14/4/12

El Corán, ¿contradice la infalibilidad de los Profetas?

La “infalibilidad” es un estado espiritual en la persona inmaculada que provoca dar la espalda a los pecados y malos actos, y la protege de cualquier equivocación y olvido, sin que provoque la privación de su libertad o sin que algo domine al inmaculado. El secreto de la infalibilidad de los Profetas es la visión divina, la certeza, la fe perfecta y el amor a la Esencia Divina, y un sentimiento interno por la grandeza de Dios y por sus atributos de belleza y gloria.


Para responder a la pregunta mencionada, en principio analizamos el significado de “’ismat”. Al.âmah Tabâtabâî (que descanse en paz) dijo: “Nuestro propósito de ismat es la existencia de algo en la persona inmaculada que la previene de realizar actos prohibidos tales como errores o pecados”.[1]



Fadil Miqdâd uno de los reconocidos teólogos shi’ítas da una descripción más completa: “’Ismat, es un favor que Dios Sublime realiza en la persona obligada, en tal forma que con la existencia de la inmunidad, no tiene motivo para desobedecer una orden o realizar un pecado, aunque puede hacerlo. Y esta gracia se produce al aparecer un hábito para ese obligado que obstaculiza la realización del pecado y la desobediencia. Además de esto él sabe la relación de la recompensa de la obediencia, y el castigo del pecado, teme al castigo por abandonar un acto primordial o un acto olvidado”.[2]



El punto que es necesario observar es que: el “ismat” nunca obliga a la persona inmaculada a obedecer o dejar de realizar un pecado. Y no es así que el inmaculado no tenga la fuerza para realizar un pecado y lo hayan privado de su libertad, sino que la fe perfecta, el conocimiento y la abstinencia en un grado elevado, y explicado en otra forma, un sentimiento interno de la grandeza de Dios Sublime y poner atención en la belleza y perfección de Él, obstaculiza que el inmaculado peque, o deje de obedecer a Dios. Además de esto, respecto a los Profetas y los purificados Imâmes existen narraciones, razón que evidencia que ellos son corroborados por las confirmaciones de Dios, y Dios a través del espíritu de la Santidad, y del espíritu de la fe, y de otros espíritus es confirmado, establecido y fortalecido. [3]



La razón de la infalibilidad de los Profetas: antes de arraigarnos a lo aparente de las aleyas del Corán, será necesario que observemos este punto que, puesto que entre la razón y la revelación no existe diferencia, es necesario que las aleyas sean interpretadas en tal forma que no tengan contradicción con la orden definitiva de la razón.



Respecto a la infalibilidad de los Profetas, sólo mencionamos un argumento racional. El fallecido Muhaqiq Tûsî en forma resumida dijo: “La infalibilidad para el Profeta es necesario para que le gente confíe en él, y en conclusión se produce el motivo”. [4] Por lo tanto, la necesidad de la infalibilidad de los Profetas es una razón de la seguridad de los Profetas.



Algunos de los investigadores respecto a la razón de la infalibilidad de los Profetas dicen lo siguiente: “Cuando la existencia de Dios –con todos Sus atributos de belleza y gloria– se ha comprobado, y se ha probado la revelación posible y la profecía general, otro asunto que la razón le ordenará y demanda es la necesidad de la infalibilidad de los Profetas en la recepción y comunicación de la revelación. Esto es, Dios que para guiar a los siervos, elige a un Profeta, necesariamente el Profeta que elige debe ser infalible de cualquier equivocación y olvido desde cualquier perspectiva –que puede decirse de desobediencia– en la recepción y comunicación de la revelación. Puesto que de lo contrario no será compatible con la filosofía de la profecía ni con el envío de Libros y de Mensajeros –que su raíz se encuentra en la filosofía de la creación–. La filosofía de enviar Mensajeros es la guía de la gente, y la guía de la gente se realiza en caso de que el Mensajero por parte de Dios sea infalible de cualquier equivocación, error y olvido en la recepción y comunicación de la revelación.



