14/4/12

Mensaje del Seied Jameneí sobre el Terrorismo


Estimados invitados, les transmito mi agradecimiento por reunirse para debatir sobre el terrorismo, uno de los más nefastos fenómenos de hoy en día. Les ofrezcotambién mi más calurosa bienvenida.


El terrorismo no es nada nuevo, ni siquiera fruto de la era moderna, pero el uso de armas mortíferas, apropiadas para las masacres, ha amplificado el horror y el alcance de este mal.

Otro aspecto del terrorismo a tener en cuenta, significativo y perturbador, es que las potencias hegemónicas han comenzado a utilizar el terrorismo como parte esencial de sus políticas y estrategias, con el único fin de alcanzar sus objetivos ilegítimos.

Las naciones de la región tienen bien presente, según la llamada "memoria histórica", cómo los estados imperialistas organizaron grupos terroristas -la Organización Sionista Mundial y otros diez grupos similares, entre otros-, para ocupar Palestina y forzar a su población a abandonar sus tierras. La matanza de DeirYassin y tragedias similares no son sino meros resultados.

Desde que se instaurara el régimen sionista de Israel, el terrorismo, fuera y dentro de Palestina, es el pan nuestro de cada día, y dicho régimen no se avergüenza, ni un ápice, de confirmarlo en público.

Los líderes israelíes de hoy y de ayer se vanaglorian claramente de su historial terrorista y, en algunos casos, incluso de haber perpetrado atentados terroristas.

Otro claro exponente sería Estados Unidos, responsable de numerosas actividades terroristas en las últimas décadas, y que sufraga financiera y militarmente el terrorismo en la región.

El historial de EE.UU. está repleto de historias terribles como puedan ser los ataques mortíferos de aviones no tripulados norteamericanos contra familias indefensas en pueblos y zonas depauperadas de Afganistán y Paquistán, que, repetidamente, han convertido las bodas en bodas de sangre; los crímenes de BlackWater en Irak y Paquistán; la masacre de civiles y dignatarios iraquíes; el respaldo a grupos terroristas para que atenten con bombas en Irán, Irak y Paquistán; el asesinato de científicos nucleares iraníes, en cooperación con el Mosad (servicio de espionaje de Israel); el derribo en el Golfo Pérsico de un avión iraní de pasajeros, con 300 personas a bordo; y un largo etcétera.

Estados Unidos, el Reino Unido y otros gobiernos occidentales, pese a sus deplorables precedentes, suman a sus falacias sin fin la pretendida lucha contra el terrorismo. Los terroristas, que en los ochenta derramaron sin piedad la sangre de miles de personas -en un solo atentado con bomba asesinaron a 72 científicos, políticos y altas autoridades iraníes y, en otro, al presidente y al primer ministro iraní-, actualmente cuenta con el apoyo incondicional de los dirigentes europeos.

Con tal actitud, su afirmación de querer combatir el terrorismo es, como poco, vergonzosa. Pues, por otra parte, Estados Unidos y sus aliados tildan de "terroristas" a los grupos palestinos que luchan por liberar su territorio.

Tal inusitada conceptualización del terrorismo es, en realidad, la clave de la problemática del terrorismo en la actualidad.

Desde la perspectiva de los líderes del imperialismo, el terrorismo no es sino aquello que amenaza sus intereses ilegítimos. Califican de terroristas a quienes luchan por sus derechos legítimos, entre ellos, enfrentarse a la ocupación de sus tierras; sin embargo, no serían terroristas ni los perversos grupúsculos a quienes secundan ni los mercenarios a sus órdenes que atentan contra la vida y la seguridad de los pueblos.

Por tanto, una de las responsabilidades de la presente conferencia es llegar a una clara y exacta definición del terrorismo.

Conforme a la doctrina islámica, que considera la dignidad humana uno de sus fundamentos y el asesinato de otro ser humano como "el de todos los hombres", nosotros, nación que ha sufrido en las últimas tres décadas las secuelas del terrorismo, consideramos que la lucha contra ese fenómeno satánico es una responsabilidad inalienable y, con la ayuda divina, la encararemos con todas nuestra fuerzas.

Fuente:Islam en Mar del Plata


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