26/1/12

Sobre la tradición:" El Profeta (s.a.w.) antes de dormir colocaba su cara entre los pechos de su hija Fátima."


¿Es correcta la siguiente narración? Se transmitió del Imam Sâdiq (a.s.) que dijo: “El Profeta (s.a.w.) antes de dormir colocaba su cara entre los pechos de su hija Fátima. (Bihâr Al-Anwâr, t.43, p.78).

En un vistazo general nuestras narraciones se dividen en dos grupos: un grupo son las narraciones fiables que cuentan con sanad, y han sido presentadas como hadîz auténtico, exacto y otros. Y el segundo grupo incluye las narraciones que sus sanad no son fiables, y son conocidas como débiles y desconocidas.

Los juristas y expertos en las ciencias islámicas para actuar según las narraciones primero analizan el sanad de éstas, y así informarse de la situación y del estado de los transmisores del sanad que ¿acaso ellos que son intermediarios y transmisión del hadîz, cuentan o no con las condiciones necesarias? Cuando después de investigar y analizar llegan a esta conclusión que el sanad o documento que respalda al hadîz no tiene problema y cuenta con crédito, ponen esmero en ese hadîz, lo utilizan, razonan y deducen de él un dictamen legal. Pero cuando la narración carece de sanad y carece de crédito, o su sanad es débil esa narración no la consideran fiable y no hacen un razonamiento deductivo de ella.

La fuente original de la narración que estamos analizando se encuentra registrada en la obra Bihâr Al-Anwâr, es la obra Manâqib âle Abî Tâlib escrita por Ibn Shahr Âshûb

El texto de la narración en el Manâqib es de siguiente forma:

"انه کان النبی (ص) لاینام حتی یقبل عرض وجه فاطمة و یضع وجهه بین ثدیی فاطمة و یدعولها، و فی روایة: حتی یقبل عرض وجنة فاطمة او بین ثدییها".

El Imam Bâqir (a.s.) y el Imam Sâdiq (a.s.) dijeron: “El Profeta (s.a.w.) no dormía hasta antes besar la frente de Fátima (s.), colocar su cara sobre el pecho de Fátima y pedir por ella”.[1]

En otra narración también dice así: “….hasta antes besar en medio de las mejillas de Fátima o en medio de su pecho”. El difunto Ibn Shahr Âshûb autor de la obra Manâqib (n.588 d.H.L.) en la introducción de su libro dijo: “Estas narraciones las recopilé de un grupo de mis compañeros o de los sunitas”, y presentó un sanad y un método general para la mayoría de los libros de los cuales transmite –fuesen libros de gente ordinaria o de gente especial.

Pero para el hadîz preguntado no mencionó sanad ni fuente para éste, y lo presentó como un hadîz débil y sin crédito, por lo tanto no es completamente fiable y carece desanad.

Suponiendo la veracidad de hadices como éste, considerar varios puntos puede resolver el problema:

1. El Profeta (s.a.w.) y su Ahl-Bayt poseían un rango y jerarquía especial y poseían singularidades desde el punto de vista espiritual que no puede compararse a nadie con ellos. Como ejemplo el Libro Celestial el Corán atestigua la pureza e impecabilidad extraordinaria de ellos, que es conocida como la Aleya de la Purificación. Ahí donde dice:

«انما یرید الله لیذهب عنکم الرجس اهل البیت و یطهرکم تطهیراً»

“Ciertamente, Dios quiere apartar de vosotros la impureza ¡Gente de la Casa! y purificaos absolutamente”.[2]

La interpretación de "انما" (traducido aquí como ciertamente) que por lo general en la lengua árabe se utiliza para monopolizar un asunto y algo especial, su causa es que este favor es especial de la familia del Profeta (s.a.w.) por lo tanto los Inmaculados con la aceptación y el deseo formativo de Dios y a través de los actos puros de ellos mismos, a pesar de que pueden pecar nunca se acercan al pecado.

El vocablo «رجس» (impureza) significa algo no puro, sea impuro desde el punto de vista de la naturaleza humana o según lo que dicta la razón o la ley religiosa, o todas estas.

El vocablo «تطهیر» (purificados) significa hacer puro y en realidad es una enfatización para terminar con la “impureza” y el alejamiento de las maldades.

El vocablo «اهل بیت» (Ahl-Bayt) según la opinión de todos los sabios islámicos y los exegetas indica a la familia del Profeta (s.a.w.) y muchas de las narraciones en las fuentes sunitas y shías indican que el propósito de Ahl-Bayt son sólo cinco personas: el Profeta (s.a.w.), ‘Alî (a.s.), Fátima (s.), Hasan (a.s.) y Husaîn (a.s.) que son famosos como los “cinco purificados” o “la gente del manto”.