Este principio teológico basa sus raíces en el atributo Divino, por ejemplo el conocimiento, el poder, la filosofía de la creación, la filosofía de la ley canónica, y por fin en la purificación de Dios de cualquier maldad, tiranía y acto en vano. Si un Mensajero realiza una equivocación al recibir o comunicar una revelación, habrá mostrado ignorancia, debilidad o indignidad en el acto Divino. Pero si no fuese necesaria la infalibilidad del Profeta, o en su guía cometiera un error a propósito o sin querer, la comunidad no tendrá la confianza necesaria respecto a su profecía, o a la Divinidad de todas las obligaciones y sus mensajes. En la primera forma es necesario obligar a la gente a la ignorancia y perdición; y en la segunda, es necesario la anulación y un acto en vano. Y el sagrado rango Divino (Dios) es puro de esos dos asuntos”.[5]



Hasta aquí fue mencionada la descripción de ismat, y fue evidenciado el secreto de la infalibilidad de los Profetas, así también se analizaron algunos de los argumentos racionales sobre la existencia y la necesidad de que los Profetas tengan el hábito de la infalibilidad. A continuación analizamos en dos partes las aleyas del Corán: la primera parte, incluye las aleyas que mencionan la infalibilidad de los Profetas. La segunda parte, incluye las aleyas que aparentemente no concuerdan con el rango de infalibilidad de los Profetas. Y al final, es evidenciará la conclusión de la respuesta.

 

Primera parte: las aleyas que indican la infalibilidad de los Profetas: en el Corán existen numerosas aleyas que indican la existencia de un hábito llamado ismat en los Profetas, a pesar de que el vocablo “ismat” no se encuentra en éstas. Pero el significado o las necesidades de este hábito pueden ser deducidos de las aleyas coránicas. Estas aleyas pueden ser analizadas en varios grupos.



Primer grupo: las aleyas que considera a los Profetas (a.s.) como del grupo de los puros. Y los puros son aquellos que el demonio no puede engañar. En conclusión, deben ser inmaculados.



En la honorable Sura Sâd (38) dice: «Y recuerda a Nuestros siervos Abraham, Isaac y Jacob. Eran fuertes y clarividentes en su adoración * Les escogimos por causa de su pura dedicación al recuerdo de la morada * y, en verdad, ellos son, ante Nosotros, de los escogidos entre los buenos. * Y recuerda a Ismael, a Eliseo y a Du l-Kifl, todos ellos eran de los mejores».[6]



En estas aleyas, el nombre de un grupo de Profetas que eran de los puros y de los elegidos fue mencionado en forma de ejemplo. Y los puros son aquellos que no se encuentran al alcance de los flechas del demonio. Al igual que el Corán, dice de parte del demonio: «Juro, pues, por Tu poder, que extraviaré a todos ellos * a excepción de quienes entre ellos sean tus siervos puros».[7] Y también: «les desviaré a todos, * excepto a quienes de entre ellos sean Tus siervos puros».[8]



Segundo grupo: son las aleyas que manifiestan la existencia de la “guía Divina” en los Profetas. Tales como: «Y le (a Abraham) otorgamos a Isaac y a Jacob y les guiamos como antes habíamos guiado a Noé. Y de él descienden David y Salomón, Job, José, Moisés y Aarón. Así es como recompensamos a los que hacen el bien. * Y [también] Zacarías, Juan, Jesús y Elías. Todos ellos eran de los justos. * E Ismael, Eliseo, Jonás y Lot. A todos ellos les distinguimos por encima de los demás seres del Universo, * así como a algunos de sus antepasados y descendientes y hermanos. Les escogimos y les guiamos al camino recto. * Esta es la guía de Dios, con la que guía a quien Él quiere de Sus siervos. Pero, si hubiesen sido politeístas, todo lo que hubiesen hecho no habría valido de nada. * Es a ellos a quienes Nosotros dimos la Escritura [Sagrada], la Sabiduría y la Profecía. Pero si descreen de ella, Nosotros se la hemos encomendado a una gente que jamás dejará de creer en ella. * Esos son a quienes Dios ha guiado. Así pues, ¡Sigue su guía! Di: «No os pido una recompensa a cambio. No es más que un recuerdo para todos los seres del Universo».[9]



