23/12/11

Investigando el holocausto africano del Pentágono

 El holocausto del África Central ha sido ignorado de manera generalizada por los medios internacionales del mundo, corporaciones que piden “intervenciones humanitarias” en Siria, y que justificaron la invasión de Libia, por parte de los mismos países responsables de apoyar matanzas masivas en África.  

Región de Ngara, cerca de la frontera con Ruanda, 1994



Autor: Gearóid Ó Colmáin - Fuente: Fundación Sur
La Audiencia Nacional española escucha las declaraciones del periodista Keith Harmon Snow

El 29 de noviembre, el periodista de investigación y experto en genocidio Keith Harmon Snow testificó ante la Audiencia Nacional española, para apoyar las acusaciones contra 40 altos mandos militares ruandeses por crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad, durante las invasiones respaldadas por Occidente de Ruanda y la República Democrática del Congo, ex Zaire, por el Ejército Patriótico Ruandés, RPA por sus siglas en inglés, del presidente Paul Kagame, y las Fuerzas de Defensa del Pueblo de Uganda, UPDF por sus siglas en inglés, del presidente ugandés, Yoweri Museveni.

En 2005, los familiares de nueve españoles asesinados en Ruanda y el Congo en 1994, 1996, 1997 y 2000, presentaron una demanda judicial contra el gobierno de Ruanda, lo cual dio como resultado la emisión de órdenes de arresto internacional de la Interpol para 40 altos mandos del régimen de Kagame.

El 6 de febrero de 2008, el juez español Andreu Meralles emitió un auto acusando a 40 altos mandos actuales y anteriores, del ejército de Ruanda, de crímenes como genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra y terrorismo, perpetrado a lo largo de un periodo de 12 años, desde 1990 hasta 2002, contra la población civil, y principalmente contra miembros del grupo étnico hutu.

Mientras que las investigaciones en un principio se basaban en las demandas de los familiares de los nueve españoles asesinados, durante este periodo, la acusación formal fue ampliada hasta incluir crímenes cometidos contra víctimas ruandesas y congoleñas, basándose en el principio de jurisdicción internacional. El auto judicial descarta la acusación de Paul Kagame argumentando que no puede ser acusado mientras siga siendo presidente de Ruanda, inmunidad presidencial.

Según el abogado español Jordi Palau Loverdos, la Audiencia Nacional española no obtuvo por respuesta más que el silencio, cuando pidió formal y debidamente a la ONU que le entregase las pruebas de estos crímenes perpetrados en 1996 y 1997, o las pruebas del pillaje de valiosos recursos minerales, llevado a cabo en los mismos años y anteriores. Los medios internacionales que tuvieron acceso al informe de la ONU han publicado el hecho de que el Alto Comisionado de la ONU responsable del informe, mantiene de forma separada de la ONU, un archivo de datos confidencial, que contiene pruebas que implican a oficiales militares individuales de Ruanda y Uganda.

A pesar de las amenazas e intimidación de agentes relacionados con gobiernos occidentales y de las Naciones Unidas, la Audiencia Nacional española ha continuado escuchando declaraciones contra las fuerzas de Ruanda y Uganda, representantes de Estados Unidos en África.

Keith Harmon Snow ha investigado los hechos acontecidos en la tragedia conocida como el genocidio de Ruanda, desde 1994, y tiene pruebas, junto con otros muchos expertos, que demuestran que Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel son responsables del entrenamiento, financiación y cobertura militar y logística de las fuerzas de Kagame y Museveni.

El 6 de abril de 1994, las fuerzas del RPA Ruanda y de UPDF Uganda asesinaron a los presidentes de Ruanda y de Burundi, Juvenal Habyarimana y Cyprien Ntaryamira, a sus jefes de estado mayor y a los pilotos y tripulación francesa del avión en que volaban, provocando y participando después en la exterminación de cientos de miles de personas, hutu y tutsi, en una de las guerras civiles más violentas de la historia moderna.

Snow ha presentado evidencias detalladas de los crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la humanidad cometidos por las fuerzas de Kagame y Museveni, tras invadir la República Democrática del Congo, en 1996, de nuevo respaldadas por el Pentágono, Israel y los aliados de la OTAN. La invasión de Congo/Zaire fue comandada por los generales Paul Kagame y James Kabarebe, en las que estuvo implicado un oficial ligado a Kabarebe, de nombre Hipolite Kanambe, alias Joseph Kabila, hoy hombre fuerte del Congo.

La ocupación y saqueo por parte de Ruanda del este del Congo, ha dado como resultado la muerte de unos diez millones de personas, convirtiendo a esta guerra en la más mortífera después de la segunda guerra mundial. El holocausto del África Central ha sido ignorado de manera generalizada por los medios internacionales del mundo, corporaciones que piden “intervenciones humanitarias” en Siria, y que justificaron la invasión de Libia, por parte de los mismos países responsables de apoyar matanzas masivas en África.

A pesar de las órdenes de Laurent Desiré Kabila (el presidente interino de Congo entre 1998 y 2001), de abandonar el Congo, el RPA Ruanda y el UPDF Uganda volvieron a invadir el Congo en 1998, dando como resultado la segunda Guerra del Congo. Aunque se dijo que la guerra terminó en 2001, se han seguido cometiendo asesinatos masivos de poblaciones de las provincias ricas en minerales del este, los Kivus, bajo el mando de estos dictadores apoyados por Estados Unidos, hasta nuestros días.

