12/6/12

Descubriendo al Imam Jomeini desde América Latina

Por Kamel Gomez

Intentar hacer un esbozo del Imam Jomeini es una tarea casi imposible. Las diversas facetas de su vida, sus escritos, su visión política, su perspectiva shiíta y mística del Islam, llenan páginas de libros que un ser humano en toda su vida jamás podría llegar a leer. Si empezamos reconociendo que estas líneas apenas pueden aportar algo nuevo, más complicada es nuestra situación desde el “locus de enunciación” de donde partimos.


Mencionar al Imam Jomeini es aludir al Islam, a Irán, al concepto de Revolución Islámica, vincular una religión con política. Entonces, surge la cuestión de determinar si hay en el Imam Jomeini coordenadas que puedan iluminar nuestra causa, la de América Latina, que fue y sigue siendo, la liberación de la Patria Grande.

Arranquemos, sin más vueltas, explicando las enseñanzas del Imam más importantes desde nuestro punto de vista, para luego proyectar estas ideas en nuestras tierras.

1-El rol positivo de la religión en la lucha contra la opresión

Y aquí empezamos con problemas de “traducción”. Porque si bien se aplica el concepto de religión al Islam, sabemos los musulmanes que el Islam se presenta a la humanidad simplemente como “Guía” (en árabe, “Huda”). Si a eso le sumamos la caracterización occidental de la religión como “opio de los pueblos”, tan cara al marxismo, resulta ya complejo poder resumir en algunas oraciones esta temática.

Para nuestra fortuna, la historia viene en nuestra ayuda. Incluso la historia de los orígenes de los movimientos religiosos verdaderos no deja lugar a dudas. Pensemos en la lucha de Moisés contra el Faraón, o la dura crítica del profeta Jesús a la situación de su época, o la revolución (sic) del profeta Muhammad – mal conocido como Mahoma-  que transformó a la sociedad árabe del siglo VII.

Y desde América Latina, la historia moderna nos recuerda la corriente de sacerdotes del Tercer Mundo, con la “teología de liberación”. El compromiso revolucionario de miles de curas con la realidad político- social partía de su compromiso con su fe. En este sentido, los musulmanes debemos conocer y considerarnos herederos de esa lucha. Si antes en la Argentina, existía una publicación conocida como “Cristianismo y Revolución”, es nuestra tarea hoy convocar al “Islam y Revolución”. Y si decimos que los musulmanes tenemos la obligación de conocer el legado de esta maravillosa experiencia, también decimos a los no musulmanes que tienen la necesidad de conocer la experiencia revolucionaria en nombre del Islam en las tierras donde hoy se está jugando la conformación de un nuevo orden mundial. 

Por eso, reivindicar la lucha del Imam Jomeini, hacerla nuestra, conocerla, explicarla, difundirla, permitirá cerrar un círculo virtuoso donde dos experiencias revolucionarias, una cristiana, otra islámica, se sintetizan conformando un nuevo actor, que conciba  a la espiritualidad de la religión como factor decisivo para transformar los corazones de los hombres, y así conformar un mundo justo y solidario.

Por último, también hay enormes coincidencias entre el Islam y las cosmovisiones indígenas. Pensemos en el respeto a la “madre tierra”, o en las ideas vinculadas al “Buen Vivir”. Aquí también debemos transitar dos rutas, y colaborar en el debate que hoy el movimiento indianista ha anclado en Latinoamérica.

 2- a) Ni Oriente ni Occidente

La lectura de la política internacional “jomeinista”, llamaba a romper con las cadenas del capitalismo y del comunismo. Más allá de justas aclaraciones teóricas, la realidad era que, hasta la caída de la Unión Soviética, el mundo de la guerra fría dividía sus fronteras ideológicas en estas dos concepciones económicas. Dejando de lado la crítica “vertical”, que incluye al capitalismo y al comunismo-socialismo como concepciones teóricas modernas, reduccionistas y occidentales; desde una arista exclusivamente política, la afirmación del Imam Jomeini estaba estrechamente vinculada a expresar un movimiento de liberación nacional, que luchaba contra el Sha, y cuya salida era independiente de los grandes imperialismos que dictaban el destino del mundo. Intentaba reflejar que la solución debía partir desde irán, según las necesidades de los iraníes, no buscar recetas o proyectos ajenos a la identidad de Irán.  Entonces, si son musulmanes, y el Islam es una religión que lucha contra la opresión, tanto individual como social, la “Revolución Islámica” es el camino a transitar.

