23/12/11

23 de diciembre 1951: 60 años de la muerte de Enrique Santos Discépolo

En la siguiente charla, Norberto Galasso (autor de una gran cantidad de obras, entre ellas“Discépolo y su época”) da repaso a la vida, triunfos y miserias del gran músico, poeta y dramaturgo.

- Las ambiciones artísticas de Discépolo se manifestaron a muy temprana edad.

Norberto Galasso (N.G): En efecto. Ya muy jovencito, a los 17 años, Discépolo era de 1901, hace algunas obras breves. Después hace obras más importantes sobre las que se ha fundado ahora una gran discusión dado que las firmó su hermano, Armando, que era 14 años mayor y con el cual mantenía una relación de prepotencia, propia de las familias italianas, ya que fallecido el padre y la madre, él mayor adopto la figura de patrón. Ya mayor, Discépolo decía que la vida se divide entre los que muerden y los que se dejan morder. Él había sido un hombre muy subordinado al hermano. Cuando fallecen los padres, Discépolo, que tenía unos ocho o nueve años, va y cubre con un manto negro un globo terráqueo que tenía como diciendo que el mundo tenía que quedar de luto para siempre. Más tarde, cuando logra romper con el hermano, sucede eso de que las alas de gigante te impiden caminar, como dice Baudelaire en un poema. El hermano era un protector déspota que lo aplastaba. Armando hablaba de él como un tipo mediocre.

- Volvamos al Discépolo artista y sus primeras obras.

N.G: Bueno, más allá de esas primeras armas en el teatro, él hace otras experiencias en el atelier de un pintor de tendencia socialista que era Facio Hebecker. Se reunían en Parque Patricios; allí se armaba un grupo de bohemios, pintores y escritores con una tendencia de simpatía hacia el anarquismo. Luego a partir de 1926, Discépolo se zambulle en el mundo del tango, donde va a hacerse famoso, especialmente por marcar una ruptura con respecto al tango que se había hecho hasta ese entonces. Pasó del tango plañidero que habla de la mujer que fue infiel, o del barrio o la madre como elementos sentimentales, y se convierte con Discépolo en un tango de denuncia, un tango que aborda cuestiones sociales y muy descarnadas y que toma posiciones ante ciertas cosas.

- ¿Cual fue el primer tango de Discepolín?

N.G: El primer tango fue Qué Vachaché en el año 1926. Fue un tango que significó muchas cosas, como por ejemplo una piedra arrojada sobre las aguas apacibles que pretendía para la cultura el presidente Marcelo T. de Alvear. El tango dice “(…) si aquí ni Dios rescata lo que hemos perdido, vale Jesús lo mismo que un ladrón” un tipo que se atrevía a decir eso en aquel tiempo no era nada común. Luego hace Chorra y Esta noche me emborracho entre 1926 y 1928 como tangos iniciales. Esta noche me emborracho se muestra como una pintura descarnada de una mujer que había sido linda y se había entregado a la noche porteña y él la encuentra ya vencida y derrotada, es una descripción terrible de la mujer sola, descangayada. Y Chorra es un poco el grotesco que él ya había incursionado en las obras de teatro, es decir el grotesco de LuigiPirandello que es lo más importante que había hecho en ese tipo de obras, es la risa y el humor escondiendo la tragedia. Son las dos caras del teatro, la risa y el llanto. En el caso de Chorra está la risa aparente con la anécdota de un tipo que se ha quedado en la vía porque la mujer le ha ido sacando la guita y lo ha fundido, sacándole hasta el puesto en la feria. Pero en el fondo hay una cosa de despojo y dramatismo.


- Y con ellos llegaron los primeros dolores de cabeza para Discépolo.

N.G: Sí, esos tres tangos son prohibidos en 1928 por la Radiodifusión a través del Ministerio de la Marina, que no sé por qué razón estaba a cargo del control de la difusión. Se consideraban a estos tangos como malsanos, esto de que “Ni Dios rescata lo perdido” “a la honradez la venden al contado y a la moral la dan por moneditas” no era más que describir lo que él veía, Discépolo siempre decía que el describía lo que veía. Pero él no lo describe con ánimo derrotista, porque el era un tipo que tenía valores muy positivos; la solidaridad para él era un elemento fundamental al igual que la buena relación con los compañeros de trabajo, con los amigos. Pero él se indignaba ante una decadencia moral que había en la Argentina y entonces empieza a denunciar ese tipo de cosas.