Estas aleyas indican que los Profetas fueron guiados por Dios. Y en la Sura Az-Zumur dice: «y a quien Dios guía no hay quien pueda extraviarle»[10] Entonces alguien que se encuentra bajo la guía Divina, nunca se extraviará, y puesto que el pecado y la desobediencia es una forma de extravío, entonces puede deducirse que los Profetas Divinos son inmaculados.



Otra razón para comprobar la infalibilidad de los Profetas es el que en esta aleya mencionada, los Profetas son considerados parte de los elegidos; puesto que ellos fueron elegidos para dirigir a los demás, entonces indudablemente ellos son de los guiados e inmaculados. Además de que en la aleya anterior Dios ordena al Profeta del Islam (s.a.w.) que «¡Sigue su guía!» Y es evidente que el Sello de los Profetas (s.a.w.) siga la guía de los otros Profetas (a.s.), con esa gloria, rango y jerarquía que él mismo posee, indica la infalibilidad de ellos. De lo contrario seguir sin ninguna condición a alguien que no es inmaculado muchas veces ocurre que termina en extravío.



El tercer grupo: son aleyas que invitan a los musulmanes a obedecer y seguir al Profeta (s.a.w.). Tal y como: «Di: «Si amáis a Dios seguidme, Dios os amará y perdonará vuestros pecados. Dios es Perdonador, Misericordiosísimo con los creyentes.» * Di: «¡Obedeced a Dios y al Mensajero!» Pero si dan la espalda, en verdad, Dios no ama a los que no creen».[11]



O en la aleya An-Nisâ dice: «Quien obedece al Mensajero, ciertamente, obedece a Dios…». [12]



Existen también otras aleyas que indican el obedecimiento al Profeta (s.a.w.) sin ninguna condición. Y si la obediencia individual sin ninguna condición sea obligatoria, muestra su infalibilidad y debe estar protegido del extravío y la equivocación; de lo contrario, provocará el extravío de los demás.



Además de estos tres grupos, existen otras aleyas que indican la infalibilidad de los Profetas o del mismo Profeta del Islam (s.a.w.) en la comunicación de la revelación, que mencionamos dos de estos ejemplos:

 

La primera aleya: «Él es el Conocedor de lo oculto a los sentidos y nadie accede a Su ocultación * excepto aquel de los Mensajeros con quién Él se complace y, entonces, Él le pone guardianes por delante y por detrás * para saber que, con seguridad, han transmitido los mensajes de su Señor. Él abarca todo lo que tiene que ver con ellos y lleva cuenta de todo».[13]



Segunda aleya: «Ciertamente, Dios quiere apartar de vosotros la impureza ¡Gente de la Casa! y purificaos absolutamente».[14] En esta aleya el deseo de Dios es un deseo creacional y no un deseo legislativo[15], y puesto que el deseo Divino es inviolable, se evidencia que el deseo definitivo de Dios se basa en que la familia del Profeta (Ahl ul-Bayt) está pura de cualquier maldad y pecado, que esto mismo es la jerarquía de la infalibilidad o el ‘ismat.



