9/1/12

IMPERDIBLE: Los servicios de seguridad privada y los «‘israelitas’ de Latinoamérica»

Una consultoría de seguridad israelí apoya el trabajo sucio en Colombia que antes monopolizaba EE.UU.

Por Belén Fernández-Al-Jazeera

Ha habido mucha alharaca en los últimos años en círculos neoconservadores en EE.UU. y entre funcionarios del Ministerio de Exteriores israelí sobre el peligro para la seguridad global planteado por una supuesta infiltración islamista en América Latina.

Una falacia utilizada por los autoproclamados expertos en el asunto es que ahora es posible viajar en avión desde Caracas a Teherán con una sola parada en Damasco. Para que los responsables políticos y el público en general no dejen de reaccionar con suficiente alarma ante semejantes noticias, la severidad de la amenaza se subraya mediante lazos inventados entre musulmanes de América Latina y toda tendencia regional potencialmente desfavorable, lo que resulta en un fantasma de cárteles criminales islamo-narco-socialistas que amenazan la frontera sur de EE.UU.

En un cable de WikiLeaks de la embajada de EE.UU. en Bogotá con fecha del 1 de diciembre de 2008, una entidad bastante inesperada se sumó a la formación usual de amenazas basadas en Latinoamérica. El cable discute las maniobras en Colombia de la firma israelí Global Comprehensive Security Transformation (Global CST), fundada por el general (de la reserva) Israel Ziv –ex jefe del Directorado de Operaciones de las fuerzas armadas israelíes– contratado para ayudar en la lucha contra organizaciones criminales y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), así como para evaluar potenciales peligros procedentes de Ecuador y Venezuela.


“Durante un período de tres años, Ziv se ganó la confianza del ex ministro de Defensa [colombiano] [Juan Manuel] Santos prometiendo una versión más barata de la ayuda del USG [gobierno de EE.UU.], sin las condiciones que imponemos. Nosotros y el GOC [gobierno de Colombia] averiguamos que Global CST no tiene experiencia latinoamericana y que sus propuestas parecen tener más bien el propósito de apoyar las ventas de equipamiento y servicios israelíes que de satisfacer las necesidades del país”.

No está claro por qué el gobierno de EE.UU. debe expresar sorpresa ante el hecho aparente de que no se encaren las “necesidades del país” cuando su propia experiencia latinoamericana incluye el multimillonario Plan Colombia, inaugurado hace más de una década, ostensiblemente como medio para reducir la producción y el tráfico de droga. En 2009, hablé con agricultores del departamento meridional de Putumayo, quienes describieron los efectos del plan dentro del país, como la repetida fumigación aérea de sus cultivos de subsistencia, ganado, suministros de agua y sus hijos.

Una parte sustancial de los fondos del Plan Colombia se destinó a los contratistas privados de seguridad basados en EE.UU. Según se informa, actualmente un 97% de la cocaína que llega a EE.UU. proviene de dicho país.

En cuanto a las condiciones teóricamente impuestas a la ayuda oficial de EE.UU., Amnistía Internacional ha objetado el hecho de que “el Departamento de Estado siga certificando la ayuda militar a Colombia, incluso después de estudiar el historial de derechos humanos del país”, que casualmente tiene el honor de ser el peor del hemisferio.

La experiencia de Global CST


La afirmación de Ziv sobre la relevancia internacional de sus antecedentes en las fuerzas armadas israelíes, “Pensamos que nuestra experiencia podría contribuir tremendamente a la seguridad del mundo y a la paz mundial [sic] es, mientras tanto, cuestionada por el siguiente pasaje del cable de Bogotá:


“En febrero de 2008 fuentes de [la Policía Nacional de Colombia] informaron de que un intérprete de Global CST, el ciudadano israelí nacido en Argentina Shai Killman, había hecho copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa de Colombia en un intento frustrado de venderlos a las [FARC] a través de contactos en Ecuador y Argentina. Los documentos contenían supuestamente información de base de datos de objetivos de alto valor (HVT). Ziv negó el intento y envió a Killman de vuelta a Israel”.

El nuevo artilugio de Colombia para lograr la reconciliación


El desmentido de Ziv se hace más convincente a la luz del hecho de que Global CST ha rendido sus servicios a las fuerzas armadas de la nación de Georgia así como a Abjasia, la república disidente de Georgia. Los objetivos pacíficos de la firma son además puestos en duda por las armas y el entrenamiento que según los informes suministró a la junta militar de Guinea, responsable de la masacre de manifestantes por la democracia en Conakry en 2009.