- Cambalache pareciera ser el tango bandera de estas denuncias.

N.G: Y encima ahora como el país no anda muy bien, su discurso ha readquirido vigencia, al punto que bandas modernas que no les interesa el tango han tomado tangos de Discépolo porque ven que es vigente, aunque Cambalache lo haya hecho en 1935 haciendo una relación entre el poema y lo que eran los negocios de cambalache en donde se mezclaban la Biblia, el calefón y la espada. Discépolo hace referencia al cambalache de valores, la crisis total de valores donde todo es lo mismo, él dice “(…) es lo mismo el que labura todo el día como un buey, que el mata o el que cura o está fuera de la ley”. Esto ahora los jóvenes lo retoman al ver que la Argentina también ha sido un cambalache en las últimas épocas. Ese caso de censura es más ostensible y directo en donde se le prohíbe que se pasen ciertos tangos. Luego bajo la dictadura de Videla se empiezan a correr versiones de que el gobierno intentaría prohibir Cambalache, finalmente no sale decreto alguno pero sin embargo ciertos sectores del gobierno consideran a este tango o a Yira, yira que está diciendo “Cuando rajes los tamangos buscando ese mango que te haga morfar” que es una clara referencia a la desocupación, o cuando dice“Están secas las pilas de todos los timbres que vos apretés” que como antes los timbres eran a pilas, el tipo va a buscar ayuda con los amigos pero nadie le contesta.

Discépolo estaba expresando cosas que estaban pasando, frente a lo cual él tiene el elemento de la solidaridad que le va jugando un rol importante porque para qué él toca los timbres “buscando un pecho fraterno para morir abrazado” él no quiere morirse solo. Luego Discépolo se convierte, entre 1930 y 1935, en el poeta que describe de una manera descarnada, testimonial y real todo lo que acontece en la Argentina. Desde la desocupación y el hambre, productos de la crisis que bien se refleja en Yira, yira hasta Quién más, quién menos que canta “quién más, quién menos pa´ mal comer somos la mueca de lo que soñamos ser” es decir el fracaso del hombre que no puede cumplir sus objetivos. Cambalache ya dijimos que es la crisis de los valores, “Que sapa señor que ya no hay Borgones” que lo escribe para cuando cae el rey en España, o cuando dice “los chicos ya nacen por correspondencia”, como adelantándose a la fecundación in-vitro, “… y asoman del sobre ya sabiendo afanar” y ahora uno ve pibitos implicados en los secuestros y es un poco ese drama que él reflejaba.

- Muchas mentes brillantes de la época no acompañaban esa denuncia, era una tarea casi quijotesca la de Discépolo.

N.G: Fijáte el caso del tango Tres esperanzas que es un fiel reflejo de la capacidad enorme del poeta para interpretar la realidad y la terrible situación del país, porque de los escritores de esa época el que expresa la angustia, la frustración y la bronca era Roberto Arlt. Más allá de Arlt, Enrique González Tuñón o Portogalo, en general los escritores exquisitos de la Revista Sur como Jorge Luis Borges, Victoria Ocampo, Adolfo Bioy Casares estaban alejados de todo ese drama. En cambio, Discépolo tenía una sensibilidad muy especial para captar lo que estaba pasando.

Entre 1932-33 la situación social es tan horrorosa que en la Capital Federal casi se producen dos suicidios por día, hubo unos 690 suicidios al año, promedio de terror. Ese año escribió Tres esperanzas en el cual termina diciendo “(…) con tres pa´ que jugar más vale no pedir” con respecto a las cartas y continua:“cacha el bufoso y chau vamo´ a dormir” Vamo´a dormir dice Discépolo sin las, “Vamos a dormir” diría Alfonsina Storni en 1938 ya que se trataba de una poetiza más culta, pero lo dice en un poema antes de matarse en Mar del Plata. Es una época en la cual también se matan Horacio Quiroga, Lisandro de La Torre, los años treinta se vieron marcados por el suicidio. Y un hombre que no había sido instruido, ni era un académico, ni perteneciente a la Sociedad Argentina de Escritores, capta el fenómeno del suicidio y lo expresa en el tangoTres esperanzas.