Por lo pronto el tema que estamos debatiendo no es para saber quiénes son Ahl ul-Bayt; [16]pero sin duda el Sello de los Profetas (s.a.w.) es uno de ellos. Nuestro propósito es comprobar la infalibilidad de los Profetas a través de las aleyas coránicas. Entonces lógicamente la aleya denota la infalibilidad del Profeta del Islam (s.a.w.) de cualquier pecado y contaminación, y al anexar la opinión de la “inexistencia de la separación” se comprueba la infalibilidad de todos los Profetas. Dicho de otra manera, respecto a la infalibilidad de los Profetas existen sólo dos opiniones: una la existencia de infalibilidad y la otra la inexistencia de la infalibilidad. No existe una tercera opinión que juzgue que algunos, por ejemplo el Sello de los Profetas (s.a.w.), tengan infalibilidad y los demás no. Entonces si comprobamos la infalibilidad del Profeta del Islam (s.a.w.) se comprueba la necesidad de la infalibilidad de los demás Profetas.



Segunda parte: incluye las aleyas que aparentemente no concuerdan con el rango de infalibilidad de los Profetas. En el Generoso Corán existen aleyas que su apariencia no concuerda con la infalibilidad de los Profetas. Pero debe observarse que cuando la infalibilidad de los Profetas se ha comprobado a través de una prueba racional, deberá analizarse con precisión el significado de la aleya que se opone a la prueba racional, y esforzarse para entender el propósito verdadero de ésta. Es claro que analizar todas las aleyas requiere mucho tiempo, y debe recurrirse a amplias obras de interpretación, por ello para responder la pregunta planteada, analizamos sólo algunas de estas aleyas:



La Sura Az-Zumar: «Y, ciertamente, juro que fue revelado, a ti y a quienes vinieron antes de ti, que si adoras a otros dioses invalidarás tus obras y serás de los perdedores. * Así pues, adora a Dios y sé de los agradecidos».[17]



Es posible que se suponga que en los Profetas existe la posibilidad de volverse idólatras, y que el sendero de la idolatría se encuentra también abierto para ellos de lo contrario esta aleya no se los advertiría.



Respuesta: Los Profetas tienen el poder y la libertad para volverse idólatras, puesto que según lo que dijimos la infalibilidad no significa quitar la liberta ni el poder para volverse idólatra o cometer pecado. Pero nunca se volverán idólatras; puesto que su elevado conocimiento, y su relación directa y constante con el Origen de la Revelación, se opone a que inclusive por un instante imaginen la idolatría. Entonces primero: el significado de la aleya en cuestión es una frase condicional y no indica que haya ocurrido ese acto. Segundo: el propósito de la aleya manifiesta el peligro de la idolatría y da a entender que la idolatría no es aceptada de nadie inclusive de los Profetas. En realidad esta explicación evidencia las obligaciones de los demás creyentes. Entre los árabes existe un proverbio que dice: “Estoy contigo. ¡Oh, vecino escucha!”. Este proverbio es utilizado ahí donde habla con una persona pero en realidad se está dirigiendo a otra. O un el proverbio persa que dice: “Habla con la puerta para que escuche la pared”. Así también se ha transmitido del Imâm Ridâ (a.s.) que dijo: “El propósito de este tipo de aleyas son la comunidad, a pesar de que se dirige al Mensajero de Dios (s.a.w.)”.[18]



Como la aleya mencionada hay otra aleya que dice: «Ni los judíos ni los cristianos estarán satisfechos de ti hasta que no sigas sus creencias. Di: «¡Ciertamente, la guía de Dios es la Guía!»Y si siguieras sus deseos después del conocimiento que te ha llegado, no tendrías protector ni auxiliador de parte de Dios».[19]



Si se pregunta ¿acaso el Profeta (s.a.w.) con ese rango de infalibilidad que poseía, es posible que siga las creencias de los judíos? La respuesta es que, primero: lo mencionado es una frase condicional y la frase condicional no es una razón para su realización. Segundo: la infalibilidad del Profeta (s.a.w.) no hace imposible el pecado en él. A pesar de que el conocimiento, la abstinencia y la fe del Profeta (s.a.w.) se encuentran en el nivel que desisten al pecado. Tercero: Es posible que esta alocución se dirija a toda la gente.



