26/1/12

El alcohol puede afectar de forma irreversible el desarrollo del cerebro en los jóvenes


Los jóvenes que se inician a edades tempranas en el consumo de alcohol tienen más probabilidades de llegar a ser alcohólicos, tener problemas de memoria y aprendizaje


El consumo abusivo de alcohol puede dañar de manera irreversible el desarrollo del cerebro de los menores de 25 años, ya que es a esta edad cuando termina de madurar. Además, los jóvenes que se inician a una edad temprana en su ingesta -en la actualidad está fijada en los 13 años- aumentan sus posibilidades de llegar a ser alcohólicos y adictos a otras sustancias.
Estas son las principales conclusiones que ha expuesto este jueves la jefa del Laboratorio de Patología Celular del Centro de Investigación Príncipe Felipe, Consuelo Guerri, en la presentación de XX Jornada sobre Drogodependencias titulada 'Alcohol, ¿hablamos?'.

En ella, también intervino el director general de la FAD, Ignacio Calderón; el jefe de Servicio del Plan Municipal de Drogodependencias,Francisco Bueno, por el científico de la Universitat de València (UV) José Manuel Almerich, y María Jesus Mateo, de la conselleria de Sanidad.

Al respecto, ha explicado que el consumo abusivo puede ser muy perjudicial para los consumidores, sobre todo si éstos son menores de 25 años pues ya que hasta esa edad, el cerebro humano está todavía en formación, por lo que los daños neuronales que se producen durante esa etapa de maduración y desarrollo son "irreversibles".

Memoria y aprendizaje
Esta científica ha advertido además de que los experimentos que se han realizado demuestran que esta mayor neurotoxicidad se produce enregiones implicadas en la memoria y el aprendizaje, como son el hipocampo y la región prefrontal.


Por ello, los adolescentes con altos índices de consumo concentrado en poco tiempo tendrán problemas en el medio escolar y también en la conducta ya que se ha constatado que se vuelven más agresivos.

Guerri ha expuesto que para entender los problemas que genera hay que hacer también una Biología de esta sustancia ya que a diferencias de otras drogas el alcohol tienen propiedades beneficiosas.

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En determinados colectivos no deberían ingerir ninguna cantidad, como las mujeres embarazadas porque daña el cerebro del feto, así como los enfermos de hepatopatía o para los exalcoholicos.


En el caso de los jóvenes, el problema surge porque se ha cambiado el patrón de consumo del mediterráneo al de los países anglosajones basado en un consumo abusivo e un corto espacio de tiempo.

Por su parte, el jefe de Servicio del Plan Municipal de Drogodependencias, Francisco Bueno, ha señalado que el inicio del consumo de alcohol entre los jóvenes se sitúa en los 13,7 años, y que el 58,8 por ciento de los estudiantes de entre 14 y 18 años reconoce haberse emborrachado en el último años y el 35,6 por ciento en el último mes, lo que supone que 6 de cada 10 escolares se ha emborrachado en los últimos 30 días.

Bueno señala que en las encuestas que les realizan a los escolares admiten que beben porque "lo hace todo el mundo" y tienen la sensación de que "quien no lo hace es un 'pringao'".


Fuente: ABC



Por qué el alcohol "engancha"


El cerebro de las personas alcohólicas es particularmente receptivo a los compuestos responsables de la sensación de placer tras consumir una bebida. Así lo demuestra un estudio de investigadores de la Universidad de California, publicado en la revista Science Translational Medicine, que confirma por primera vez una sospecha que existía desde hacía décadas.

Al consumir alcohol o drogas se liberan endorfinas, que se adhieren a receptores en los centros de recompensa del cerebro provocando la sensación de placer.

Algunas investigaciones llevadas a cabo con animales habían descubierto que el abuso del alcohol altera el cerebro, incrementando la tolerancia y dependencia a la bebida. Pero hasta ahora no se había logrado entender qué mecanismos biológicos se encuentran detrás de este proceso de consumo y recompensa en estos cambios cerebrales que hacen que algunas personas sientan la necesidad de beber y otras no.

«Es algo que hemos especulado durante cerca de 30 años, basados en estudios con animales, pero hasta ahora no habíamos podido observarlo en humanos», señala la doctora Jennifer Mitchel que con su equipo sometió a a trece bebedores en exceso y a doce no bebedores a escáneres cerebrales de tomografías PET (por emisión de positrones). Las imágenes fueron tomadas antes y después de que ambos grupos de individuos consumieran una bebida alcohólica.

Los resultados mostraron que el consumo de alcohol provocaba en todos la liberación de opioides en el núcleo accumbens y la corteza orbitofrontal, áreas del cerebro implicadas en la valoración de la recompensa. Independientemente de lo que beba una persona, por tanto, se liberan endorfinas en estas dos regiones del cerebro.

«El estudio nos ofrece la primera evidencia directa de cómo el alcohol hace a la gente sentirse bien», indica Mitchell.

Pero existían diferencias entre los bebedores en exceso y los no bebedores. Cuantas más endorfinas se liberaban en el núcleo accumbens, mayor era el sentimiento de placer del individuo en todos los casos. Sin embargo, cuantas más se liberaban en la corteza orbitofrontal, mayor era el sentimiento de intoxicación que experimentaban los bebedores excesivos, algo que no experimentaban los no bebedores.

Las pruebas muestran cómo las endorfinas contribuyen a largo plazo al abuso del alcohol y cómo la liberación de grandes cantidades de endorfinas provoca que para algunos la bebida alcohólica resulte más placentera y ello contribuya a que deseen beber más.

Tal como explica la doctora Mitchell y recoge la web de la BBC, «esto indica que los cerebros de los bebedores excesivos o bebedores con problemas van cambiando en una forma que los hace encontrar el alcohol cada vez más placentero».

«Y esto puede ser la clave de cómo se desarrolla, en primer lugar, el problema del alcohol» porque «ese sentimiento cada vez más grande de recompensa los hacer beber cada vez más», agrega.

La investigación fue financiada por el Departamento de Defensa de Estados Unidos y el Fondo para la Investigación sobre Abuso de Drogas y Alcohol del Estado de California.