Contrariamente a su misión declarada de “mantenimiento de la paz”, los observadores de la misión de la ONU para el Congo, MONUC, y su sucesora MONUSCO, que ha estado desplegada en el Congo desde el año 2000, han estado implicados en la violencia sexual y las actividades de contrabando. La MONUC dio cobertura a las fuerzas de Ruanda, Uganda y Burundi, a la agencia estadounidense USAID, al nuevo Comando del Pentágono para África, AFRICOM, y a docenas de compañías mineras occidentales, que están saqueando el este del Congo.

Snow ha dado un testimonio detallado ante la Audiencia Nacional de compañías mineras americanas, británicas, belgas, alemanas, israelíes y australianas, que se han beneficiado del holocausto del Pentágono en el Congo. La corporación Banro, Barrick Gold y muchas compañías dirigidas por la dinastía Blattner, se han beneficiado astronómicamente del pillaje de los recursos del pueblo congoleño, así como también lo han hecho señores de la guerra nacionales y élites occidentales, que se han enriquecido mientras la población local muere de hambre.

Snow alega que estas corporaciones tienen conexiones directas con la red criminal dirigida por Paul Kagame, que está saqueando las provincias de los Kivu en el este del Congo y masacrando a los refugiados hutu ruandeses de allí.

Aunque la mayoría de las víctimas han sido de poblaciones de hutu ruandeses, ruandeses tutsi y twa también han sido atacados, tanto en el Congo como en Ruanda, y muchos grupos étnicos congoleños han sido atacados en el Congo. El régimen de Kagame está decidido a eliminar a todos los posibles opositores a su régimen y a ocupar y anexionarse el este del Congo, para crear una “República de los Volcanes” controlada por Ruanda y poblada con bases militares satélites estadounidenses.

Snow declaró ante el tribunal español que algunos detalles recopilados por el informe del panel de Expertos de la ONU, entre 2001 y 2010, detallando la ocupación ilegal, el saqueo y los crímenes de guerra cometidos en el Congo, han sido aguados por grupos con intereses especiales relacionados con gobiernos occidentales, blindando así a las corporaciones y gobiernos occidentales ante el escrutinio por parte del Tribunal Penal Internacional y el Tribunal Criminal para Ruanda.

Formado en el famoso Fort Levenworth, de Kansas, Estados Unidos, y asesorado por el ex primer ministro británico, Tony Blair, Paul Kagame es sin ninguna duda el dictador más malvado de la historia moderna. La magnitud e intensidad de sus atrocidades hacen parecer pequeñas las de Pinochet, Suharto y Somoza juntos.

A pesar de la experiencia adquirida sobre el terreno en el África Central que abarca 20 años, el testimonio experto en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en 2001, los trabajos extensos como consultor en genocidio de las Naciones Unidas y numerosos informes meticulosamente documentados, el trabajo de Keith Harmon Snow sigue siendo ignorado por los grandes medios corporativos y muchos otros que aseguran ser “progresistas” e “independientes”.

Según Snow: “Grupos con sede en Estados Unidos liderados por la clase dirigente de Inteligencia y Defensa, y que fingen ser “Organizaciones No Gubernamentales de base”, como el Enought Project, Rise hope for Congo, Resolve, Stand y Save Darfur, se han apropiado de los movimientos de base, y están encubriendo o diluyendo el asunto y controlando los medios, los académicos y los espacios públicos para evitar que se escuchen las voces de las verdaderas bases sociales del África Central, y evitando que se comprenda el asunto en profundidad.

En preparación para la publicación de un documental, el próximo año, sobre el holocausto africano, Keith Harmon Snow acaba de recopilar una serie de entrevistas con distinguidos expertos, periodistas de investigación y abogados de Francia, España, Alemania, Camerún y Ruanda. Se espera que la película, que todavía no tiene título, sea exhibida en festivales de cine de todo el mundo y que también esté disponible en internet para que sea vista masivamente.

Ruanda y el Congo pertenecen al noveno círculo del infierno dantesco del capitalismo global. Es un círculo de traición; traición de los altos ideales de las Naciones Unidas de defender el estado de derecho y trabajar por el objetivo de lograr la paz y estabilidad internacional; traición de la confianza que los ciudadanos de a pié tienen en las corporaciones mediáticas para contarles qué es lo que realmente está pasando en el mundo, para que los líderes y potentados puedan ser obligados a rendir cuentas.

Descubrir la verdad sobre el papel del imperialismo de occidente en la violencia que ha azotado el África Central desde la caída de la URSS hasta el día de hoy, es de vital importancia, mientras que el mito obsceno y racista de un genocidio africano que América “no pudo evitar” constituye la base mentirosa y demente de la doctrinaorwelliana de la “responsabilidad de proteger”.

Los gobiernos occidentales y sus lobbies pro Kagame en los principales medios de comunicación se apresuran a tildar de “negacionistas del genocidio” a aquellos que cuestionan sus mentiras y distorsión de la realidad, con la narrativa del genocidio oficial del actual régimen de Ruanda, destapando hechos inconvenientes y políticamente incorrectos. En el caso de Ruanda y el Congo, ahora debería estar perfectamente claro quiénes son los verdaderos negacionistas del genocidio.


(Dissident voice, 14 de diciembre de 2011)
Traducido por Rosa Moro, de Fundación Sur