4/5/12

Un repaso a los 'Cristianos en Acción'

Los llaman 'Cristianos en Acción', porque en inglés eso se dice 'Christians in Action', y la primera letra de cada palabra corma 'CIA'. O 'la Compañía'. O 'la Agencia’. Es la CIA. La agencia de espionaje más famosa del mundo y, desde luego, la más grande. Ahora, un año después de la muerte de Osama bin Laden, vuelve a estar en los papeles.

Un trabajador limpia la entrada al edificio de la sede central de la CIA. | E. M. 

Su presupuesto es secreto, pero se estima en unos 50.000 millones de dólares, o sea, 37.700 millones de euros. Eso, para entendernos, es más del doble de todo el Presupuesto de Defensa de España. No hay, sin embargo, datos sobre su personal. Al menos durante los 50, 60 y 70, la CIA tuvo su propia compañía aérea, Air America, con docenas de aviones y helicópteros por todo el mundo.

La 'Agencia' es más que una mera red de espías. Tiene varios cientos de paramilitares, una verdadera milicia a sus órdenes que funcionó de forma más efectiva que las Fuerzas Especiales en la invasión de Afganistán en 2001. Tiene satélites. Y, por tener, tiene hasta un fondo de capital-riesgo, In-Q-Tel, que invierte en 'start-ups', es decir, empresas de nuevas tecnologías que pueden estar desarrollando productos útiles para los espías.

La eficacia de In-Q-Tel ha sido tal que han acabado entrando en su accionariado otros servicios de inteligencia, como la DIA (el espionaje militar) o la Agencia nacional de Inteligencia Geoespacial.

En realidad, la CIA es una de las aproximadamente 40 agencias de inteligencia de EEUU. Pero es, con diferencia, la más grande. Aunque es civil, la influencia de los militares está aumentando sobre ella, según los que la conocen.

Al mismo tiempo, ha logrado colocarse en el centro, como una especie de 'megacoordinadora', de la lucha contra Al Qaeda. De hecho, la operación para matar a Bin Laden fue planeada por un equipo conjunto de la CIA y de los Navy SEAL que trabajaba desde la sede de la Agencia en el pueblo de Langley, en el condado de Fairfax, a las afueras de Washington.

Langley, -como se conoce en la Agencia al cuartel general-, está cerca de la autopista que une a Washington con el aeropuerto internacional de Dulles, pero no es fácil dar con ella. Las afueras de Washington están tan llenas de organizaciones, —civiles y militares, privadas y públicas—, dedicadas a la defensa y a la inteligencia que, según se dice, a veces es una pesadilla construir líneas de metro o ferrocarriles de cercanías porque los trazados deben evitar zonas sensibles.

Langley no está 'tapado' en Google Maps. Su nombre oficial es 'Centro George Bush de Inteligencia', un homenaje de los republicanos del Congreso al 'primer Bush', que fue director de la CIA durante un breve periodo en los setenta.

Sus trabajadores, sin embargo, no se suelen referir a ella bajo ese nombre. Mucha gente dice que la CIA es una organización más demócrata que republicana. Pero, como nadie se identifica diciendo "Hola, soy de la CIA", eso también pertenece al reino de las especulaciones.

Pablo Pardo | Washington-elmundo