14/11/11

Teherán todavía ve una salida

Amano se ha convertido en un instrumento de la diplomacia conminatoria de EEUU hacia Irán, y la probabilidad de que la ONU actúe contra Irán como resultado de este informe sigue siendo algo dudoso, debido, sobre todo, a las posibles reacciones de Moscú y Pekín.



"Es importante averiguar si son realmente hechos nuevos y fiables que confirman las sospechas de que hay componentes militares en el programa nuclear iraní, o si estamos hablando de una exacerbación intencional y contraproducente de las emociones"


— Declaraciones del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia

Como era de esperar, Teherán ha reaccionado enérgicamente ante el nuevo informe sobre Irán del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), que ha dependido de servicios de inteligencia extranjeros para plantear interrogantes sobre los fines pacíficos del programa nuclear iraní.

Así, mientras el presidente Mahmud Ahmadineyad ha denunciado al director general del OIEA, Yukiya Amano, como un peón de EEUU y ha prometido no mover “ni un milímetro” el programa nuclear del país, varios políticos han criticado el informe por estar “escrito por EEUU y leído por Amano”. Por otro lado, el enviado de Irán a la OIEA, Ali Asghar Soltanieh, ha rechazado las alegaciones del informe sobre actividades relacionadas con armas nucleares como falsas.

En una sesión de preguntas y respuestas en la sede de la agencia atómica, Soltanieh subrayó que “ni un gramo” de uranio enriquecido ha sido desviado hacia propósito ilícitos, y que, a pesar del frenesí mediático sobre un “contenedor de acero” en la base militar de Parchin, esta ha sido visitada repetidamente por el OIEA y no ha encontrado nada sospechoso.

El informe del OIEA también se refiere a fotografías tomadas desde el espacio de una estructura que, según la agencia, podría ser una enorme cámara de acero para realizar experimentos de combustión vinculados con armas nucleares. Sin embargo, resulta que las fotografías no son recientes, sino que fueron tomadas a comienzos de este siglo, y que la OIEA ha visitado Parchin dos veces desde entonces y no ha “descubierto” nada extraño.

Aparte de esto, el informe del OIEA dice que acepta las informaciones sobre Irán ofrecidas por varios países como si fueran hechos debido a su gran “cantidad” y también porque son “comprehensivas”. Esto no toma en cuenta la existencia de posibles —en realidad, probables— desinformaciones por parte de los servicios de inteligencia israelíes y occidentales al fabricar documentos que incriminen a Irán.

Ni la cantidad ni la amplitud y exhaustividad de los pretendidos documentos son suficientes. En realidad, un organismo atómico objetivo e imparcial debería depender de criterios de verificación más estrictos, lo que, al parecer, está más allá del ámbito de la agencia de la ONU.

“Probablemente, el Sr. Amano nunca ha oído hablar de la desinformación y afirmar que toda la información proporcionada al OIEA por otros gobiernos es auténtica muestra, simplemente, su credulidad o su total parcialidad”, ha dicho un profesor de ciencia política de la Universidad de Teherán que quiso mantener el anonimato.

Otro aspecto del informe repite anteriores alegaciones de que Irán ha llevado a cabo simulaciones informáticas que equipan misiles con ojivas nucleares. Sin embargo, como ha mostrado oportunamente el periodista de investigación Gareth Porter, el misil en cuestión resulta ser uno que Irán abandonó hace muchos años.

Más aún, la mayoría de las actividades iraníes relacionadas con armas citadas en el nuevo informe del OIEA se refieren a 2003 y antes, reforzando así, indirectamente, la conclusión de los servicios de inteligencia de EEUU de que el programa nuclear de Irán ha sido pacífico desde 2003. Para revisar esa conclusión, como están intentando hacer frenéticamente algunos políticos norteamericanos y expertos proisraelíes, haría falta una prueba irrefutable que no existe en el informe del OIEA.