2. Sura Al-Haÿÿ: «Y no hemos enviado antes de ti a ningún Mensajero ni Profeta que no tuviera un deseo, sin que Satanás se interpusiera en su deseo. Pero Dios anula los obstáculos puestos por Satanás y hace Dios que se cumplan Sus señales, pues Dios todo lo conoce, es sabio, * haciendo de los obstáculos de Satanás una prueba para quienes tienen una enfermedad en sus corazones y para los duros de corazón -En verdad, los opresores mantienen un comportamiento profundamente inadecuado- * y para que sepan quienes obtuvieron conocimiento, que ello es la Verdad que proviene de tu Señor y crean en ella y humillen ante Él sus corazones. En verdad, Dios guía a quienes tienen fe hacia un camino recto».[20]



Estas aleyas son uno de los logros más importantes de aquellos que niegan la infalibilidad de los Profetas. Los orientalistas también, para poner en duda la veracidad de la revelación, presentaron estas aleyas, y es como si aceptaron las inculcaciones de Satanás en los deseos de los Profetas bajo el significado de la intervención de Satanás en los asuntos de la revelación, y en realidad quieren negar la infalibilidad de los Profetas en la interpretación y comunicación de la revelación.[21] O su propósito es que Satanás tienta los corazones de los Profetas y debilita sus intenciones para que dejen de guiar a su comunidad y la consideren una comunidad imposible de guiar,[22] mientras que indudablemente el propósito de la aleya no tiene ese significado. Al igual que Dios directamente anula los obstáculos puestos por Satanás a los Profetas e inclusive de los siervos meritorios.[23]



Por lo tanto la interpretación correcta de la aleya mencionada es la siguiente: En cada época que los Profetas fueron enviados para guiar a la humanidad, para explicar e interpretar las aleyas Divinas para la gente, los demonios –tanto genios como humanos– siempre procuraban obstaculizar su invitación, e inspiraban asuntos para desviar a la gente y así neutralizar los efectos de la guía de la difusión de los Profetas. Ellos querían desviar a la gente e incitarla en contra de los Profetas;[24] tal y como Dios dijo: «Les hace promesas y les hace concebir falsas esperanzas, pero lo que Satanás les promete es sólo ilusión».[25]



En estas aleyas Dios dice: Nosotros también ante estas actividades diabólicas no estamos imposibilitados y nos apresuramos para ayudar a los Profetas y a los creyentes, y los hacemos victoriosos.



3. Las aleyas que corresponden a Adán (a.s.) que fueron mencionadas en varias partes, como por ejemplo: Sura Al-Baqarah (2:35 y 37), A’râf (7:19 y 24), Ta Ha (20:115-123) que aparentemente indican el engaño que Adán (a.s.) sufrió de Satanás, su desobediencia y extravío y, en conclusión, muestran la falta de infalibilidad en él.



La respuesta a esta duda es posible desde varios caminos. Primero: la prohibición en las aleyas, es una prohibición de guía, y no una prohibición por parte de Dios de un acto prohibido; y la forma de esta prohibición, es una forma de sugerencia amistosa que anuncia el resultado del acto, y la no realización de los asuntos de la guía o realizar una prohibición de guía, no provoca daño en la infalibilidad. Segundo: suponiendo que la orden y prohibición en las aleyas sea por parte de Dios, son innecesarias y purificación que se interpretan como la realización de un acto primordial; y su realización no es considerada un pecado absoluto común, sino que se considera un pecado relativo; esto es, la falta de mérito de la realización de un acto como ése de parte de una personalidad como ésta, y según un conocido dicho: “Los actos buenos de los benevolentes, son considerados actos malos de los cercanos a Dios”.[26] Segundo: Aquello que se opone a la jerarquía de la infalibilidad, es la rebelión de un individuo que tiene obligaciones, mientras que Adán (a.s.) se encontró en una época y en un lugar en el que no existía un mundo para hacer difusión, para realizar la ley canónica ni para cumplir las obligaciones, sino que después de descender y habitar sobre la Tierra, del descenso la legislación de la religión y del Libro, comenzaron las obligaciones Divinas. Entonces las oposiciones antes de que existiera la ley canónica no pueden afectar al rango de la infalibilidad.[27] Por otra parte tal vez pueda decirse que el propósito de Adán en las aleyas, es el rango de humano, no la persona de Adán (a.s.) el padre de la humanidad que fue uno de los Profetas y elegidos de Dios.