b) República Islámica

Aquí nace la construcción de un nuevo estado, heredero de una identidad islámica-shiíta, y desde esas fuentes, Jomeini logrará -junto con otros intelectuales- el proyecto político propio de Irán.  Se trata de llevar a la modernidad y al progreso científico a Irán, y no al revés. Si la conciencia nacional iraní es islámica-shiíta, entonces, es natural que desde esa cosmovisión se desarrolle la teoría revolucionaria en busca de “soberanía política”, “independencia económica”, y “justicia social”. Otros musulmanes, de diferentes lugares del mundo, tomarán las banderas de la “Revolución Islámica”, sin dejar de concebir que no se trata de “recortar y pegar”. Por eso, en América Latina, los musulmanes tienen que ingresar a los proyectos revolucionarios que se están desarrollando, con total honestidad y entrega, invitando otra vez a unir en apoyo y solidaridad el despertar islámico en el mundo islámico con los “procesos de cambio” de Latinoamérica.

3 -Opresores y Oprimidos

Si la humanidad no se divide entre capitalistas y comunistas, tampoco se divide entre musulmanes y no musulmanes. Lo primero, que cuesta tanto a los hijos de Europa, enseguida es comprendido por los musulmanes. Lo segundo es lo que más les molesta. Por eso el Imam Jomeini insistía y mucho en esta distinción. La opresión, en cualquiera de sus expresiones –política, económica, espiritual, social, etc.-  y los que la ejercen a los hombres y mujeres son los enemigos del Islam. Por eso, la discusión que tanto se quiere instalar, entre sunníes y shiís, no permite distinguir el problema central: la lucha por la liberación integral de los oprimidos del mundo.  Ejemplo sencillo: si los palestinos fueran ateos, la causa palestina sigue siendo legítima, y los musulmanes “jomeinistas” debemos luchar contra sus opresores, incluso si los israelíes fueran musulmanes.

Queremos decir: así como la religión es una fuente interminable de riqueza para la lucha contra la opresión, la lucha se da en el marco político. No alcanza con ser musulmán. Incluso, es justo decir, el Islam así como tiene su vertiente revolucionaria, tanto  sunní como shií, también tiene su militancia contra-revolucionaria, que justamente es fervorosamente anti-shií, por ser el Shiísmo a nuestro entender, la “Rebelión Revelada”. Hipócritas hay en todos lados, y el Corán, en su capítulo nueve, ya nos advierte de los mismos.

El Imam Jomeini nos enseña:

              “Debemos estar al servicio de los oprimidos, porque ellos son la base de nuestra merced, aquellos descalzos son los Auli-iá (quienes tienen la “potestad”) de nuestra merced;  si no fuera por ellos estaríamos en la cárcel o refugiados o destituidos. Ellos son los que nos protegieron de todo esto, ellos nos pusieron en este lugar. Tenemos que recordar siempre que somos aquel mismo que estaba en la cárcel y el mismo que fue refugiado y el mismo que fue abandonado y estas gentes son quienes nos auxiliaron. Si seguimos sirviéndolos toda la vida, jamás les devolveremos lo que han hecho por nosotros… Ruego a Dios que nos ayude para servirles…”.

4- El Comunismo en los museos de la historia política mundial

En 1989, el Imam Jomeini enviaba una carta al presidente Gorbachov. Decía el Imam:

“…A partir de ahora habrá que buscar el comunismo en los museos de la historia política mundial.”

En América Latina, ante la crisis capitalista internacional, y la necesidad de llenar “vacíos teóricos”, surgen nuevas sectas políticas (sic) que intentan profundizar un camino ya recorrido, que como bien señalara Jomeini, es cosa ya de museos.

La discusión con el marxismo, y principalmente con el materialismo dialéctico, es demasiado extensa y ya ha sido desarrollada por otros. Pero sin querer obviar el tema, nos urge señalar, que más allá del enamoramiento que produce criticar al capitalismo con el metalenguaje marxista, la reducción que hacen estas ideologías occidentales del hombre y su entorno, merece por lo menos su revisión para su ampliación. No nos preocupan los “nombres” comunismo y socialismo, sí insistimos en señalar los errores de concebir un marco teórico que es insuficiente –por ser meramente económico- en posible solución integral para el hombre, su familia, la sociedad y la naturaleza.

