29/11/11

Obama busca construir una coalición contra China

A pesar de que la cumbre de Bali ya ha tenido lugar, este artículo, en el que se examina la política de Estados Unidos en Asia meridional y oriental, no ha perdido ninguna actualidad.


La cumbre asiática de tres días, que comenzó el jueves en la isla indonesia de Bali, estuvo dominada por la visita del presidente de EEUU Barack Obama y su intento de reunir a los países asiáticos en una coalición anti-China. Obama se reunió con los líderes indio y filipino, presionó por una mayor influencia de EEUU en el Mar del Sur de China y anunció el establecimiento de vínculos más estrechos con Birmania, un antiguo aliado de China en la región.

Esta fue la última etapa de una gira de diez días por la región del Pacífico asiático, con paradas en Hawai y Australia. En Hawai, Obama promovió los planes de una alianza trans-pacífica (TPP, por sus siglas en inglés), una zona de libre comercio al servicio de EEUU, que ahora incluye también a Canadá, México y, posiblemente, Japón. China no fue invitada a unirse a la misma. En Australia, Obama anunció planes para ampliar las bases militares que EEUU tiene en ese país y para desarrollar la muy importante base de Darwin, una ciudad del norte de Australia que está cerca de las rutas comerciales marítimas claves entre los océanos Índico y Pacífico.

El China Daily informó que el presidente indonesio Susilo Bambang Yudhyono se oponía a los intentos de EEUU de centrar la cumbre en los temas militares, incluyendo el conflicto del Mar del Sur de China: “la ASEAN [Asociación de Naciones del Sudeste Asiático] no está a favor de debatir en detalle temas políticos y de seguridad en la cumbre”, dijo Yudhyono. Indonesia, en nombre de la ASEAN, acogió los tres días de reuniones que culminan en la convocatoria de la cumbre del oriente asiático.

Pekín insiste en que las reivindicaciones rivales en el Mar Meridional de China deben ser resueltas bilateralmente y se ha opuesto enérgicamente a la intromisión de EEUU en los problemas de la región. La administración Obama está intentando plantear la cuestión del Mar del Sur de China en la cumbre como un medio de introducir una cuña entre Pekín y sus vecinos del sudeste asiático.

Obama se reunió con el primer ministro indio, Manmohan Singh, para presionarle en favor de una mayor inversión de EEUU en la industria nuclear de la India. En 2005 EEUU firmó un controvertido pacto nuclear con la India, por el cual se comprometía a ayudar a desarrollar el programa nuclear de este país, con el fin de que se convirtiera en una potencia rival de China en la región, con la que se enfrentó en una guerra fronteriza en 1962.

Pero las firmas nucleares estadounidenses han rechazado invertir en la industria nuclear india, en gran parte porque no quieren ser responsables de posibles accidentes en sus instalaciones. GE Hitachi Nuclear Energy y Westinghouse Electric se oponen a las disposiciones legales indias, según las cuales tendrían que compensar a las víctimas de un posible accidente nuclear. Nueva Delhi limitó recientemente la responsabilidad de los proveedores extranjeros a 300 millones de dólares e impuso topes temporales a las reivindicaciones de compensaciones. El gobierno de EEUU dijo que estaba estudiando las nuevas leyes.

El acuerdo nuclear entre EEUU e India molestó a Pakistán, un colaborador clave en la guerra de EEUU en Afganistán, pero que es aliado de China y está inmerso en una prolongada rivalidad con la India.

La India también está envuelta en una disputa con China sobre la extracción de petróleo en el Mar de China por parte de la India, frente a la costa meridional del gigante asiático. Singh dijo al primer ministro chino, Wen Jiabao, que esta perforación es “meramente una actividad comercial”, y que las disputas deberían resolverse “de conformidad con el derecho internacional”.

Fue EEUU, sin embargo, quien condujo los esfuerzos para presionar a China en torno a estas disputas. Se trata de una masa de agua rica en petróleo y gas por donde, además, transcurren las principales vías de navegación que conectan Oriente Medio y el océano Índico con Asia oriental y el Pacífico. China sostiene que buena parte del Mar del Sur de China son aguas territoriales suyas.

Obama se reunió con el presidente filipino Benigno Aquino III y respaldó públicamente a Filipinas en su enfrentamiento con China sobre las islas Spratly en el Mar del Sur de China. Obama elogió los lazos de EEUU con Filipinas: “Tenemos una alianza desde hace 60 años que asegura que estamos apoyándonos mutuamente en lo que se refiere a la seguridad”.

El jueves, la secretaria de estado norteamericana Hillary Clinton anunció que Washington daría a Filipinas un segundo barco guardacostas para reforzar su poderío naval.