- La infamia que todo lo acaparaba

N.G: Sí, te cuento dos anécdotas que lo pintan a él y a la situación que muchos vivían. Él tuvo un auto por un breve tiempo e iba con un amigo en el mismo y en un cruce un policía corta el transito y Discépolo se había adelantado más de la cuenta. El oficial le gritó ¡Espere!, despóticamente, y él sacó la cabeza por la ventanilla y respondió: “Desde que nací estoy esperando”. En esa frase tan simple, es el pueblo el que estaba hablando más que el poeta, como diciendo: viejo, hace tanto que el pueblo espera. Ese era el humor filoso de Discepolín.

Una vez alguien le dijo que un amigo de la primaria estaba en la Secretaría de Cultura y que lo fuera a ver así lo hacía hablar por radio o lo ayudaba con las orquestas pero él no lo quería llamar, tal vez por timidez. Al final y cuando ya no tiene ni para para comer, lo llama. El tipo lo atiende y bien porteño le dice: “Cómo estás hermanito querido, cuantas veces me acuerdo de vos, qué necesitas”, a lo que Discépolo le comenta la situación que vive y el otro lo invita a ir a la Secretaría pero sin antes consultar la agenda. Y luego de darle varios pretextos por los cuales el encuentro no iba a ser posible sino hasta dentro de unos 15-20 días, Discépolo le contesta: “No puedo porque no me van a dejar salir del cementerio”.

- ¿Y cuándo empieza a remontar la cosa?

N.G: Después, en 1935 cuando se da en la Argentina un fenómeno distinto, la crisis económica mundial permite que la relación Gran Bretaña-Argentina, en la cual la primera era la gran economía y la nuestra la subordinada que casi no tenía industria, la crisis más la guerra hicieron que aquí se empezara a desarrollar la industria textil, la metalurgia liviana, etc. Se da el boom de los electrodomésticos para la clase media que antes no había -lavarropas, aspiradoras, heladeras eléctricas, lustradoras-. Mirá, yo soy tan antiguo que llegué a conocer las heladeras de madera con barras de hielo, o el fenómeno de los calefones a gas que permitían una ducha diaria, parece increíble pero en esa época la ducha diaria no existía. Recuerdo que mi vieja ponía unas ollas en la cocina, era una cocina a carbón o eléctrica y después con gran esfuerzo las volcaba en la bañadera para que uno se diera un baño de inmersión. Eso era todo un rito que demandaba dos o tres horas, entonces uno lo hacía excepcionalmente una vez por semana o cuando iba al médico o al centro de la ciudad en tranvía que demoraba hasta una hora. Todo eso cambia por esos tiempos. Entonces cuando la situación empieza a modificarse, Discépolo deja de hacer tangos sociales. Se va a vivir a La Lucila, se entretiene horas y horas con un gato atorrante que encontró y llevó a su casa, le ponía un moño rojo, lo vestía, etc. A partir de ese momento empezó a venir poco a la Capital. Allí es cuando empieza a hacer versos más bien intimistas o con alguna hondura filosófica como Tormenta: “… enséñame Dios la prueba de que ser bueno tiene sentido en la vida” esta especie de filosofía para el mundo tanguero no era común. Otro ejemplo sería Sin palabras o Canción desesperada.


- Hablemos de la siguiente etapa en la vida de nuestro país: el peronismo y la relación de Discépolo con el movimiento.