Seymour Hersh, en un artículo publicado hace varios meses en el New Yorker, afirmó categóricamente que EEUU no tenía ninguna prueba de que Irán estuviera fabricando armas nucleares, una conclusión a la que llegó tras entrevistar a una veintena de miembros de la administración. Por cierto, el informe del OIEA echa más leña al fuego del debate, sobre todo al citar a un especialista ucraniano en armas que trabajó en Irán durante los años 90, Viacheslav Danilenko.

Según el informe, inspectores del OIEA entrevistaron a Danilenko, cuando dio una conferencia en Irán, pero no hay ningún indicio de que el científico revelara nada que pudiera perjudicar a Irán. (Véase ‘Soviet nuclear scientist’ a rough diamond, Asia Times, 10/11/2011.)

Para que la acusación de proliferación nuclear contra Irán funcione, hace falta alguna evidencia de que se ha producido un desvío de actividades nucleares, algo que todavía no existe a la luz de las inspecciones regulares que el OIEA ha venido realizando en las instalaciones nucleares iraníes, así como de la información proporcionada por cámaras de vigilancia que pueden detectar cualquier movimiento en ese sentido.

Este “robusto” régimen de inspecciones es la mejor garantía que tiene el mundo de que las actividades nucleares de Irán son pacíficas. Sin embargo, EEUU y sus aliados han optado por ignorar y minusvalorar la importancia de las inspecciones del OIEA.

Otro método igualmente importante para garantizar la naturaleza pacífica del programa nuclear iraní sería proporcionarle el combustible nuclear necesario para su reactor de Teherán, a la luz de la oferta de Ahmadineyad de suspender el 20 por ciento del programa de enriquecimiento de uranio a cambio de dicha ayuda.

Con respecto a la instalación de enriquecimiento de Fordow, en construcción, Irán ha informado al OIEA que su propósito es producir uranio poco enriquecido (de hasta un 5 por ciento). El OIEA ya ha visitado este sitio y estará, al igual que el de Natanz, bajo una inspección rigurosa del organismo.

Al principio del nuevo informe se dice que la agencia está realizando consultas con las autoridades nucleares iraníes para determinar los métodos destinados a resolver las ambigüedades existentes, por ejemplo, la voluntad de Teherán para continuar e incluso ampliar su cooperación con el organismo atómico.

Pero eso depende del trabajo “honesto” de la agencia, que actualmente está bajo sospecha, dado que Amano consultó con miembros del gobierno de EEUU el contenido de su informe sobre Irán. Debido a esta sospecha, Amano se ha convertido en un instrumento de la diplomacia conminatoria de EEUU hacia Irán, y la probabilidad de que la ONU actúe contra Irán como resultado de este informe sigue siendo algo dudoso, debido, sobre todo, a las posibles reacciones de Moscú y Pekín.

Según el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, la propuesta rusa de un método gradual para resolver el tema nuclear está todavía sobre la mesa. Esta propuesta ha sido bien recibida por Teherán y podría servir como base de discusión en la próxima ronda de conversaciones con Irán. En las mismas participarán los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (EEUU, Francia, Rusia, China y Gran Bretaña) y Alemania.

El llamado “plan Lavrov” fue remitido a Teherán en julio y pide a Irán que amplíe su cooperación con el OIEA, contemplando un escenario en el que, por cada paso adelante de Irán para resolver las cuestiones pendientes con el organismo de la ONU, la comunidad internacional ofrecería a Irán concesiones limitadas.

Teherán está interesado en seguir este método de negociación, y mucho depende de la voluntad de EEUU de renunciar a su habitual intransigencia y perseguir, por el contrario, un enfoque razonable basado en la diplomacia persuasiva.




Kaveh L. Afrasiabi

Publicado originalmente en: Tehran still sees a way out, Asia Times, 11/11/2011
Kaveh L. Afrasiabi es autor de After Khomeini: New Directions in Iran’s Foreign Policy (Westview Press), Reading in Iran Foreign Policy After September 11(BookSurge Publishing) y Looking for Rights at Harvard. Tiene una entrada en Wikipedia.

Traducción: Javier Villate-Disenso