La aleya de la purificación es un argumento claro sobre la impecabilidad del Profeta (s.a.w.) y de Ahl-Bayt puesto que todos los pecados son impurezas y maldades.[3]

En la valiosa salutación de “Ÿâmat Kabîr” leemos también:

«عصمکم الله من الزلل و آمنکم من الفتن و طهرکم من الدنس و اذهب عنکم الرجس و طهرکم تطهیراً»

“Dios os protegió de los pecados, y os puso a salvo de la sedición del descarrío, y os purificó de las contaminaciones, y alejó de vosotros las maldades, y os purificó por completo”.[4]

2. La honorable Fátima (s.) entre las hijas del Profeta (s.a.w.) y la Gente de la Casa contaba con un rango especial y fue una hija excepcional. Ella desde el punto de vista de la creación y desde el inicio de su desarrollo fue extraordinaria y sobresaliente.

Observamos el hadîz que presentó Ibn Shahr Âshûb respaldado con varios sanad:

Abû ‘Ubaîdah Jadâ’ y otros del Imam Sâdiq (a.s.) transmitieron que el Profeta de Dios (s.a.w.) besaba demasiado a Fátima (s.) algunas de las esposas del Profeta (s.a.w.) consideraron desagradable ese acto y protestaron. El Profeta (s.a.w.) dijo: Cuando me hicieron ascender al Cielo, Gabriel tomó mi mano y me introdujo en el Paraíso. Puso a mi disposición un dátil el cual comí –en otra narración dice: me dio una manzana la cual comí–. Esta fruta se convirtió en esperma en mis células germinales. Cuando descendí a la Tierra tuve relaciones con Jadîÿa (s.) y ella quedó embarazada de Fátima (s.). Por lo tanto Fátima es un hurí del Paraíso que se encuentra ente los humanos. Cuando quiero oler el perfume del Paraíso, huelo a mi hija”.[5]

En efecto la relación entre el Profeta (s.a.w.) y su hija Fátima Zahra (s.) era muy profunda y llena de significado, y el gran apego de este honorable hacia su hija es evidente y claro.

3. En los integrantes de una familia es común ver una relación íntima saludable entre los miembros de la misma en la cual no existen sospechas ni pasión, ya sea cuando se ven unos a otros, cuando se dan la mano o al besarse. Por ejemplo cuando la madre, la hermana o la hija de un hombre regresan de una peregrinación éste las besa, puesto que vienen de visitar la Casa de Dios, de visitar el santuario del Profeta (s.a.w.) o el de los Inmaculados Imames (a.s.). Esta forma de besar es por las bendiciones y recompensa espiritual que tiene, y nada más.

En ocasiones sucede que Dios otorga a los padres un hijo bello, educado y digno. Si por la atracción que tiene su hijo lo besan constantemente, y sienten hacia él un amor y apego especial, esto es muestra de una relación entre padre e hijo, o madre e hijo, asunto que en forma natural puede verse en algunas familias y nadie culpa o critica a ese padre o madre por su acto.

4. Parece ser que el origen principal de esta pregunta es una alucinación y suposición de la frase que dice que el Profeta (s.a.w.) besaba el pecho de la honorable Fátima (s.) mientras no tenía vestido, siendo que esta alucinación y suposición son nulas. Entre la gente ordinaria respetar estos límites y vestido es un asunto común, y la faltar al respeto a un asuntos así lo considera contrario a los hábitos y las costumbres sociales y familiares. ¿Por qué debemos pensar, imaginar y suponer algo nulo como esto respecto a la inmaculada y purificada familia del Profeta (s.a.w.)?

Por lo tanto este amor y apego se ve entre personas comunes y no tiene ninguna objeción, ¿por qué tenerla entre personas inmaculadas, purificadas y sobresalientes tales como el Profeta (a.s.w.) y su Ahl-Bayt (a.s.)?

En efecto, ellos están limpios de cualquier impureza y pecado, y este tipo de actos en sus vidas son como consecuencia de un beneficio y filosofía que existe en estos casos. Entonces el contenido de la narración preguntada no tiene inconveniente.



[1]– Ibn Shahr Âshûb, Al-Manâqib, t.3, p.334; Bihâr Al-Anwâr, t.43, p.42.
[2]– Al-Aĥzāb [33:33].
[3]– Exegesis Nemunah, t.17, p.292.
[4]– Mafâtîh Al-Ÿinân, (Llaves del Paraíso), p.903.
[5]– Al-Manâqib, t.3, p.334.