Además de esto, si el propósito es Adán el padre de la humanidad, la apariencia de la aleya es que le fue otorgado el rango de Profeta después del “arrepentimiento”; no antes de éste. Entonces si alguien cree que los Profetas durante su misión son infalibles de cometer pecado y equivocación, esto no daña a la infalibilidad. A menos que opine que los Inmaculados desde que nacen deberían ser infalibles. [28]



4. Las aleyas que corresponden a los demás Profetas: estas aleyas tienen un significado engañoso que algunos de los Profetas cometieron una equivocación o un pecado, o confesaron su equivocación que daña el rango de la infalibilidad. Estas aleyas son respecto al Profeta Noé, Abraham, José, Moisés, David, Salomón, Job y Jonás (a.s.). Analizar estas aleyas demanda gran tiempo. Los interesados pueden recurrir a las obras de interpretación.



5. Las aleyas que corresponden a la infalibilidad del propio Sello de la Profecía, el noble Profeta del Islam (s.a.w.), y han sido tomadas como herramientas de los oponentes. Por ejemplo, las aleyas de la Sura Al-Fath: «En verdad, [Muhammad] te hemos proporcionado una victoria evidente * para que Dios te disculpe los pecados que te atribuyeron con anterioridad y de los últimos y para completar Su favor sobre ti y guiarte a un camino recto».[29]



La apariencia de la aleya indica que el Profeta (s.a.w.) había realizado y realizaría pecados, y Dios los perdonaría a través del Pacto de paz de Hudaîbîîah y la victoria que se obtuvo de éste.



La respuesta es esta que: Primero, “dhanbi” y “gufrân” en la aleya que estamos analizando fueron utilizadas con su significado lingüístico, dhanbi” (traducido aquí como “que te atribuyeron”) en la terminología significa un mal efecto y lo que resulta de un acto. Y “gufrân” (traducido aquí como “disculpa”) significa algo que cubre. En conclusión el significado de esta aleya es el siguiente: “Nosotros te dimos una victoria para que a través de ésta el final de tu misión sea protegida”.



Una explicación: los idólatras de la Meca, tanto antes como después de la emigración, tuvieron una imagen errónea respecto al Islam y a la persona del Profeta (s.a.w.) que las victorias posteriores anularon todas éstas, y las consecuencias de la invitación del Profeta también, que en un principio habían arruinado la vida de los idólatras por medio de su victoria, poco a poco fue entregada al olvido. [30]



Con esta explicación “dhanbi” y “gufrân” en esta aleya, no fueron utilizados con su significado terminológico. Por lo tanto no existe ninguna contradicción con el rango de la infalibilidad. Segundo, suponiendo que “dhanbi” y “gufrân” hubiesen sido utilizados con su significado terminológico, el propósito es el acto desde el punto de vista de los incrédulos que era un pecado para ellos y estaba en contra de sus leyes, no una contradicción con la ley Divina; qué puede decirse que tenga contradicción con el rango de la infalibilidad. [31]



Parecida a la aleya anterior está la aleya 43 de la Sura At-Taûbah (9) que dice: «¡Que Dios te perdone! ¿Por qué les diste permiso (de participar en el yihâd) antes de que te quedase claro quienes eran sinceros y supieses quienes eran los mentirosos?» Que un grupo supuso que el perdón de Dios es una razón de la existencia del pecado para el Profeta y conjeturó que el Profeta (s.a.w.) no era Inmaculado.