N.G: Perón y Discépolo se habían conocido en Chile por el año 1936, donde estuvieron cuando Perón era agregado en la embajada y él estaba de gira y se formó una relación amistosa. A partir de 1945 se da otro proceso, ya a partir del golpe de 1943 cuando Perón va a la Secretaría de Trabajo y empieza a resolver los problemas obreros desde allí. Más allá de está relación, Discépolo no era un hombre de política. Es entonces cuando en el país se da un período de gran actividad y auge, hay pleno empleo y curiosamente en la medida que se da este fenómeno en el cual los sectores populares consumen más, tienen trabajo y se da un mejoramiento en sus condiciones. Y a Discépolo, que no era un tipo político, no le interesa mayormente si la Corte Suprema de Justicia era reemplazada, o si se clausuraba un periódico, a él le interesa lo social, la gente. Desde esa perspectiva él observa que esa época, la del ´45, es como el día y la noche con respecto a la del ´30. Curiosamente se da una especie de modificación en la vida de Discépolo, él que se había ido a vivir a La Lucila y se había alejado de todo, resulta que ahora empieza a hacer teatro y realiza tres temporadas seguidas haciendo Blum, que la escribe junto con Porter y Abel Santa Cruz, hace también gremialismo en la Sociedad Argentina de Compositores y Autores de Música que es la que percibe los derechos de autor para los músicos cuando van a tocar a algún lugar.

- Se produce entonces un renacer en la carrera de Discépolo.

N.G: Claro, esta nueva etapa mejoró su situación económica porque él había pasado unas hambrunas tremendas. Aquí consigue comprarse un departamentito en Avenida Callao 765 que a él como le gustaba hacer ese humor Pirandelliano decía: “hasta los números me pusieron al revés en mi vida, 765 en vez de 567”. Los derechos los cobraba en SADAyC en la calle Lavalle y Paraná, que está a cuatro cuadras del departamento; sin embargo a veces llegaba con la mitad de la plata y otras con nada porque lo paraba un amigo o conocidos para pedirle favores. Es decir que era un poeta que vivía como poeta, porque hay otros poetas que hacen poesía con el diccionario de la rima al lado y después la venden. La mujer de él, Tania, que tenía un criterio muy materialista, con la cual no se casó nunca pero convivió mucho tiempo, nunca entendió que a este hombre no le pudiera interesar el dinero y le interesase la gente, no comprendía su modo de ser.

- Y en qué actividades se enfocó por esa época. ¿El tango, la poesía?

N.G: En esa época Discépolo ya no escribe tangos, el dejó de escribir en 1947 cuando hizo la letra de El choclo que era de la guardia vieja, y se dedica al cine. Hace la película El hincha donde él actúa y si bien la película es más o menos, él como actor lo cubre todo, lo mismo sucedía en el teatro con la obra Blum, era un tipo que desplegaba mucha energía. Se dedica a viajar y salir de gira, e incluso tuvo un romance en México, adonde fue sin Tania, con una mexicana. De esa relación nació un hijo. Tania era otra persona que también ejercía una relación tiránica sobre él. Ella tenía un carácter muy fuerte. Por lo de México le hizo un escándalo terrible al punto que Discépolo terminó por no reconocer al hijo. Tania era también la que le defendía los contratos porque sino él decía sí a todo. Discépolo fue de esos tipos que podrían existir y vivir felices en una sociedad distinta, con menos lucha o enfrentamientos y competencia.

- Y todo parecía indicar que los resultados no serían muy favorables.

N.G: Es que era un momento en que la Argentina estaba profundamente dividida, la familia está dividida en discusiones infernales entre peronistas y antiperonistas. Y en medio de este barullo, pareciera como que Discépolo –que era el que testimoniaba entre 1930 y 1935 para luego apartarse hasta 1945– es el hombre que regresa para hacer una gran cantidad de cosas y esto se relaciona con su compromiso político llegado al punto que se le plantea que él haga unas audiciones con motivo de la reelección de Perón en la campaña del 1951 para el período presidencial 1952-1958 y él acepta. Allí se encuentra con unos libretos muy flojos de Abel Santa Cruz y Porter, dice que esos libretos no van y él los va a rehacer y se mete de lleno en política pero sin coraza, como un poeta, es decir sin pensar los resultados que va a traer ese compromiso que contrajo.

- ¿Y cómo le fue?

N.G: Discépolo escribe las charlas políticas con toda su ironía provocando una reacción violenta en muchos amigos de él. Los amigos del teatro y del tango lo dejan de saludar, cruzan de vereda cuando lo ven, entra a un restaurant y una mesa de gente amiga se levanta y se van porque no pueden compartir el ámbito con un tipo que está con el gobierno. También le envían discos de él rotos a su casa, lo llaman a la madrugada para insultarlo. Entonces empieza a sufrir un boicot, no del pueblo argentino, porque los trabajadores tenían la misma posición, pero sí del mundo del espectáculo y esto no lo resiste.



