12/4/12

El Islam de los aymaras en Bolivia

Por Diana Rojas

 El desarrollo del Islam en Bolivia es reciente y ha venido dado por la inmigración de ciudadanos de países musulmanes como Bangladesh, Pakistán, Palestina, Siria, y Líbano, y en mayor medida por la conversión de bolivianos al Islam y el contacto con musulmanes de otras partes de América Latina. La comunidad musulmana del país cuenta con más de 2.000 miembros, sunníes y shiíes, ubicados principalmente en las ciudades de La Paz y Santa Cruz, aunque también en otras áreas más pequeñas como Sucre y Cochabamba.

Esta nueva comunidad, por lo reducido de su tamaño y por su juventud, carece en muchas ocasiones de materiales que le permitan formarse y mucho menos realizar una labor de difusión del Islam de manera efectiva. Algunos esfuerzos han sido hechos en este sentido, como la apertura de páginas web y la publicación de algunos libros. Cabe señalar que hasta ahora la práctica totalidad de los materiales publicados en formato papel o en Internet estaban en idioma castellano.

Sin embargo, en Bolivia hay más de 20 lenguas oficiales debido a la existencia de una mayoría indígena en el país. Tras el castellano, el idioma más importante es el aymara, vinculado al mayor grupo étnico del país, del mismo nombre, que comprende a un 25% del total de la población, es decir más de 2 millones.

Por áreas geográficas, el aymara se ha hablado tradicionalmente en la región andina, desde el Norte del Lago Titicaca hasta las Salinas de Uyuni, incluídas las ciudades de Oruro, Potosí y Sucre, y desde los valles subtropicales de Yungas hasta el Valle de Cochabamba, en el sureste. Sin embargo, con la emigración interior los aymaras se han asentado en todas las grandes centros urbanos del país, incluyendo La Paz, la capital, y Santa Cruz, que ha sido tradicionalmente una de las ciudad de Bolivia habitada por una población casi exclusivamente de origen europeo.

Los aymaras son un pueblo orgulloso de sus tradiciones que ha luchado para mejorar sus condiciones sociales y económicas. Tras la Reforma Agraria de 1952, en la cual se expropiaron grandes partes de terreno a los ricos para dividirlo entre los pobres, y la reciente elección del presidente Evo Morales, el primer presidente indígena del país, los aymara se han convertido en un grupo social poderoso.

En los últimos tiempos, con el desarrollo de la educación y los contactos con el mundo exterior, el pluralismo religioso ha llegado al seno de una comunidad donde la religión católica, traída por los colonizadores, ha coexistido durante siglos con las creencias tradicionales, que continúan vivas hoy en día en gran parte de la población indígena. En los últimos años ha aparecido también una pequeña pero activa comunidad musulmana debido a la conversión de algunos aymaras al Islam.

La nueva realidad que supone la existencia de un colectivo de conversos aymaras ha puesto de relieve la necesidad de producir materiales en dicho idioma. En septiembre pasado, fue presentada en La Paz la primera traducción al aymara del libro “¿Qué es el Islam?” de Yahia Chambi. El libro fue uno de los dos presentados en la Feria del Libro que tuvo lugar en la capital. El otro fue “Islam, terrorismo y medios de comunicación” de Sdenka Saavedra. “La información sobre el Islam llega tergiversada”, afirma Saavedra, comunicadora social y conversa al Islam. “Cuando conocí al que hoy es mi esposo (Roberto Chambi) pude acercarme a esta forma de vida y tengo una familia feliz”, asegura. Hoy lleva un hiyab (pañuelo que cubre la cabeza) aunque no lo usa diariamente.

Asimismo, Roberto Chambi, presidente de la Fundación Cultural Islámica Boliviana, hizo en dicho acto la presentación del primer periódico islámico en Boliva, La Apertura, que fue repartido gratuitamente en la feria y trata de temas religiosos, políticos, sociales y culturales. Esta asociación religiosa trabaja en el país desde hace 16 años y está compuesta por 50 bolivianos, la mayoría de ellos de etnia indígena.

Los musulmanes bolivianos están comprometidos, dentro de su actividad, con el apoyo de la cultura indígena, hecho éste que no resulta difícil de compatabilizar con la defensa de una identidad abierta y plurinacional. Los musulmanes bolivianos son conscientes de que forman parte de la Umma islámica, una comunidad compuesta por más de 1.500 millones de personas, que habla centenares de idiomas diferentes y a la que pertenece un número similar de grupos étnicos. Ellos hablan de la “unidad dentro de la diversidad”.

“Me siento musulmán boliviano y al mismo tiempo miembro de una gran comunidad universal”, dice Carlos, un estudiante universitario aymara convertido al Islam hace dos años. “Cuando descubrí el Islam vi que no era tan diferente de nuestras ancestrales creencias, como podría parecer. En especial, vi paralelos en el monoteísmo compartido y en el papel del ser humano como administrador, que no dueño, de la Creación”.

Carlos cree que el Islam tendrá una buena acogida entre la población indígena. “Muchos ven las religiones venidas del extranjero, en especial el cristianismo, como fruto de la imposición colonial, pero éste no es el caso del Islam. Muchos aymaras ven ya al Islam como algo diferente y manifiestan interés. Nuestra misión es darles a conocer quiénes somos los musulmanes y nuestra religión de forma exacta. Éste es nuestro deseo y nuestra misión”.


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