13/12/11

La implicación de EEUU en la crisis siria

Por Chris Marsden

La participación de EEUU y otras potencias importantes en la crisis siria es cada vez más evidente. Y debido a ello, el peligro de una guerra abierta y un conflicto regional se plantea con creciente urgencia.

Sobre el terreno, el presidente sirio Bachar Asad se ha esforzado por apaciguar las demandas de la Liga Árabe, permitiendo la entrada al país de observadores, como un paso para poner fin a la sangrienta represión de los opositores al régimen, a cambio de la cancelación de las sanciones económicas y otras condiciones que tienen pocas probabilidades de ser aceptadas.

Siria espera claramente el rechazo. El fin de semana, el gobierno llevó a cabo maniobras militares, en las que hubo ensayos con misiles de largo alcance, unidades blindadas y helicópteros, con el objetivo de probar “las capacidades y la disponibilidad de los sistemas de misiles para responder a una posible agresión”.

La televisión estatal declaró que el simulacro demostró que los misiles y las tropas sirias estaban “listas para defender la nación y repeler a cualquiera que se atreva a poner en peligro su seguridad”.

Las potencias de la Liga Árabe, especialmente Arabia Saudí y los estados del Golfo, junto con Turquía, están jugando el papel principal en la organización de la oposición siria, liderada por el Consejo Nacional Sirio (CNS) y el Ejército Libre de Siria (ELS). Estos dos grupos tienen sus sedes en Turquía. El objetivo de Ankara y Riad es romper la alianza estratégica entre Siria e Irán mediante un cambio de régimen y la instauración de un gobierno de mayoría sunita.

Este objetivo estratégico es compartido con Washington, así como con Francia, Gran Bretaña y otras potencias europeas.

Todos están trabajando con varios intermediarios regionales debido a la hostilidad generalizada que existe a una intervención abierta entre la población siria, a la que hay que añadir la de Rusia y China, que ven en los planes agresivos de EEUU en la región una amenaza para sus intereses estratégicos.

La administración Obama está apoyando abiertamente el cambio de régimen y está discutiendo con Turquía la creación de “corredores humanitarios” y “zonas de exclusión aérea” en suelo sirio, lo cual sería el punto de partida para una intervención militar turca.

Washington ha enviado el portaaviones USS George HW Bush a las proximidades de la costa siria.

El viernes y el sábado, el vicepresidente norteamericano Joe Biden mantuvo conversaciones con el secretario de relaciones exteriores turco Ahmet Davutoglu, el presidente Abdulá Gul y el primer ministro Recep Tayip Erdogan para acordar una estrategia común respecto a Irán y Siria.

Antes de su llegada, Biden dijo a la prensa que Irán “se está convirtiendo en una nación paria” y que Asad era “el problema actual”.

Preguntado directamente sobre la posibilidad de una incursión militar turca en Siria, dijo que “no hay una decisión definitiva” sobre eso, pero que discutiría el tema con Erdogan.

Ayer, la agencia oficial de noticias siria SANA informó de que la guardia fronteriza había impedido la incursión desde Turquía de unos 35 “terroristas armados”. Los heridos escaparon a Turquía, donde recibieron la ayuda del ejército turco, que les transportó en sus propios vehículos, según SANA.

El CNS está siguiendo las directrices de Ankara, Riad, Washington y sus aliados para lograr el cambio de régimen. El líder del CNS, Burhan Ghalioun, concedió una serie de entrevistas la semana pasada, en las que dejó claro cuáles son los objetivos de la oposición.

El frente académico, radicado en París, está constituido por una dispar coalición de autoproclamados “liberales”, exmiembros del partido Baaz e islamistas, entre ellos la Hermandad Musulmana, así como muchos miembros de la CIA.

Hablando de la política exterior del CNS, Ghalioun aseguró que el nuevo gobierno sirio rompería las relaciones militares con Irán y dejaría de enviar armas a Hezbolá en Líbano y a Hamas en Gaza. En cambio, buscaría una alianza con los regímenes árabes, sobre todo con los estados del Golfo.

En la CNN, Ghalioun acusó a Irán de “participar en la represión del pueblo sirio”.

En una entrevista más extensa para el Wall Street Journal, Ghalioun calificó las actuales relaciones entre Siria e Irán como “anormales … Una nueva Siria será parte integral de la Liga Árabe … Nuestro futuro está vinculado con el mundo árabe y el Golfo en particular”.

“No habrá relaciones especiales con Irán”, dijo. “Romper la relación excepcional significa romper la alianza militar estratégica”.

“Cuando cambien nuestras relaciones con Irán, también cambiaremos nuestras relaciones con Hezbolá”, añadió. “Nuestras relaciones con Hamas discurrirán a través de nuestras relaciones con la OLP”.