- ¿Y por qué le suceden estás cosas tan terribles?

N.G: Sucedieron porque no calibró las consecuencias que podía tener su definición política. Discépolo fue siempre fue muy fraternal, a cualquiera que encontraba lo abrazaba y se preocupaba. Era de esos tipos que se interesan por la vida del otro y de repente se encuentra muy mal ante todo esto que le sucedía a él. Hay una anécdota que lo pinta tal cual como era, él llegaba al teatro Politiama y no iba al camarín a cambiarse sino que iba a ver a los boleteros y les preguntaba por sus cosas. Un día el boletero le cuenta que la mujer estaba enferma, días después Discépolo iba nuevamente y le preguntaba por la mujer, esta actitud no era la del político que lo hace para conseguir un voto, a él realmente le interesaban estas personas que conocía hace mucho, iba a ver al acomodador, a la señora del guardarropa y todo eso es lo que le ayudó a recoger las vivencias populares para hacer sus tangos. Una de esas noches la señora del guardarropa le dice que estaba muy mal porque a la hija le había tomado la poliomielitis, no podía caminar y no tenía dinero para el médico. Discépolo le preguntó cuanto era la consulta y le dio el dinero deseando que la niña se curase. Terminó la función y con Osvaldo Miranda, Susana Campos y el resto van a cenar a un restaurant de la esquina y uno de los actores le preguntó si andaba mal porque lo vio actuar distraído, a lo que Discépolo le cuenta lo que le pasó a la hija de esta señora, es decir que durante la obra tuvo en la cabeza a esta chiquita de cuatro o cinco años que no pudo caminar bien. Allí llega uno de los actores que se había retrasado y al escuchar parte de la historia le dice: "Pero Enrique, a la señora del guardarropa siempre la viene a buscar el marido con una nenita de unos cinco años, hoy los vi y la chica estaba saltando lo más bien". Es decir que lo habían currado una vez más. Cualquiera de nosotros hubiera reaccionado con bronca frente a la mentira de esa mujer, pero el poeta reacciona al revés. – "¿Salta?, ¡Salta! No me digas, me salvaste la noche"-. A él le importaba que hubiera una chica que saltaba y no que estaba paralítica, eso era Discépolo.

- Todo esto lo habrá afectado de sobremanera.

N.G: Y en lo más hondo de su ser. Fijáte que eso último que hablamos, el tema de haberlo dejado solo, también puede ser visto como un factor de censura. Pero aquí hay que entrar en un terreno más bien político en donde cada uno opina acerca de este fenómeno que aún se discute en la Argentina y es el peronismo y la década que va de 1945 a 1955. En el caso de Discépolo es evidente que en sus charlas o audiciones ponía una serie de ironías que estaban relacionadas con el cambio social. Recuerdo que en ese momento el gobierno era controlador de las importaciones y prohibió la importación de té, entonces la oposición se aferra de eso más el comentario de la gente que era que no había té. Entonces Discépolo también toma el tema y sale a decir: “No hay té, mirá que problema, pero vos nunca tomaste té, vos siempre tomabas mate y por qué protestas que no hay té porque resulta que antes no había leche pero ahora tus hijos toman leche. A mi no me la vas a contar, vos protestas porque te molesta que la gente del pueblo esté mejor que antes”. Entonces con ese latiguillo “A mi no me la vas contar porque yo tengo una memoria de elefante” con el cual terminaba casi todas las audiciones, se produjo esa situación de enfrentamiento.