En el consejo de Global CST está presente el ex ministro adjunto de Defensa israelí Ephraim Sneh, cuyos recientes esfuerzos por la causa de la paz han incluido la defensa de la matanza masiva de palestinos durante la Operación Plomo Fundido porque Hamás no había “llevado inversionistas a Gaza”. El ex ministro no explicó cómo esperaba que trabajaran los inversionistas con un bloqueo militar israelí cuando incluso artículos básicos como pasta y lápices no tienen libre paso.

“Los ‘israelitas’ de Latinoamérica”


La intrusión de Global CST en el campo imperial del gobierno de EE.UU. fue facilitada por Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia, quien ha explicado que durante su período como Ministro de Defensa le recomendó la empresa su amigo el ex ministro israelí de Exteriores Shlomo Ben-Ami.

En un video promocional de Global CST, Santos caracteriza a la compañía como sigue:

“Son gente con mucha experiencia; nos han estado ayudando a trabajar mejor. Es como la persona que está en el gimnasio, y cuando vas y haces el ejercicio te dice cómo hacerlo mejor.”

Hay más elogios efusivos expresados por cuenta de los entrenadores personales en un video para un programa de televisión israelí, en el cual Santos anuncia: “Incluso hemos sido acusados de ser los ‘israelitas’ [sic] de Latinoamérica, lo que me hace sentir personalmente orgulloso”.

Este pronunciamiento ocurre poco después de que el narrador del programa había descrito la incursión de Colombia en Ecuador en 2008 y el asesinato del segundo del comando de las FARC, Raúl Reyes. La evaluación en hebreo del narrador se transcribe en subtítulos en inglés: “De repente, los métodos que resultaron ser eficientes en Nablus y en Hebrón comienzan a hablar en español”.

Aparte de un orgullo compartido por los asesinatos selectivos ilegales extraterritoriales, hay otros motivos por los cuales Colombia podría calificarse como el Israel de Latinoamérica. Para comenzar, el difunto Carlos Castaño Gil –padre del paramilitarismo colombiano moderno– reconoció que copió el concepto paramilitar de los israelíes durante una excursión de entrenamiento a Israel en los años ochenta.

En asuntos que requieren el desplazamiento de seres humanos de sus tierras, el ejemplo sionista es indudablemente invaluable, aunque los colombianos carecen por desgracia de la opción de citar la justificación bíblica de sus reivindicaciones territoriales. En ambos casos, la aplicación liberal del término “terrorista” suministra una justificación conveniente para la eliminación de sectores excedentes de la población, sean palestinos en campos de refugiados o campesinos colombianos cuya existencia obstaculiza las intenciones de las corporaciones internacionales respecto a los recursos del área.

El hecho que la muerte y la destrucción causada por el Estado judío y el parangón de colusión militar-paramilitar que es el Estado de Colombia cuantitativa y cualitativamente exceden las causadas por sus respectivos némesis no ha perjudicado sus posiciones como máximos receptores de ayuda militar de EE.UU.


Creatividad militar


La necesidad de utilizar víctimas en el papel de agresores ha llevado a una variedad de desempeños militares creativos tanto en el Israel original como en su aprendiz latinoamericano. En 2008, se reveló que los soldados colombianos asesinaron a posiblemente miles de civiles y luego vistieron sus cuerpos con vestimentas de las FARC a fin de recibir bonificaciones y más vacaciones.


Juan Manuel Santos sirvió como ministro de Defensa bajo el presidente Álvaro Uribe cuando estalló el escándalo de los “falsos positivos”. A pesar de éste y otros Santos se permitió comentar en el programa mencionado de la televisión israelí que “ya no existe” el miedo en Colombia y que “ahora nos sentimos libres”.

En cuanto a la creatividad militar israelí, la portavoz Avital Leibovitch explicó después de la masacre del Mavi Marmara en 2010 –parte de la Flotilla de la Libertad que trató de romper el cerco de Gaza– que las víctimas del incidente no fueron los nueve activistas humanitarios turcos asesinados, sino los comandos que los mataron.

El Ministerio de Exteriores israelí cargó sumisamente un conjunto de fotos en Flickr titulado “armas encontradas en el Mavi Marmara”, que destacó las tendencias violentas de los navegantes y consistía de imágenes de botellas de agua, cuchillos de cocina, destornilladores, kaffiyes y una honda decorada con estrellas rosadas y púrpura y la palabra “Hizbulá”. El hecho de que la honda no fuese en realidad “hallada en el Mavi Marmara” sino más bien resucitada de un archivo irrelevante lo sugiere la etiqueta que acompaña la imagen, según la cual “Esta foto fue tomada el 7 de febrero de 2006, usando una Nikon D2Xs”.

