30/12/11

El apartheid sionista

El represivo sistema de permisos israelí en la Palestina ocupada
Por Stephen Lendman
El apartheid es la peor forma de racismo. La ocupación militarizada de Israel es la peor forma de apartheid. Incorpora violencia, incursiones militares, robos de tierras, demoliciones de casas, asesinatos selectivos, asesinatos, arrestos masivos, tortura, destrucción de tierras agrícolas y aislamiento. Es un genocidio a cámara lenta, que incluye la asfixia de los asediados gazatíes. 

Bajo el apartheid sudafricano, las leyes de pases segregaban a los negros de los blancos, restringían sus movimientos, exigían que se llevaran consigo a todas partes las libretas de pases, y las detenciones se producían de forma repentina y sin más explicaciones.

Desde los siglos XVIII y XIX hasta su derogación en 1986, las leyes de pases restringían la entrada en las ciudades, realojaban forzosamente a los negros, les negaban la mayoría de los servicios públicos y muchos puestos de trabajo, y se convirtieron en el símbolo más odiado del apartheid.

La ocupación represiva israelí es todavía peor. Es una sofisticada forma de discriminación social, económica, política y racial, estrangulamiento y genocidio.

Incorpora los peores elementos del colonialismo y del apartheid, así como el expolio y el desplazamiento represivos, y el terrorismo de estado. Separa a los palestinos de sus tierras y patrimonio, les niegan sus derechos legales y les expulsa de las áreas que Israel anhela exclusivamente para los judíos.

El apartheid es la peor forma de racismo. La ocupación militarizada de Israel es la peor forma de apartheid. Incorpora violencia, incursiones militares, robos de tierras, demoliciones de casas, asesinatos selectivos, asesinatos, arrestos masivos, tortura, destrucción de tierras agrícolas y aislamiento. Es un genocidio a cámara lenta, que incluye la asfixia de los asediados gazatíes.

El sistema de identificación y de permisos es uno de los muchos elementos ideados para expandir territorialmente Israel y hacer de este un estado judío étnicamente puro.

Israel requiere que todos los residentes permanentes y ciudadanos mayores de 16 años tengan tarjetas de identidad con códigos de colores. Llamadas te’udat zehut, son para los palestinos de Gaza y Cisjordania, de Jerusalén Este, los árabes israelíes y los judíos.

En el caso de los palestinos, estas tarjetas establecen dónde pueden vivir, trabajar, moverse y pasar, o no, por los controles de Cisjordania, así como las fronteras de Israel y Gaza. Para pasar por esos controles y puestos fronterizos es necesario tener unos permisos muy difíciles de conseguir. Además, son fácilmente cancelados sin previo aviso.

Los judíos tienen tarjetas de identidad de color azul, los palestinos tienen tarjetas naranjas emitidas por las autoridades israelíes (en hebreo) o unas verdes emitidas por la Autoridad Palestina. Se incluye la siguiente información:

-nombre y número de identidad,

-nombres del padre y la madre,

-fecha y lugar de nacimiento,

-religión,

-estado civil,

-género, y

-fotografía

Antes de 2005 también se incluía el grupo étnico. Todavía está disponible a petición de los registros estatales.

En un documento separado se incluye:

-las direcciones actual y anterior,

-los nombres anteriores,

-la ciudadanía, incluyendo la de los ciudadanos residentes permanentes de otros países,

-nombre, fecha de nacimiento, números de identidad del cónyuge y de los hijos, y

-sello de votación electoral


La pesadilla burocrática de Israel



El 23 de diciembre, el periodista de HAARETZ Chaim Levinson escribió un artículo titulado “Israel tiene 101 tipos diferentes de permisos para controlar los movimientos de los palestinos”, en el que decía que los más comunes permiten que los palestinos “trabajen en Israel o en asentamientos judíos de Cisjordania. Sin embargo, durante décadas, el régimen de permisos ha crecido hasta convertirse en una vasta burocracia de tres dígitos”.

Hay permisos diferentes para los fieles y para los clérigos que acuden a la mezquita de Al Aqsa. Los permisos médicos distinguen entre médicos y conductores de ambulancia. También son diferentes para el “personal médico de emergencias” y el “personal médico” en la zona que se encuentra entre la Línea Verde y el muro de separación israelí.

Acompañar a un paciente en una ambulancia requiere un permiso específico. Otros permisos son necesarios para ir a una boda en la misma Cisjordania o en Israel, así como para visitar Israel con motivo de un funeral, una reunión de trabajo o una audiencia judicial.