Eva Perón, resumía en esta frase nuestra crítica actual:

"Para nosotros Marx es un propulsor. Ya he dicho que vemos en él a un jefe de ruta que equivocó el camino, pero jefe al fin. Como conductor del movimiento obrero internacional, los pueblos del mundo le deben que les haya hecho entender que los trabajadores deben unirse. Es interesante destacar que Marx, como conductor de las primeras organizaciones obreras, interpretó el sentir de las masas, y por este hecho le debemos considerar como un precursor en el mundo. Su doctrina, en cambio, es totalmente contraria al sentimiento popular. Solamente por desesperación o desconocimiento de la doctrina marxista pudo el comunismo difundirse tanto en el mundo; se difundió más por lo que iba a destruir que por lo que prometía construir."[i]

Y así como decíamos que es un error político la distinción que hacen los musulmanes entre su umma (comunidad) y el resto, también es equivocado lo que muchos militantes de izquierda hacen entre ellos, los “únicos revolucionarios” y los demás.

También Chávez nos advierte en el año 2007:

“Ahora, el partido socialista no va a tomar las banderas del "marxismo-leninismo", porque eso es un dogma,  que  ya pasó. Tenemos que  crear nuestra doctrina. El que no esté de acuerdo con eso, tiene toda libertad, y si no quiere estar aquí, que se vaya pa'l partido comunista...donde tienes unos libros y unos dogmas..."marxismo-leninismo"…
El mismo tema del Cristianismo...
Daniel Ortega hoy, es cristiano. Era ateo, hoy es cristiano. A punta de contacto con el pueblo se hizo cristiano. Porque el pueblo pobre de Nicaragua, sobre todo, los pobres… Y nosotros tenemos una gran fe en Cristo. Cristo Redentor.
Entonces, nuestro socialismo debe ser, así digo yo, cristiano. Debe ser Bolivariano. No "marxista-leninista"...[ii]

 Los musulmanes lucharemos fervorosamente –desde el debate y la discusión entre hombres comprometidos en la lucha contra las injusticias-  contra el ateísmo en todas sus expresiones y manifestaciones.
Y como decimos que la religión es fuente de inspiración, y la lucha es política, no se nos escapa que la solución para nuestras sociedades implica a todos los órdenes de la Existencia. 

5-Ser ejemplo de vida

En esta etapa tan delicada de la humanidad, donde la crisis que para algunos es meramente económica, para otros es “el fin de la historia…de Occidente”, necesitamos siempre de hombres y mujeres que señalen rumbos.

Si algo el Imam Jomeini nos ha legado, es su ejemplo de vida. Su compromiso con su causa, la seriedad de su vida, el orden y la disciplina con el que llevada a cabo sus acciones, fuesen devocionales o no. Además, la entrega y compromiso con su pueblo,  su vinculación con la Divinidad, hacen del Imam Jomeini una luz en medio de tanta oscuridad.

Sus aspectos devocionales, su desapego a lo material e inmaterial, su perspectiva gnóstica del Islam, son signos para aquellos que sienten el hastío de una vida sin despertar, sin corazón, sin amor. Si Jomeini merece estas palabras, se debe a su responsabilidad en el sendero de Dios, siempre expresado ya sea por su tinta, por sus lágrimas, por su sudor, o por su sangre.

La entrega a una causa justa siempre exige sacrificios. Desde San Martín hasta el Che Guevara sobran ejemplos de hombres que vivieron grandes dificultades. No negociar principios y valores conlleva enormes sufrimientos. El Imam Jomeini toleró la discriminación por sus ideas, la cárcel, el exilio, la muerte de uno de sus hijos, sin claudicar jamás. Él mismo enseñaba que nuestro esfuerzo personal es pequeño si se compara con la causa del Islam.      

Por eso y para finalizar, hacemos nuestra las palabras del Padre Mugica, quien nos sintetiza con una frase qué implica ser ejemplo de vida:

“Si el Señor me concede el privilegio, que no merezco, de perder la vida en esta empresa, estoy a su disposición."