarez Ruiz

Ibn ‘Abbas narra que en cierta ocasión el Profeta Muhammad (PBd) dijo:
“Yo soy una ciudad de sabiduría y ‘Ali la puerta de ésta. Aquél que ande en busca de conocimiento lo encontrará en ‘Ali”

Esta no es más que una de las múltiples ocasiones en las que el Profeta se refirió a este hombre, del cual en los próximos días conmemoraremos un aniversario más de su nacimiento, de una manera como jamás se refirió a ningún otro. No es más que una de las múltiples ocasiones a lo largo de su vida, en las que el Profeta (PBd) destacó las virtudes de Imam ‘Ali (P), como jamás destacó las de ningún otro.

No es más que una de tantas, pero por sí misma debería bastar a los musulmanes para entender claramente cual era el camino trazado por el Profeta (PBd) para la ummah. Para la ummah sí, no para ninguna parte en especial de la misma, sino para toda la ummah.
Desgraciadamente los acontecimientos que se produjeron tras la muerte del Profeta (PBd) y el ascenso al poder sobre los musulmanes, pocos años después de este fallecimiento, de los mismos quraishitas ahora travestidos de musulmanes que tanto habían luchado contra el Profeta Muhammad (PBd) y su Mensaje, separaron a la ummah del conocimiento de esta figura del Islam como lo es Imam ‘Ali (P). Desgraciadamente los decenios de gobiernos omeyas con sus maldiciones y sus mentiras, ocultaron la realidad y ciertamente consiguieron que sólo una parte de la ummah pudiera resistir el velo de la injuria y la infamia.
Pero de todo esto han pasado ya muchos siglos, incluso algún milenio, y la verdadera figura de Imam ‘Ali (P) sigue sin ser conocida por la mayoría de la ummah. No se trata de un ranquin de popularidad, el problema es mucho más profundo, se trata de poder alcanzar o no la puerta que nos abrió el Profeta Muhammad (PBd). Se trata de poder entrar directamente en su ciudad, o de toparnos con sus muros, o de intentar atajos que no conducen a ningún sitio.
Imam ‘Ali (P) es un patrimonio que pertenece a todos los musulmanes y a todos ellos está abierta su puerta, y responsabilidad de todos es intentar alcanzarla.
Imam ‘Ali (P) no es simplemente el primer hombre que aceptó el Islam, ni aquél que desde niño se crio junto al Profeta (PBd) y junto a él permaneció hasta la muerte de este; ni únicamente el hombre se casara con la hija del Muhammad (PBd), la honorable Fatima Az Zahra (P); ni aquél que luchó como ningún otro en Badr, Uhud, Jandaq, Jaibar o en cualquiera otra de las batallas en las que se requirió su servicio para la causa del Islam. Todo esto es cierto y en ello no tuvo parangón alguno con nadie, pero Imam ‘Ali (P) es mucho más que esto.
Imam ‘Ali (P) es aquel de entre la ummah de Muhammad (PBd) que encarnó las más elevadas virtudes de la moral, las cuales pueden observarse en la gran cantidad de anécdotas sobre su vida que los narradores nos han transmitido.
Imam ‘Ali (P) se caracterizó por su tolerancia, por el absorto control de su ira y sus pasiones, por no caer en la venganza contra quien le hubiera agredido personalmente, sabiendo ante cualquier mala actitud hacia él responderla siempre con indulgencia y benevolencia.
Igualmente Imam ‘Ali (P) destacaba por su humildad, pero frente a los pobres y los oprimidos, no frente a los poderosos y soberbios. Cuando un musulmán humilde se sintió abrumado porque Imam ‘Ali (P) lo tratase como un igual, este le dijo: “Por cierto que Dios verá que soy tu hermano, que no me diferencio de ti, ni me considero mejor que tú, y de esa manera me incrementará en posición en el Paraíso”.
Imam ‘Ali (P) rechazaba los halagos y la adulación, y a quién hacía esto le decía: “Estoy por debajo de lo que dices, pero por encima de lo que piensas realmente”. Igualmente era contrario a la jactancia en cuanto a los antepasados, los hijos, la posición económica o cualquier otro motivo de superioridad que no se relacionase con la virtud.
Dijo el Profeta Muhammad (PBd): “‘Ali está siempre con la verdad y la verdad está siempre con ‘Ali. No se separarán uno del otro hasta el Día del Juicio”.
La verdad, el compromiso con la verdad, es un exponente de la moralidad de cualquier persona y en esto igualmente Imam ‘Ali (P) sobresalía por encima de los demás. No sólo era franco y decía siempre la verdad, sino que tampoco se prestaba a los dobles mensajes, ni a la traición, ni a la hipocresía, ni se dejaba seducir por las tentaciones del poder y el gobierno. Decía Imam ‘Ali (P): “No traiciona quien sabe como es el retorno al Mas Allá. Llegamos a una época en la que la mayoría de la gente adopta el engaño como instrumento de ingenio, y los ignorantes les atribuyen poseer gran destreza”.
