13/2/12

Argentina: Hacia la superación de los puntos críticos del modelo




El pasado viernes 3 de febrero Enrique Martínez, presidente del INTI de 2003 a 2011, dio una charla en el Centro Cultural Enrique Santos Discépolo titulada: “Los puntos críticos del desarrollo argentino en 2012”.

Así, Martínez se propuso bucear en la realidad argentina actual con el fin de dar su opinión acerca de las fortalezas y debilidades del gobierno y pensar junto al público la lógica del método kirchnerista así como proponer caminos para corregir sus desaciertos, partiendo de la creencia en la verdadera vocación popular del gobierno y de su genuina intención de mejorar la calidad de vida de los argentinos.



Para comenzar su análisis, el ingeniero se extendió sobre las características del modelo kirchnerista definiéndolo fundamentalmente como un modelo de “crecimiento y compensación”. Explicó que por un lado se ha obtenido un crecimiento económico a partir de inversión pública del Estado en infraestructura y servicio, y una inversión privada en la producción y al mismo tiempo se ha logrado “fortalecer a los más débiles en el reparto de la economía”.



Asimismo, Martínez afirmó que el modelo kirchnerista no es el modelo del mundo central, justamente porque rompió, desde su inicio, con todos los condicionamientos externos y los obstáculos para un verdadero crecimiento. Entre ellos mencionó el corte de Néstor Kirchner con el Fondo Monetario Internacional y subrayó la inteligente medida del gobierno de utilizar las reservas del Banco Central como un elemento para cancelar la deuda externa.



Luego hizo mención a las diversas medidas tomadas por el gobierno de Cristina Fernández para garantizar una “cuenta corriente externa positiva y un presupuesto interno manejable”. Reconoció a la política de sustitución de importaciones como necesaria y acertada en un sentido, pero “de corto plazo y concentradora” por otro. Según Martínez, la misma presenta varias dificultades principalmente por el gran atraso de la tecnología argentina, y de su “modesto” nivel de investigación y desarrollo en relación al de las potencias hegemónicas. Puso como ejemplo la importación de teléfonos celulares y sus partes, “no tenemos injerencia en el diseño de esos equipos y como estamos metidos en una lógica de consumo no podemos competir porque si nos ponemos a hacer celulares quedaríamos siempre obsoletos”, afirmó el ex presidente del INTI.



Asimismo, analizó los problemas de la lógica del consumo en Argentina aclarando “que no es culpa del gobierno, es que falta una planificación a largo plazo porque no hemos modificado aún la inercia de los noventa y consumir sin infraestructura local es una posibilidad con patas cortas”.



Así Martínez explicó que el aumento del poder adquisitivo de los habitantes gracias a las políticas gubernamentales kirchneristas ha traído también sus consecuencias negativas ya que “cuanto más consumimos, más se complica la balanza entre importaciones y exportaciones”. “Desde el punto de vista micro está bien pero en lo macro, no”, afirmó Martínez en relación a esta política y lo ejemplificó así: “200 empresas son responsables del 80% de las importaciones, y si las empresas deficitarias son mayormente multinacionales van a comprar finalmente a las empresas argentinas que balancearían su déficit y lo que sucedería es que empresas superavitarias como Techint se convertirían en administradoras de las importaciones y así aumentaría la concentración, lo que ya ha sucedido en otros tiempos por ejemplo con Acindar”



Ante este difícil panorama, Martínez sin embargo se expresó optimista en la búsqueda de soluciones ya que en varias oportunidades hizo hincapié en que para apoyar al gobierno toda crítica debe ir acompañada de una propuesta. Para Martínez entonces “la única forma de corregir estas debilidades es que el país decida estructuralmente avanzar hacia un nivel de conocimiento superior” y para ello “hace falta mucha determinación y claridad”, agregó.