Estados Unidos está desarrollando relaciones militares y políticas con Vietnam, otro país que ha tenido conflictos con China en el Mar de China. Vietnam y EEUU han realizado maniobras navales conjuntas en julio, y un buque de la Armada estadounidense entró en la base naval vietnamita de la bahía de Cam Ranh en agosto, siendo esta la primera vez que sucedía algo así desde que las tropas norteamericanas abandonaron el país en 1975, al final de la guerra de Vietnam.

Todo esto es parte de una ofensiva más amplia para profundizar la influencia de EEUU en el Sudeste asiático continental, en particular mediante una campaña de EEUU para cortejar a la junta militar birmana y alejarla de la esfera de influencia china, bajo la cínica cobertura de promover los “derechos democráticos”.

Este año, la junta militar permitió que la Liga Nacional por la Democracia, de la conocida opositora Aung San Suu Kyi, concurriera a las elecciones parlamentarias y liberó a varios presos políticos. Además, canceló un proyecto para la construcción de una gran presa china, algo que fue considerado como un golpe humillante para Pekín.

Obama telefoneó a Suu Kyi y discutió las relaciones entre EEUU y Birmania. Dijo que veía “destellos de progreso” en Birmania, y añadió: “Si Birmania no avanza por el camino de las reformas, seguirá teniendo que hacer frente a las sanciones y el aislamiento. Pero si aprovecha este momento, entonces puede prevalecer la reconciliación”.

Se anunció que Clinton visitaría Birmania el 1 de diciembre. Sería la primera visita al país de un secretario de estado norteamericano desde antes del golpe militar de 1962.

La intensidad de la rivalidad de EEUU con China, a pesar de su estrecha interdependencia económica, procede de los efectos de la crisis global en ambos países. Estados Unidos es el mercado más grande para la economía exportadora de China. A su vez, China ha crecido industrialmente sobre la base de exportar bienes baratos para los trabajadores norteamericanos que tienen problemas de liquidez y ha prestado billones de dólares a EEUU. Sin embargo, el estallido de la crisis financiera de 2008, que refleja el declive económico de EEUU, señaló una ruptura fundamental de estas relaciones.

Como el viaje de Obama ha dejado claro, la respuesta de Washington es depender de su superioridad militar para obligar a China a entrar en razón. Para ello, la amenaza con una alianza de países que se extiende a lo largo de la frontera meridional de China y que incluye a Taiwán y Japón por el este. Obama declaró el jueves: “Estados Unidos es una potencia del Pacífico y estamos aquí para quedarnos. [...] Las reducciones en los gastos de defensa de EEUU no serán —repito, no serán— a costa del Pacífico asiático”.

La mentira de que EEUU está interviniendo en Asia para proteger la “democracia” ha quedado de manifiesto no solo por la criminalidad de sus recientes guerras imperialistas en Irak, Afganistán y Libia, sino por su larga historia como potencia imperialista por excelencia y defensor de la reacción social en la misma Asia.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Washington apoyó la dictadura militar de Corea del Sur, combatió en la guerra de Corea como parte de una lucha para detener y contener la Revolución China de 1949 contra el dictador apoyado por EEUU, Chiang Kai Chek. También apoyó a Francia e, inicialmente, a Holanda en las guerras coloniales de Indochina e Indonesia. Luego, libró su propio guerra brutal en Vietnam en los años 60 y 70, y apoyó la masacre de más de medio millón de comunistas indonesios llevada a cabo por el dictador Suharto en 1965.

Los inmensos recursos que han surgido gracias a la explotación de la mano de obra barata asiática y de la integración de Asia en la economía capitalista mundial, son ahora el blanco de los planes de EEUU para reforzar su propia hegemonía imperialista, no el desarrollo de la democracia. Como observó el líder del Comando del Pacífico, el almirante Robert Willard, los 1,2 billones de dólares de comercio estadounidense que ahora pasan por el Mar del Sur de China representan para EEUU un “interés vital en la región, un interés nacional en un área en la que se trasiega una inmensa cantidad de comercio”.

La escalada de tensiones militares de EEUU con China es totalmente irresponsable y provocadora, exacerbando las tensiones regionales en Asia: el conflicto indio-pakistaní, las numerosas disputas fronterizas en el Sudeste Asiático y las rivalidades en torno a las rutas estratégicas de navegación. En cada caso, EEUU está atizando estos conflictos locales y conduciéndolos hacia una confrontación entre EEUU y China, que amenaza con incendiar Asia y el mundo entero.



Por Alex Lantier

Publicado originalmente en: Obama seeks to build anti-China coalition at Bali summit,World Socialist Web Site, 19/11/2011
Traducción: Javier Villate