La respuesta es que la frase “‘afâl.lah ‘anka” (¡Que Dios te perdone!) es una frase notificadora de la cual se deduce que algo fue creado, y en realidad es una súplica, un agradecimiento y una veneración al rango del Profeta (s.a.w.), tal y como “la mano de Dios” y “necesario de Dios” y parecidos a estos. En conclusión no tiene ninguna contradicción con el rango de la infalibilidad. Y según la explicación del gran sabio Al.lâmah Tabâtabâî (que descanse en paz) el significado que los opositores dijeron de la aleya, en realidad, fue un juego con las palabras de Dios, y muestra que no entendieron en forma perfecta el significado de las aleyas[32]. O explicado de otra manera, no están familiarizados con el alfabeto del Corán.[33]



Respecto a las otras aleyas que aparentemente se contraponen con el rango de infalibilidad del Profeta del Islam (s.a.w.) no presento otro debate por separado y considero como suficientes los asuntos mencionados.



Pero el que por qué en el Sagrado Corán hay estas aleyas, y por qué Dios habla así con sus Profetas (posiblemente en tono fuerte), es por esta razón que:



Los Profetas, con toda la eminencia de su rango y jerarquía, y por la sublimidad que tienen, son igual a los demás seres humanos que tienen aspiraciones, ira, instintos, deseos concupiscentes y necesitan de la guía Divina. Y en caso que sean dejados por sí mismos serán condenados eternamente. Para personalidades tan importantes que tienen bajo su cargo la guía de la sociedad, un instante de descuido o debilidad en el acto de la misión, es considerado un gran pecado. Por ello se dio una explicación tan fuerte respecto a ellos, si bien siempre necesitan de la protección y el perdón Divino. [34]



Conclusión: Primero, con la existencia de las indicaciones racionales y las narraciones, debemos dejar a un lado las aleyas que aparentemente se oponen a la jerarquía de los Profetas. Segundo, muchas de las aleyas aquí mencionadas si son interpretadas en la forma correcta, no tienen ninguna contradicción con el rango de la infalibilidad de los Profetas. Tercero, hay numerosas aleyas en el Corán que indican la existencia y necesidad de la infalibilidad de los Profetas, de las cuales mencionamos ya algunos ejemplos.

 

Fuentes para mayor estudio:

1. Aîîatul.lah Ÿa’far Subhânî, Mafâhî ul-Qurân, t.4 y 5.



2. Al.lâmah Tabâtabâî, Exegesis Al-Mizân, a continuación de la aleya en cuestión.



3. Prof. Misbâh Ÿazdî Muhammad Taqî, Enseñanzas de las Creencias, t.2.



4. Aîîatul.lah Makârim Shîrâzî, Exegesis Nemunah, a continuación de la aleya que estamos analizando.


Notas:



[1]– ‘Al.lâmah Tabatabâî, Exegesis Al-Mizân fi Tafsîr Al-Qurân, t.2. p.134.

[2]– Fâdil Miqdâd, Irshâd ul-Tâlibîn ilâ Nahy ul-Mustarshidîn, p.310.

[3]– Yâbir Ya’fî relata del Imâm As-Sâdiq (a.s.) que en la interpretación de la aleya (56:10 y 11): «y los que van por delante, que serán los que vayan por delante * Esos son los más cercanos» dijo:

" فالسابقون هم رسل اللَّه و خاصة اللَّه من خلقه، جعل فیهم خمسة ارواح، ایدهم بروح القدس، فبه عرفوا الاشیاء وایدهم بروح الایمان، فبه خافوااللَّه عزوجلّ و ایدهم بروح القوة، فبه قدرواعلى طاعة اللَّه، و ایدهم بروح الشهوة، فبه اشتهوا طاعة اللَّه وکرهوا معصیته، وجعل فیهم روح المدرج الذى به یذهب الناس و یجیئون.”



