18/12/11

A los palestinos, ni agua

Por Stephen Lendman

Los colonos atacan frecuentemente las fuentes de agua y las infraestructuras. Llenan las tuberías de distribución con cemento, arrojan aguas residuales, pañales y animales muertos en los manantiales, y utilizan grandes rocas para impedir su flujo. Estos y otros actos similares acontecen con total impunidad.




El agua es esencial para la vida. Negarla es un acto criminal.

El agua y el saneamiento con reconocidos como derechos humanos indispensables. En julio de 2010, la Resolución 64/292 de la Asamblea General de la ONU lo reconoció así e hizo un llamamiento a los estados miembros y organizaciones internacionales para “proporcionar recursos financieros, crear tecnologías para aumentar las capacidades y la distribución, sobre todo en los países en desarrollo, con el fin de incrementar los esfuerzos para proporcionar agua potable segura, limpia, accesible y asequible, y saneamiento para todos”.

Decenas de países incorporaron los derechos de agua en sus constituciones y leyes. Sin embargo, la mayoría no ha cumplido con los objetivos prometidos.

En su libro Las guerras del agua: contaminación, privatización y negocio (Icaria, 2004), la activista y ecologista Vandana Shiva consideró que los derechos de agua son naturales y “usufructuarios … el agua puede ser utilizada, pero no apropiada”. Pertenece a todo el mundo como un elemento esencial, “la base de toda vida. De acuerdo con las leyes consuetudinarias, el derecho al agua ha sido aceptado como un hecho natural y social”.

Shiva defiende nueve principios democráticos con respecto al agua:

Es un regalo de la naturaleza.

Es esencial para la vida.

La vida está interconectada por medio del agua.

Debe ser libre “para las necesidades de subsistencia”.

Es un recurso limitado y agotable.

Debe ser conservada.

Es un bien común.

“Nadie tiene derecho a un uso excesivo, abusar, despilfarrar, contaminar” o poseer agua; pertenece a todos y no puede ser tratada como una mercancía.

No existe un sustituto.


El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales afirma que el agua limpia y adecuada es un derecho humano esencial. El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en su Comentario nº 15, declara: “El derecho humano al agua otorga a todo el mundo derecho a agua suficiente, segura, aceptable, físicamente accesible y asequible para usos domésticos y personales”.

Violando este derecho, Israel desconecta y excluye arbitrariamente a los palestinos de los recursos, servicios e instalaciones de agua. Contribuye a contaminar y reducir sus recursos. No protege sus sistemas de distribución.

Israel no ha adoptado o implementado una política de agua orientada a asegurar un suministro equitativo para todos. Tampoco ha proporcionado a los palestinos las cantidades mínimas esenciales, mientras sí lo ha hecho a los colonos y judíos israelíes.


Informe de Al Haq sobre la política israelí del agua

El 29 de noviembre, la organización de derechos humanos Al Haq publicó un informetitulado “El derecho al agua: Una política de negación y desplazamiento forzoso en el Territorio Palestino Ocupado”. En el mismo se dice que, durante muchos años, los palestinos “han sufrido de escasez de agua limpia y segura”. Con varios acuíferos productivos, el río Jordán y otros recursos hídricos, la escasez no es un problema.

La culpa la tiene la política israelí. La apropiación y el control de las fuentes de agua palestinas por parte de Israel ha supuesto una distribución desigual. La discriminación sistemática asigna la mayor parte del agua a Israel, sus asentamientos y las comunidades judías de Jerusalén Este.

En consecuencia, los palestinos han sufrido graves perjuicios. Alrededor de 313.000 personas de 113 comunidades no están conectadas a la red de aguas. Dependen de un costoso suministro privado ofrecido por camiones. Otras 50.000 personas de 151 comunidades tienen menos de 30 litros per cápita al día (lpcd).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo mínimo de 100 lpcd. El consumo medio diario de los palestinos es de 70 lpcd. Muchas comunidades solo reciben 20 lpcd. La OMS considera aquella cantidad mínima para situaciones de emergencia o desastres y “supervivencia a corto plazo”.

La desigualdad entre judíos y palestinos es terrible. Los asentamientos judíos de Mitzpe Shalen y Qalya, junto al Mar Muerto, consumen unos 700 lpcd. Las colonias de Beda’ot y Ro’i, en el valle del Jordán, obtienen más de 400 lpcd, solamente para uso doméstico.

La aldea palestina de Al Hadiya solo recibe 22 lpcd. Unos 500.000 colonos judíos de Cisjordania consumen alrededor de seis veces más agua que los 2,5 millones de palestinos. Si incluimos los usos agrícolas, la disparidad es mucho mayor.

Israel se ha apropiado del 70 por ciento del agua del acuífero oriental. Los palestinos que no tienen manantiales, pozos u otras fuentes naturales deben viajar largas distancias para conseguir agua o pagar precios exorbitantes por ella a proveedores privados. En cambio, los colonos disfrutan de abundantes cantidades de agua para beber, irrigar sus cultivos, regar sus jardines y nadar en sus piscinas.

Unos 1,6 millones de gazatíes tiene una única fuente de agua, el extremo meridional del acuífero costero. Israel impide la importación de agua procedente de fuentes naturales. Para compensar, los palestinos utilizan en exceso su única fuente al doble de su capacidad anual sostenible. En consecuencia, la calidad del agua de la Franja de Gaza ha experimentado un progresivo deterioro. Aunque los gazatíes tienen un poco más de agua que los cisjordanos, entre el 90 y el 95 por ciento de ella “está contaminada con aguas residuales sin tratar y por la infiltración de agua marina, que también está contaminada por aguas negras”.