Imam ‘Ali (P) anteponía a cualquiera antes de a sí mismo y se sacrificaba por los demás sin importarle la posición de humildad social que estos pudieran tener, incluso a su propio sirviente le dijo: “Tú eres joven y estás en la flor de la vida, y yo me avergonzaría ante mi Señor si me prefiriera a mí mismo por encima de ti”. Es más, se sentía más identificado con los pobres y desfavorecidos con quienes compartía la dureza de una vida de privaciones. Hasta en su vestimenta y su alimentación Imam ‘Ali (P) se asemejaba a los más humildes de la comunidad, incluso en los tiempos en que fue Califa y tenía todo el poder y todos los recursos del Estado Islámico en sus manos, de manera que al morir no dejó ninguna herencia en oro o plata. Dijo Imam ‘Ali (P) a este respecto: “¿Acaso me contentaré porque se refieran a mi diciendo ‘¡Ahí está Amir al Mu’minin!’, pero no comparta con ellos las vicisitudes de la época, o no sea un ejemplo para ellos en su dura forma de vida?”. Y también: “Por Dios que no he acumulado de este mundo metal precioso alguno, ni he atesorado nada de riquezas, ni me he preocupado ni por un andrajo de mi ropa, ni he hecho posesión de un palmo de su tierra, ni tomado de mismo sino en la medida del sustento diario de una burra estéril”.
Por su generosidad Imam ‘Ali (P) sobresalía igualmente entre la gente de su tiempo. Consideraba que los bienes materiales no tenían más valor que el de saciar la necesidad el hambriento y el desheredado. Muchas son las narraciones de escenas que nos han llegado en las que Imam ‘Ali (P) muestra esta generosidad hasta el extremo. Al propósito dijo el poeta Ash Sha’bi: “’Ali fue el más generoso entre la gente. Tenia la virtud moral que era amada por Dios, Glorificado sea, que era la libertad y la generosidad. Nunca le dijo no a un mendigo”.
Imam ‘Ali (P) también es el símbolo de la justicia, lo que le acarreó no pocos problemas en su vida provenientes de aquellos que vieron peligrar o cercenar sus injustos privilegios. Imam ‘Ali (P) durante sus días de gobierno impuso nuevamente el trato igualitario entre los miembros de la comunidad, al igual que hacía el Profeta Muhammad (PBd). Ante el reparto económico terminó con los privilegios de clanes; ante la ley y ante los derechos, prominentes y débiles eran tratados por igual. Durante su gobierno todos los ciudadanos del estado Islámico eran considerados de la misma manera, sin importar su origen o posición, e incluso sin importar que fueran cristianos o judíos, todos estaban amparados por la misma justicia que instauró el Profeta Muhammad (PBd) en Medina, ejemplo bajo el cual Imam ‘Ali (P) gobernó hasta el último de sus días.
Imam ‘Ali (P) fue el más cercano al Profeta Muhammad (PBd), el más sabio, el de mayor coraje en el combate, el más temeroso, el más abnegado de todos los compañeros del Mensajero de Allah (PBd), el único de quien el Profeta (PBd) dijo: “Tú eres mi hermano, en este mundo y en el otro”, y todo esto no pudo ser soportado por los mismos que durante años se opusieron al Profeta Muhammad (PBd), quienes veían en Imam ‘Ali (P) un reflejo demasiado cercano al Mensajero al cual había que combatir igualmente.
Pero los derrotados en esta lucha, los verdaderos perdedores de esta lucha, no fueron ni Imam ‘Ali (P) ni quienes se habían mantenido junto a él. La derrotada fue la ummah, a quien se privó durante siglos de la guía certera establecida por Muhammad (PBd), la guía, la puerta que el Profeta designo como entrada a su conocimiento.
En una época en la que el acceso a la información es fácil, en la que no hay gobernante ni tirano que pueda impedir este acceso para quienes buscan conocer, es momento de que la ummah escuche nuevamente las palabras del Profeta (PBd) y recupere un patrimonio que es suyo, por más que algunos se han esforzado, y aún lo hacen, en mantenerla alejada del mismo.
“Yo soy una ciudad de sabiduría y ‘Ali la puerta de ésta. Aquél que ande en busca de conocimiento lo encontrará en ‘Ali”
“Quien aprecie llevar una existencia semejante a la de los profetas, morir en forma similar a la de los mártires y habitar en los jardines que Ha sembrado el Misericordioso, debe mantener una amistad con ‘Ali...”
“¡Dios mío! ¡Ama a los que sean sus amigos, y Sé enemigo de aquellos que son sus enemigos! ¡Ayuda a quien lo ayude y castiga a quien se le oponga...!”.