Kulaînî, Kafî, t.1, p.261, h.1; y p.273, h.1 y 2.

[4]– Muhaqiq Tûsî, Nasr ud-Dîn, Tayrîd ul-‘Itiqâd, p.155.

[5]– Hâdavî Tehrânî Mahdî, Mabânî Kalâmîe Iytihâd, p.81.

[6]– Sagrado Corán 38:45-48.

[7]– Sagrado Corán 38:83.

[8]– Sagrado Corán 15:40.

[9]– Sagrado Corán 5:84-90.

[10]– Sagrado Corán 39:37.

[11]– Sagrado Corán 3:31-32.

[12]– Sagrado Corán 4:80.

[13]– Sagrado Corán 72:26-28; Makârim Shirâzî Nâsir, Exegesis Nemunah, t.25, p.141.

[14]– Sagrado Corán 33:33.

[15]– El deseo legislativo respecto a la pureza y la limpieza, no corresponde sólo a Ahl

l-Bayt, sino que incluye a todos los siervos. Entonces el deseo legislativo no concuerda con la palabra “ciertamente” que indica la limitación.

[16]– Recurrir a: a Ahl ul-Bayt (a.s.) y a la aleya de la Purificación (33:33).

[17]– Sagrado Corán 39:65 y 66.

[18]– Nûr az-Zaqalaîn, t.4, p.497 según lo registrado en la obra de Exegesis Nemunah, t.11, p.528.

[19]– Sagrado Corán 2:120.

[20]– Sagrado Corán 22:52-54.

[21]– En algunas de las obras de la Escuela Sunnah se ha transmitido una narración increíble en base a que estas aleyas después del suceso que se volvió famoso como “la fábula grânîq (bello joven)” en la que dice que Satanás intervino en la comunicación de la revelación y a través del Profeta (s.a.w.) pronunció unas aleyas diabólicas.Exegesis Nemunah, t.14, p.140.

[22]– Ídem.

[23]– »En verdad, no tendrás poder sobre Mis siervos…» (15:42 y 17:65). « Dijo: «Juro, pues, por Tu poder, que extraviaré a todos ellos * a excepción de quienes entre ellos sean tus siervos puros»(38:82-83). Exegesis Nemunah, t.14, p.136; Subhânî Ÿa’far, Mafâhî ul-Qurân, t.4, p.442.

[24]– Exegesis Nemunah, t.14, p.136; Mafâhîm ul-Qurân, t.4, p.442.

[25]– Sagrado Corán 4:120.

[26]– Esta frase se utiliza cuando se espera de una persona un acto extraordinario.

[27]– Mafâhîm ul-Qurân, t.5, p.21 (los tres asuntos); Exegesis Nemunah, t.1, p.188 (los tres asuntos); Exegesis Al-Mizân, t.1, p.136 (sólo el primer asunto).

[28]– «Adán desobedeció a su Señor y se extravió. * Luego, su Señor le escogió, aceptó su arrepentimiento y le guió» (20:121-122). Aparentemente el vocablo “zumma” (luego) muestra que el suceso ocurrió después, dando a entender que la “desobediencia” ocurrió “antes” de ser elegido.

[29]– Sagrado Corán 48:1-2 (traducc.Prof.Makarim Shîrâzî).

[30]– Exegesis Nemunah, t.22, p.21; Mafâhîm ul-Qurân, t.5, p.124; Exegesis Al-Mizân, t.18, 204

[31]– Mafâhîm ul-Qurân, t.5, p.125.

[32]– Exegesis Al-Mizân, t.9, p.286.

[33]– Mafâhîm ul-Qurân, t.5, p.27.

[34]– Ídem.


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