Los colombianos obtuvieron la oportunidad de defender su posición como ‘israelitas’ de Latinoamérica cuando, al completar el período presidencial de Uribe en 2010, éste fue reciclado en el puesto de vicepresidente del panel de la ONU encargado de la investigación de la masacre de la flotilla. El informe resultante -que determinó que un grupo de activistas de la flotilla estuvieron involucrados en un “extremo nivel de violencia”, y que sostuvo la validez del cerco israelí de Gaza a pesar de la propia clasificación del cerco como ilegal por la ONU– se benefició presumiblemente de la noción declarada de Uribe de que las organizaciones de derechos humanos sirven frecuentemente como fachadas de los terroristas.

La comunidad de paz de San José de Apartadó


Defendiendo su posición como una paramilitar colombiana de facto en el consejo editorial de The Wall Street Journal, mientras tanto, Mary O'Grady informó de una alianza entre terroristas de las FARC y los "peaceniks" en un artículo de 2009 sobre la comunidad colombiana de la paz de San José de Apartadó, afiliada a varias ONG.

La comunidad de la paz, que visité ese mismo año, se fundó en 1997 en la región de Urabá en el noroeste de Colombia como reacción a décadas de conflicto armado. Empleando un sistema de grupos de trabajo colectivo dedicados al cultivo de plátanos miniatura y cacao, la comunidad rechaza la cooperación con todos los protagonistas armados: militares, paramilitares y guerrilleros de las FARC por igual. A pesar de ello, al llegar al duodécimo aniversario en 2009, había sufrido 184 asesinatos de una población de aproximadamente 1.500 personas.

Veinticuatro asesinatos se han atribuido a las FARC, mientras que el resto se atribuye a las fuerzas armadas y/o a formaciones paramilitares. Tales cálculos ridiculizan aún más la afirmación de O'Grady de que “la comunidad de la paz ayudó a las FARC en su esfuerzo para presentar a los militares colombianos como violadores de los derechos humanos”.

La cofundadora de la comunidad, María Brígida González –cuya hija de 15 años fue asesinada en 2005, mientras dormía, por miembros de la Brigada 17 del ejército colombiano, que afirmó que Elisena era una combatiente de las FARC– me dijo que supone que el propósito final de semejantes ataques es “sembrar el terror para que todos huyan y se puedan explotar los recursos de la tierra”.


Colombia como modelo de seguridad regional


En un cable de WikiLeaks de marzo de 2009, la embajada de EE.UU. en Bogotá especificó que la región de Uraba es una “de 17 áreas de enfoque estratégico” dentro de uno de “dos sectores clave de territorio” de Colombia donde Global CST estaba ayudando al gobierno de Uriba a “lograr la irreversibilidad” en la batalla contra las FARC. Nueve meses después, la misma embajada hizo sonar la alarma de que la firma había violado el ámbito de acción de EE.UU.

Es dudoso, claro está, que los israelíes usurpen el legado de EE.UU. en Colombia, una manifestación irónica de lo que contenía el e-mail actualizado que recibí el año pasado de la comunidad de la paz en el que se enumeran ejemplos recientes de acosos y asesinatos de residentes del área: "John Kennedy fue asesinado en la tarde del miércoles 11 de mayo cuando dejó su casa para encontrarse con algunos vecinos para jugar un partido de fútbol”.

Si los colombianos comienzan o no a bautizar a sus hijos como David Ben-Gurion, el hecho de que el país haya sido aplaudido por el Departamento de Estado de EE.UU. y el Banco Interamericano de Desarrollo como un modelo regional en el enfrentamiento de amenazas a la seguridad asegura el fortalecimiento de un sistema en el cual los beneficios dependen de la perpetuación de la inseguridad.








Belén Fernández es editora en PULSE Media. Su libro: The Imperial Messenger: Thomas Friedman at Work está en venta en Verso, Amazon y muchos otros sitios.


Fuente: http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/01/2012157415226260.html


Más información:



Enredos con empresa israelí

Entre 2006 y 2009, varios cables diplomáticos de Estados Unidos detallaron la accidentada relación con una firma de Israel que desarrolló en Colombia programas de asesoría en inteligencia y operaciones especiales contra las Farc.