Ghalioun dijo que el CNS estaba “en contacto continuo con nuestros amigos”. Está “financiado por donaciones de generosos empresarios sirios” y “nos han prometido ayuda varios estados árabes … Entre ellos, los libios”.

Ghalioun habla de la animosidad existente en la elite empresarial siria, provocada por la creciente crisis económica. Un artículo del Gulf News ofrece otro posible apoyo. Sami Moubayed observa que “no es ningún secreto que la Hermandad Musulmana, inactiva y muda en la sociedad siria durante 30 años, ha empezado a emerger con fuerza en varias ciudades sirias”.

Moubayed sigue diciendo que “en los últimos años, el Islam político, en un tiempo atractivo solamente para la gente pobre, ha penetrado en la alta sociedad y se está convirtiendo en un imán para los ricos de las ciudades. En los barrios elegantes de Damasco, por ejemplo, vestir el hijab es muy distinguido, así como acudir a la mezquita y recibir en privado las enseñanzas del Islam”.

Moubayed señala, también, que las mujeres seguidoras de la maestra islámica Munira Al Qubaisi constituyen “una red muy poderosa entre las viudas, las hijas y las madres de empresarios ricos de Damasco … Qubaisi controla escuelas, mezquitas y barrios enteros, donde, por ejemplo, no se sirve alcohol en los restaurantes y donde mujeres jóvenes vestidas con el hijab conducen BMWs y Audis nuevos”.

Preguntado si las conversaciones sobre una posible intervención militar “se han acelerado recientemente”, Ghalioun contestó que “sí, se ha producido una gran aceleración. Estamos en contacto con nuestros amigos”. Y añadió: “Estos asuntos se están negociando todavía. Pero las amenazas a veces se convierten en planes”. Subrayó que deben darse algunos pasos. “Creemos que es imperativo emplear medidas de fuerza para obligar al régimen a respetar los derechos humanos”, insistió.

El CNS ha acordado establecer relaciones formales con el ELS en una reunión celebrada en la provincia turca de Hatay entre Ghalioun y el jefe del ELS, Riad Asad.

El objetivo de Ghalioun es colocar al ELS bajo su control político y garantizar a Washington que la guerra civil no será aprovechada por los islamistas, así como que el nuevo régimen será prooccidental y de fiar.

Ghalioun explicó que su objetivo es ayudar “al ejército a organizar a todas las fuerzas que tienen armas en las ciudades y los barrios para impedir que surjan elementos armados que no estén bajo nuestro control”. Y añadió: “No queremos que, tras la caída del régimen, haya milicias armadas que no estén controladas por el estado … Seamos claros. No hay grupos salafistas armados en Siria”.

Comentando su propia entrevista, el Wall Street Journal afirmó sin rodeos que “los levantamientos políticos de este año en Oriente Medio han degenerado crecientemente en una lucha por el poder entre EEUU y sus aliados árabes, como Arabia Saudí, por un lado, e Irán y sus aliados, por otro. Siria es considerada una pieza central, debido a su posición estratégica y al papel que juega en la lucha árabe-israelí”.

Refiriéndose a las palabras de Ghalioun que calificaban a las relaciones de Siria con Irán como “anormales”, el WSJ escribió: “Esta posición es bien recibida por los gobiernos de EEUU y Europa, que creen que el derrocamiento del Sr. Asad podría evitar que Irán extendiera su influencia sobre los territorios palestinos y Egipto”.

Rusia ha respondido con contundencia a la escalada de amenazas contra Siria y ha enviado un portaaviones con misiles crucero, el Almirante Kuznetsov, y dos barcos de escolta con destino al puerto sirio de Tartus.

The Guardian ha señalado que el jueves, “llegó a Siria una remesa de misiles crucero Yankhont” como parte de un “contrato de venta de armas por valor de 4.000 millones de dólares … Moscow Times informó recientemente que la inversión rusa en infraestructuras, energía y turismo sirios ascendió a 19.400 millones de dólares en 2009″.

El gobierno iraquí de Nuri Al Maliki, de mayoría chií, fue uno de los tres estados de la Liga Árabe que se opuso a la suspensión de Siria. Maliki ha hecho unas declaraciones en apoyo a Asad por temor al estallido de una guerra regional.

“La muerte o destitución del presidente Asad va a suponer la lucha interna entre dos grupos y esto tendrá consecuencias en la región”, dijo. “Estallará una guerra civil y esta guerra civil provocará alianzas en la región. Somos un país que sufrió una guerra civil por motivos sectarios, por eso nos preocupa el futuro de Siria y de toda la región”.


Traducción: Javier Villate

Publicado originalmente en: Mounting evidence of US involvement in Syrian crisis, World Socialist Web Site, 7/12/2011