Producto de todo esto es el surgimiento de graves enfermedades transmitidas por el agua, como “la diarrea acuosa y la diarrea aguda con sangre”. Las dos son causas importantes de muerte. Además, el acuífero costero tiene niveles de nitrato que exceden al recomendado por la OMS en un 1.600 por ciento, y en el caso del cloruro, un 1.200 por ciento.

Debido al bloqueo, la Franja de Gaza carece de los materiales necesarios para mejorar las infraestructuras de suministro de agua y saneamiento. Hasta mediados de 2011, 17 proyectos de suministro de agua y saneamiento han estado paralizados indefinidamente debido a la falta de materiales para su puesta en marcha.

Se estima que todos los recursos naturales de agua de la Franja de Gaza estarán inutilizables en 2016. Entonces, la Franja de Gaza no será apta para la vida humana.

En el área C de Cisjordania, controlada por las autoridades militares israelíes, las cisternas, pozos y manantiales palestinos son sistemáticamente destruidos. A veces, las infraestructuras se utilizan también para ofrecer más agua a los colonos. Israel también persigue los contenedores de almacenamiento ubicados en las azoteas, los tanques de agua y los tractores utilizados para transportar agua, incluyendo los que pertenecen a organizaciones humanitarias.

Entre enero y julio de este año, 755 palestinos fueron desplazados forzosamente después de que destruyeran sus casas y sus recursos de agua e irrigación. El bienestar de otros 1.400 se vio igualmente afectado.

Además, los colonos atacan frecuentemente las fuentes de agua y las infraestructuras. Llenan las tuberías de distribución con cemento, arrojan aguas residuales, pañales y animales muertos en los manantiales, y utilizan grandes rocas para impedir su flujo. Estos y otros actos similares acontecen con total impunidad.

El Muro de Separación no solo roba tierras palestinas o les niegan a los aldeanos el acceso a sus cultivos, sino que también impide a los palestinos el acceso a sus fuentes de agua. De hecho, la trayectoria del muro “coloca claramente el control de las fuentes de agua palestinas en manos de Israel”. Les niega por completo el acceso al acuífero occidental.

Aislados de las dos terceras partes de sus tierras, los campesinos de Jayus solo tienen 23 lpcd. En verano, el agua es racionada a dos horas diarias. Los 43.000 residentes de Kalkilia han sido separados del 80 por ciento de sus tierras agrícolas y de once pozos de agua.

El derecho internacional obliga a Israel a cumplir con sus obligaciones como potencia ocupante. Así lo hacen numerosas resoluciones de la ONU sobre el respeto a las Convenciones de Ginebra y otros derechos humanos y disposiciones del derecho humanitario.

Israel desprecia todas las leyes internacionales con absoluta impunidad, incluyendo las referidas al trato discriminatorio, el trabajo, la vivienda, la propiedad, la atención médica, la educación y la salud ambiental. Siempre se sale con la suya porque los líderes mundiales no cumplen con su obligación de hacer cumplir las leyes.

Un comentario final

El 30 de noviembre, el Centro Palestino de Derechos Humanos (PCHR, por sus siglas en inglés) señaló que el 3 de diciembre es el día internacional de las personas discapacitadas. En 1992, la Asamblea General lo proclamó para insistir en el respeto, la defensa y la protección de sus derechos globalmente.

No obstante, los discapacitados palestinos sufren abusos y no están protegidos. Desde enero, los soldados israelíes han matado a dos niños discapacitados, alegando que se habían acercado demasiado a la frontera israelí. Los testimonios refutan esta versión.

Además, un niño sufría discapacidad mental parcial y trastornos en el habla. A unos 400 metros tierra adentro de Gaza, diez balas, disparadas sobre todo a la cabeza, le mataron. La metralla de un proyectil israelí mató a otro niño discapacitado. Estaba a 300 metros de la frontera con Israel.

Desde el comienzo de la segunda intifada, en septiembre de 2000, los soldados israelíes han asesinado a 89 palestinos discapacitados, incluyendo 15 niños y siete mujeres. Al menos 105 resultaron heridos.

Además, 45 palestinos física o mentalmente discapacitados están presos en cárceles israelíes en terribles condiciones. Algunos sufren de parálisis o atrofia muscular. Otros perdieron sus extremidades. Algunos consiguieron atención médica a cambio de colaborar con Israel en tareas de espionaje.

Otros sufrieron malos tratos. En general, las fuerzas de seguridad israelíes no se esfuerzan por evitar causar daño a los palestinos discapacitados. En lugar de ayudarles y protegerles, explotan sus limitaciones para aplicar con dureza la ocupación.

Los derechos protegidos en la Ley sobre Discapacidades palestina de 1999 son negados, incluyendo el artículo 2:


Los discapacitados tienen derecho a disfrutar de una vida libre, condiciones de vida digna y varios servicios en iguales condiciones que los demás ciudadanos, y tienen los mismos derechos y obligaciones que quienes disponen de todas sus capacidades. No está permitido impedir a cualquier persona discapacitada disfrutar de estos derechos debido a su discapacidad.

Al igual que hace con sus otras obligaciones, Israel se burla de las protecciones especiales para las personas discapacitadas, niños, ancianos y enfermos.

En Israel y la Palestina ocupada, solo los judíos importan. Los demás son marginados, explotados y olvidados. La justicia social hace tiempo que fue abandonada en beneficio de los ricos y del 1 por ciento.

Traducción: Javier Villate

Publicado originalmente en: Denying Palestlnians Fair Access to Water, OpEdNews, 7/12/2011