Foto: Archivo.

A finales de 2006, la Embajada de Estados Unidos en Colombia, en un cable diplomático sobre diversos aspectos de seguridad, reveló que tres altos oficiales retirados del Ejército de Israel, entre ellos un exagente del servicio secreto Mossad, habían visitado el país y, por iniciativa del entonces ministro Juan Manuel Santos, iban a presentar una propuesta formal de asistencia en su programa de objetivos de alto valor. Aunque la Embajada resaltó que no iba a objetar la asesoría, tres años después las relaciones de Colombia con la empresa israelí y de ésta con la propia Embajada terminaron mal y este fracaso se proyectó al vecino gobierno de Panamá.

Hacia finales de 2007 ya estaba en marcha el proyecto y el ministro Santos se mostraba interesado en establecer un acuerdo para que la asesoría incluyera compartir información de inteligencia con Estados Unidos y Colombia. En un cable fechado en octubre de ese año, la Embajada registró este hecho, pero comentó que la opción de compartir información clasificada con Israel representaba un desafío que debía ser consultado por la Embajada de Estados Unidos en Tel Aviv con el gobierno israelí. En el fondo se percibía, por el tono de la información enviada a Washington, que la Embajada en Bogotá no veía con muy buenos ojos la presencia de Israel en Colombia.

Ya hacia mediados de 2008, en un extenso cable, la Embajada de Estados Unidos explicó en detalle qué estaba sucediendo entre el gobierno de Colombia y una firma de Israel. En concreto, el reporte explicó que aunque las relaciones económicas entre las dos naciones eran muy limitadas, el gobierno de Álvaro Uribe en su sector de defensa mantenía contratos privados con la firma Global CST, que incluían asesoría militar, entrenamiento de fuerzas especiales y venta de armas para apoyar la guerra contra las Farc. El cable detalló que el contrato apuntaba al adiestramiento de fuerzas especiales en desarrollo de su programa de objetivos de alto valor.

Y agregó que el Ministerio de Defensa había comprometido a Global CST para ayudar al Gobierno en asesoría estratégica, sobre todo para el desarrollo de operaciones especiales e inteligencia militar. La Embajada detalló que Global CST era manejada por el general (r) Yisrael Ziv, exdirector de operaciones de las fuerzas de Defensa de Israel, conocido personal del ministro Juan Manuel Santos. Además de su ayuda para combatir a las Farc y otras organizaciones criminales, también incluía la evaluación de amenazas externas provenientes de Venezuela y Ecuador. El programa era denominado como un “Salto Estratégico”.

Entre otros detalles, el cable diplomático registró que el Gobierno colombiano había firmado un acuerdo con su similar de Israel para renovar su versión de aviones Kfir, en un negocio por 160 millones de dólares con una compañía del Estado llamada Israel Aircraft. Además, informó que las negociaciones planteaban la eventual compra de aviones no tripulados con inteligencia y habilidades de reconocimiento, así como su participación en una licitación para la compra de fragatas. Los anuncios a Washington evidenciaban cierta incomodidad porque los negocios con Israel no habían sido una significante fuente de inversión en Colombia durante los últimos años.

La prueba de que estos negocios causaban inquietud en Washington es un cable enviado desde la Secretaría de Estado a mediados de 2009, donde directamente la secretariaHillary Clinton preguntó a su Embajada en Bogotá cómo estaban las relaciones entre Colombia e Israel, qué tipo de asistencia adicional estaba buscando, cuál era el estatus de las armas que habían adquirido del Medio Oriente y cuánto podía costar esa asistencia. El cable se adentró en otra sucesión de interrogantes, desde cuáles eran los progresos deColombia en Derechos Humanos hasta si habían decrecido los casos de ejecuciones extrajudiciales.

En particular, el cable preguntó por el estatus del comandante del Ejército Óscar González, sus relaciones con el presidente Uribe, el ministro de Defensa Santos y otros oficiales de alto rango. También indagó cómo era percibido su mando, cuánto podía durar en esa posición y qué prospectos había para reemplazarlo. Acto seguido interrogó quién sería el sucesor del ministro Santos, cuánto más se quedaría en su cargo, si los viceministros iban a quedarse, si Santos se iba, cómo iba a ser la reacción del presidente Uribe a la presión externa para que reemplazara al general González y cómo podía impactar el tema de derechos humanos la salida de Juan Manuel Santos.