Otro caso de censura se dio en 1944 con el lunfardo cuando quien estaba a cargo del Ministerio de Educación, un tipo de derecha y tan absurdo, quiso cambiar las letras de los tangos que utilizaban lunfardo. Entonces Discépolo va con una comitiva a ver a Perón, que no era presidente pero tenía mucha influencia en el gobierno, y le dice que las palabras las crean los pueblos y no los literatos. Los pueblos utilizan e imponen palabras. Recuerdo que se planteaba que Yira, yira debía llamarse Dad Vueltas, dad vueltas lo que es ridículo. Igual se cambiaron varias letras y Discépolo insistía con que eso era censura. Esto es importante porque las palabras son lo que dice el diccionario, pero también son la vivencia que les carga uno con la propia experiencia. Aquí en la Argentina un error de la vieja izquierda fue utilizar la palabra proletariado. Para un obrero de la fábrica es una palabra completamente extraña así como descamisado es expresión de una época, los descamisados son los de la revolución francesa. Así vemos como muchas veces se le critica a Borges una literatura muy preciosista, muy rigurosa, bastante alejada de la experiencia. Se decía que al ser tan rigurosa o incluso ser una literatura tan perfecta, así como una joya o una orfebrería literaria, resultaba helada cuando a veces uno debe recurrir a determinadas palabras para transmitir cierta calidez o emoción.

- Y acaso Discépolo nunca previó lo que podía ocurrir sobretodo en una sociedad tan polarizada.

N.G: El no suponía que iba a producir tamaña reacción, acaso quién podía estar en desacuerdo con que se mejorase la situación. El tema es que hay factores sociales en ello, los de clase media que eran dueños exclusivos de determinadas cosas en la ciudad se encuentran con que hay tipos que irrumpen de una manera grosera. Es ese momento que la oligarquía empieza a veranear en Punta del Este porque lugares como Mar del Plata ya no eran de exclusividad. La reacción de las oligarquías se daba porque para muchos de ellos las jerarquías sociales se habían visto debilitadas.

- ¿Acompañaba la oposición política de entonces esas actitudes de repudio y rechazo hacia él?

N.G: Sí, incluso Balbín en su discurso de campaña menciona que hay un gran actor, director y compositor que se ha vendido a lo que Discépolo le contestó por radio “Pero quién me va a comprar a mi”, y como era muy delgado remató diciéndole: “Si tengo más años que kilos”. Entonces los amigos organizaron un banquete de desagravio por esa situación. Los banquetes se hacen con la previa venta de las entradas para poder asegurar la presencia, entonces mucha gente del ambiente, de SADAyC, compraban las entradas pero para no ir. Se vendieron cien tarjetas y cuando llegó el día estaban él y seis íntimos amigos íntimos y las demás sillas vacías con todo puesto sobre la mesa. Esto fue un golpe tremendo y la reacción fue la de un poeta, la de un chico, y le dijo a la mujer: “Si esto sigue así, yo me voy a tener que volver malo”, esa es la idea del chico para el cual hay malos y buenos. Esta cosa de que para defenderse se va a tener que volver malo.

Sin dudas, Discépolo fue un tipo muy importante para el tango y el teatro, con una consecuencia social increíble, el decía que la opinión popular es la Corte Suprema de Justicia porque no admite apelación ante ningún lado, con ese criterio el se consustancia con el pueblo y considera que su éxito es esa gratificación que el tiene, siempre decía “Por cada semilla seca, el pueblo devuelve un millón de flores”.

- ¿Cómo fue su final? Uno imagina que fueron esos golpes de ciertos sectores acomodados los que de alguna forma mermaron su fe.

N.G: Evidentemente. De hecho frente a la perdida de sus amigos empieza a replegarse, a no salir, no comer. Siempre hacía chistes en torno a su poca apetencia, cuando pedía arvejas con huevo frito le pedía al mozo “Arvejas, tres”. Los médicos comenzaron a darle inyecciones para revitalizarlo y cuanto más le querían dar el respondía “Ah, no. Las que quedan me las doy en el sobretodo porque en el cuerpo ya no tengo lugar”. Todo eso hizo que entrara en un estado depresivo que le terminó provocando un infarto, un síncope contundente que no da tiempo para nada. Su muerte fue un 23 de diciembre de 1951. Ese día cuando la nefasta noticia de su muerte recorre la noche porteña, las chicas de los cabarets deciden no trabajarla, un poco en homenaje a la historia de Esta noche me emborracho que tanto representa a esas chicas del bajo que se sentían consustanciadas por el personaje del tango.

8/6/2010