Así, dio como ejemplo la política de subsidios a la producción de pollos que consideró positiva ya que terminó con la importación de pollos del neoliberalismo, pero explicó que esta tuvo lugar en sólo cuatro provincias y en no más de una decena de empresas. “Chaco no produce un pollo, los compra a Entre Ríos y ahora le ha pedido a la empresa entrerriana que se traslade al Chaco para realizar la producción desde allí; ¿a este punto, me pregunto qué diferencia hay entre que vaya una empresa suiza o de Entre Ríos? ¿Tan difícil es hacer pollos?” polemizó el ingeniero. En este sentido, Martínez propuso establecer por ejemplo alguna legislación de producción de pollos, en la que los grandes se dediquen a la exportación y los pequeños a la producción para consumo interno.



Martínez se refirió luego al tema del superávit fiscal, y si bien consideró que sacarle subsidios a los barrios cerrados, casinos y bingos, es necesario y correcto, criticó el hecho de haberles otorgado alguna vez estos subsidios a dichos sectores. “Tirábamos manteca al techo, y por apoyar el consumo popular apoyamos sin querer el consumo de todo el mundo”, confesó el ex presidente del INTI.



Por todo esto, Martínez insistió en la necesidad de modificar algunos supuestos básicos del modelo. En primer lugar, señaló la necesidad de acompañar las medidas que se han tomado con planificaciones estructurales que garanticen el buen funcionamiento de aquello que se intenta implementar. “No podemos revitalizar los ferrocarriles y que no tengamos un plan de vagones o rieles o que intentemos revitalizar la energía, lo que se hizo excelentemente, y que al final lo terminen haciendo los grupos chinos porque no tenemos una industria de energía eólica de ferrocarriles y de energía solar”, afirmó.



El segundo supuesto básico que según Martínez debe modificarse “con urgencia” es la “compensación de los perdedores”. Se refirió así a las “inteligentes” medidas tomadas por el gobierno como la Asignación Universal por Hijo (AUH), o la creación de las cooperativas mediante el plan Argentina Trabaja (AT) pero insistió en la necesidad de avanzar hacia instancias superadoras para erradicar la pobreza de manera profunda y definitiva. Propuso así la implementación de políticas que posibiliten a los sectores humildes la producción de bienes para satisfacer sus necesidades básicas. Explicó que la insuficiencia de estas medidas se produce por diversas razones pues si bien a veces la voluntad existe y se pone mucho esfuerzo “o los municipios no tienen recursos, o los gobernantes locales piensan en el hoy y no el largo plazo”.



Como contrapartida, mencionó que en Gualeguaychu existen 33 cooperativas de AT que sí piensan en lo productivo, y en este sentido cuestionó “¿pero cuántas como estas hay en la Argentina?”



Finalmente, Martínez se refirió a un último supuesto básico a modificar, la “vigencia del capitalismo” en este modelo, e invitó al público a reflexionar al respecto en estos términos “¿hemos llegado a algún límite en desafiar un poco más al capitalismo? “¿no deberíamos cambiar algunas de estas estructuras?”, preguntó. Así, sostuvo que si bien las políticas kirchneristas han sido fundamentales para el cambio de la conciencia política argentina en sintonía con la de gran parte de América Latina, aún existen por ejemplo, herencias ideológicas que impiden una integración y una solidaridad real entre algunos países. “Argentina y Brasil juntos podrían ser un modelo de superación de pobreza y de integración productiva muy fuerte con el apoyo de Venezuela, pero hasta el momento los dos países se han visto en términos competitivos en lugar de cooperativos”. Para “desafiar al capitalismo” en este sentido Martínez aconsejó “escuchar más los discursos de Chávez”.



Durante el debate posterior a la charla, Martínez insistió en que para apoyar al gobierno, con sus aciertos y falencias, es necesario un análisis crítico constructivo, y al respecto exclamó “la obsecuencia, el apoyo incondicional al modelo, aunque se crea que ayuda al proyecto, lo que hace en realidad es hundirlo”.

--

Secretaría de Prensa
Corriente Política Enrique Santos Discépolo