No quedaron registradas las respuestas de la Embajada, pero sí un cable de diciembre de 2009 donde citando como fuente al director de la Policía, Óscar Naranjo, se concluía que al nuevo ministro de Defensa Gabriel Silva le había quedado un sabor amargo de los negocios con Israel. Además ratificó que las relaciones de la Policía con el mayor general Yisrael Ziv y su firma Global CST habían sido un desastre, y por eso no comprendía cómo estaba haciendo avances en Panamá y Perú. De hecho, admitió que les había hecho comentarios negativos a las autoridades panameñas respecto a la posibilidad de los negocios de la firma israelí.

De igual modo Naranjo comentó en la Embajada que como señal de la insatisfacción creciente, el ministro Silva había revocado una decisión del general Freddy Padilla para comprarle a Israel varios aviones no tripulados. Agregó la Embajada que ésta era otra muestra de  la relación distante y desconfiada entre Silva y Padilla. En el mismo cable, la Embajada agregó que otros oficiales del gobierno colombiano habían manifestado su dificultad para trabajar con la empresa israelí y la posibilidad de compartir inteligencia del gobierno de Estados Unidos. El calificativo dado a la experiencia de trabajo con Global CST fue de “enredada”.

Y para agravar el panorama, la Embajada comentó que fuentes de la Policía habían dicho que un intérprete de la compañía israelí, aunque de origen argentino, identificado comoShai Killman, había tomado copias de documentos clasificados del Ministerio de Defensa colombiano y, aunque había fracasado en su intento, había tratado de venderlos a las Farc a través de contactos en Ecuador y Argentina. Los documentos supuestamente eran de alto valor. No obstante, el cable añadió que el general Yisrael Ziv negó lo sucedido y que había enviado a su vocero Killman de regreso a Israel. El reporte volvió a reseñar los detalles de las negociaciones con el gobierno.

A título de comentario, la Embajada agregó a lo dicho que a pesar de que la firma israelí, para ganar confianza con el ministro Santos, le había prometido una versión más barata de asistencia, Estados Unidos y el mismo gobierno colombiano habían sabido que esa firma no tenía experiencia en América Latina y que sus propuestas estaban diseñadas más para incrementar sus ventas que para atender las necesidades de Colombia. Además, agregó que la firma Global CST no había sido transparente con Estados Unidos y había tratado de insertarse en discusiones clasificadas con el gobierno colombiano. Por eso no descartaba que los negocios se acabaran.

Al menos su opción en Panamá se acabó pronto. Ese mismo diciembre de 2009, un cable de la Embajada de EE.UU. en el vecino país confirmó que se habían cerrado las discusiones con Global CST. De hecho, en una reunión con el presidente Martinelli, la Embajada había comentado los problemas que la empresa había causado en Colombia y Perú y les recomendó que hablaran con el general Óscar Naranjo para que les comentara más detalles. El presidente Martinelli agregó que no querían cambiar de amigos. La Embajada terminó agradeciendo a su similar de Bogotá por los reportes sobre Global y su relación con oficiales claves del gobierno de Colombia.

La referencia histórica de unos mercenarios

Al menos en dos de los cables diplomáticos a través de los cuales la Embajada de Estados Unidos en Colombia comentó los pormenores de las negociaciones entre el gobierno Uribe y una empresa israelí, los reportes incluyeron la referencia de cómo la cooperación de defensa con Israel se había enfriado durante los años 80 y 90.

En concreto, la Embajada recordó que algunos mercenarios de Israel habían ingresado a Colombia en esa época para ayudar al entrenamiento de fuerzas paramilitares. El comentario antecedió a la información sobre cómo el Gobierno ahora comprometía a exmilitares de Israel para entrenamiento contra las Farc.

Sin citar su nombre, la alusión histórica se refería, sin duda, al coronel retirado del Ejército de Israel, Yair Klein, contra quien el Gobierno colombiano libra desde hace varios años una batalla legal por lograr su extradición a Colombia. Klein está condenado en el país por entrenamiento a grupos paramilitares.
elespectador.com



DOMINGO 10 DE ABRIL DE 2011

Wikileaks: Los mercenarios Israelíes contratados por Santos.....Si, por Juan Manuel Santos, el hoy presidente de Colombia!!
Fuente: hlacolombiainvisible.blogspot.com
No satisfecho con la ayuda de los gringos para aterrorizar al pueblo colombiano, el ex narco-para-presidente Uribe firmó contratos de suministro de equipos de guerra y de intervención militar en el conflicto interno con compañías de mercenarios Israelíes de propiedad de generales retirados de ese país. Así lo revela uno de los recientes cables diplomáticos filtrados por Wikileaks, enviado por el ex embajador Brownfield en Diciembre de 2009 y clasificado como “Secreto”.