Tras la construcción del muro de separación, se crearon nuevos permisos, por ejemplo para los campesinos que querían seguir cultivando sus tierras situadas al otro lado del muro. Es decir, trabajar en las tierras propiedad de uno mismo requiere un permiso israelí.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés), las agencias internacionales establecidas en la Palestina ocupada pierden el 20 por ciento de su tiempo en solicitar, renovar y conseguir los permisos necesarios.

Machsom Watch, una organización que se dedica a supervisar los controles militares, afirma que el Shin Bet [servicios secretos] utiliza el sistema de permisos israelí para reclutar confidentes. Los palestinos rechazados por razones de seguridad son sus principales objetivos. A cambio de espiar para ellos, les ofrecen “ayuda” para conseguir los permisos.

Además de otros abusos cotidianos, el sistema de permisos israelí crea una pesadilla distópica para los palestinos y los árabes israelíes. Los principales medios de comunicación canallescos casi nunca informan de su existencia, y mucho menos de las condiciones draconianas que les rodean.


Un comentario final


En 2001, Israel promulgó una Ley de Firma Electrónica. La idea era emitir tarjetas de identidad inteligentes. El proyecto se detuvo durante una década. El almacenamiento electrónico de datos biométricos plantea problemas de privacidad y otros derechos civiles.

A diferencia de las tarjetas magnéticas, las características biométricas son difíciles de falsificar, copiar, compartir, perder o averiguar.

Tras mucho debate, el parlamento israelí promulgó la Ley de Bases de Datos Biométricos en diciembre de 2009. Un año después, fue aprobada por el gobierno de Netanyahu. Debido a ello, ahora el Ministerio del Interior comenzará a emitir tarjetas de identidad inteligentes y pasaportes electrónicos para los ciudadanos israelíes, durante un periodo de prueba de dos años.

Según la nueva ley, se podrá:

-emitir tarjetas de identidad con datos biométricos,

-requerir huellas digitales e imágenes faciales,

-cifrar y proteger los datos, y

-transferirlos entre los organismos autorizados.


Al final del periodo de prueba, es decir, a finales de 2013, todos los ciudadanos israelíes tendrán que haber proporcionado datos biométricos para las tarjetas de identidad, los pasaportes y el almacenamiento de los mismos en una base de datos israelí.

Los palestinos ya deben tener sus manos escaneadas electrónicamente cuando soliciten tarjetas de identidad magnéticas israelíes. Se trata de facilitar movimientos más libres en un marco de restricciones impuestas de forma represiva.

Por ejemplo, los palestinos cisjordanos que deseen ir a Jerusalén, Gaza o Israel deben solicitar y pagar una tarjeta magnética. Tener una es evidencia de que no tienen problemas de seguridad. Si se obtiene, es para breves periodos de tiempo. La mayoría son para emergencias médicas y de otro tipo.

El viaje al extranjero requiere un “laisser passer del Ministerio del Interior. Si se concede, es válido durante un año y solo renovable en Israel. Para ir a Jordania, se necesita un pasaporte válido. Muchos cisjordanos y jerosolimitanos lo tienen emitido por el Reino de Jordania, que llegó a administrar el territorio en el pasado.

Los gazatíes están totalmente aislados con unas pocas excepciones, además de aquellos que pueden pasar a Egipto por el cruce fronterizo de Rafá. Los que tienen permiso para viajar a Jordania o al extranjero vía el aeropuerto Ben Gurion, deben tener tarjetas magnéticas de identidad y permisos autorizados.

Durante las décadas de ocupación, los palestinos han sido controlados por cientos de draconianas órdenes militares. Estas órdenes cubren prácticamente todo, desde las retiradas de cuentas bancarias, derecho de agua, transacciones de tierras, apertura de negocios, cultivo de cebollas, reuniones públicas, qué puede y no puede publicarse, el cultivo y la siembra de árboles frutales, y mucho más.

Bajo la ocupación militar, la vida de los palestinos está controlada represivamente en todo detalle. Orwell lo comprendió bien. Lo llamó “el precio de la libertad [...] no es tanto la vigilancia eterna como la corrupción eterna”. Conseguirla, por supuesto, merece la pena.

Traducción: Javier Villate-Disenso



Publicado originalmente en: Israel’s Repressive Permit System, OpEdNews, 25/12/2011