13/5/12

El golfo Pérsico cierra filas frente a Irán

La iniciativa busca una mayor coordinación de la defensa y la política exterior de las monarquías petroleras árabes

Por Ángeles Espinosa-El País

La cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que este lunes se celebra en Riad va a debatir una mayor integración entres sus seis miembros ante lo que perciben como una creciente amenaza de Irán y Al Qaeda tras las revueltas árabes. La iniciativa, lanzada por el rey Abdalá de Arabia Saudí el pasado diciembre, busca una mayor coordinación de la defensa y la política exterior de las monarquías petroleras árabes. Solo Bahréin parece entusiasmado con la idea, que choca con muchos obstáculos políticos.

“Bahréin apoya la idea de la unión del Golfo”, ha declarado la ministra de Estado para la Información de ese país, Samira Rajab. La responsable ha sugerido que la unión “podría empezar con dos o tres países”. Además, de Arabia Saudí y Bahréin, el CCG incluye a Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Qatar y Omán.

La monarquía bahreiní afronta desde hace 15 meses una revuelta popular a favor de una mayor participación política que la represión y la demografía han trasformado en una revuelta chií (esa comunidad suma dos tercios de la población). Arabia Saudí, que teme que su minoría chií se contagie de esas aspiraciones, promovió el año pasado el envío de tropas del CCG en apoyo del régimen, y desde entonces le está ayudando financieramente. Manama y Riad acusan a Irán de estar detrás de las protestas, algo que rechazan tanto Teherán como los activistas.

Durante la anterior cumbre, el rey Abdalá sugirió al resto de los líderes que el CCG debiera pasar de la “fase de cooperación a la fase de unión en una sola entidad”. Algunos medios locales han especulado con el modelo de la Unión Europea, pero a pesar de los avances hacia la unión aduanera, la integración económica ha chocado con las reticencias a la moneda única.

“No veo tanto una versión de la UE como una organización de seguridad al estilo de la OTAN que podría atraer a otras monarquías [de fuera del CCG] como Marruecos y Jordania”, declara a EL PAÍS Theodore Karasik, director de INEGMA, un centro de análisis estratégico en Dubái. Karasik señala que “como primer paso, Arabia Saudí y Bahréin podrían constituir el núcleo de esa unión, que luego se iría ampliando a otros países”.

Sin embargo, el alcance de ese proyecto suscita dudas entre los analistas, entre otras razones porque, a pesar de todas sus declaraciones de apoyo y buena vecindad, las seis monarquías han sido incapaces de ponerse de acuerdo para desplegar un escudo antimisiles conjunto. Ese proyecto, que EE UU lleva tiempo promoviendo como la mejor defensa ante un eventual ataque iraní, constituye el primer paso para un acuerdo armamentístico, y exigiría montar sistemas de radares en un país y misiles en otro. Pero ha chocado con la desconfianza entre los miembros del grupo.

Por un lado, a los países más pequeños les preocupa que su control quede en manos de aquellos que más contribuyan al sistema, previsiblemente Arabia Saudí y EAU. Luego, están las diferencias políticas. Aunque Riad y Doha se han coordinado recientemente en algunos problemas regionales como Yemen y Siria, Catar teme que el empeño saudí afecte al equilibrio que trata de mantener entre los dos gigantes regionales. Qatar, como Omán, no comparte la obsesión saudí con Irán, cuya revolución islámica fue el motivo inicial por el que se creó el CCG en 1981.