De acuerdo con el recuento del ex embajador Brownfield, el contacto inicial y firma del contrato fue hecho por el hoy presidente Santos (entonces Ministro de Defensa) con la firma israelí Global CST cuyo propietario era el general retirado Israelí Yisrael Ziv. El contrato incluía suministro de vehículos aéreos no tripulados (en Ingles: UAVs – Unmanned Aerial Vehicles), ejecución de estrategias de guerra contra las FARC, e incluso una evaluación de las amenazas que puedan representar los gobiernos de Venezuela y Ecuador.


La consolidación del contrato de compra de equipo por parte del gobierno colombiano fue encomendada al general Padilla, pero según el cable, la llegada de Silva al MinDefensa, asi como un posible conflicto de intereses de la firma Israelí, produjo altibajos en la ejecución del contrato, al punto que Silva ordenó suspenderlo. El ex embajador Brownfield menciona describe en el cable que el general Naranjo (otra vez rindiendo cuentas!!) le informó que la firma Israelí estaba también tratando de hacer negocios con los gobiernos de Perú y Panamá, pero que ya había alertado al gobierno de Panamá (y que haría lo mismo con Perú si se lo solicitaban) porque la relación de la Policía Nacional con Global CST había sido un “desastre”.


El cable del embajador Brownfield también recoge comentarios de otros altos funcionarios en relación con las preocupaciones que despertaban el compartir información de inteligencia con una firma privada. Al respecto, en Febrero de 2008 la policía nacional había informado que el intérprete de Global CST, el argentino nacionalizado Israelí Shai Killman, había intentado fotocopiar documentos clasificados del MinDefensa con la intención de vendérselos a las FARC.


Al parecer, esta serie de preocupaciones fueron las que condujeron a que el Ministro Silva echara para atrás las negociaciones que ya estaba adelantando el general Padilla tendientes a consolidar la compra de los UAVs.


Comentario: Dado que el contrato entre el MinDefensa (siendo Santos el ministro) y Global CST se firmo en 2006, para la época de emisión del cable diplomático (2009), se entiende que las actividades mercenarias y de espionaje contra Venezuela y Ecuador ya se habían ejecutado durante 3 años.


El cable hace referencia a que el contrato con Global CST se dio dentro de lo que el narcogobierno de Uribe implantó, inicialmente bajo el nombre de “salto estratégico” , pero que luego fue renombrado como “Plan Nacional de Consolidación”.


Pero las preocupaciones no solo fueron expresadas por Naranjo y altos funcionarios del narco gobierno de Uribe. Lean a continuación la traducción fiel de lo que el propio embajador Brownfield escribe como corolario del cable:


“Durante un periodo de 3 años, Ziv se ganó la confianza del anterior ministro de Defensa Santos prometiendo una versión más barata de la asistencia prestada por el gobierno americano y sin condiciones anexas. Nosotros y el gobierno de Colombia supimos que Global CST no tenía experiencia en Latinoamérica y que su propuesta parecía diseñada mas para promocionar la venta de equipos y servicios Israelíes que para satisfacer las necesidades internas de Colombia. Global CST no fue transparente con nosotros, y trato de entrometerse en nuestras discusiones clasificadas con el gobierno de Colombia. Dada la experiencia del gobierno de Colombia con Global CST, no sorprende que el ministro de Defensa este echándose para atrás y previniendo a los vecinos de que sus negocios no son tan buenos como son publicitados”


Comentario nuestro: este como todos los cables diplomáticos que se han conocido hasta ahora muestran la facilidad con que el gobierno gringo se entera de todo lo que ocurre al interior del gobierno colombiano, incluso hasta de las desavenencias entre altos funcionaros; y sin el mínimo esfuerzo de inteligencia de sus propias agencias (como lo hacen en la mayoría de los otros países) pues toda la información la reciben en su propia embajada de boca de funcionarios que van frecuentemente a rendir cuentas (con Naranjo a la cabeza) como si fueran sus propios agentes.


El otro aspecto que se deriva de este cable es el papel del hoy presidente Santos en la contratación de mercenarios Israelíes, y de forma tan burda que ni siquiera tuvo la precaución de limitar sus acciones para que no entraran en conflicto con las actividades terroristas que ejecutan los mercenarios gringos. El propio embajador gringo expresa su incomodidad al respecto!!