18/11/11

Los neutrinos vuelven a ser más rápidos que la luz en un nuevo experimento

Una de las instalaciones del CERN donde se realizó el experimento. | Reuters.
 CERN, donde se realizó el experimento. 

Un nuevo experimento en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) ha arrojado el mismo resultado que el estudio que el pasado mes de septiembre agitó a la comunidad científica al cuestionar la teoría de la relatividad de Einstein, que fue formulada en 1905 y es uno de los pilares de la física moderna. Los autores aseguran que en este nuevo test los neutrinos volvieron a ser más veloces que la luz.

Los resultados del estudio, que aún no han sido revisados por otros científicos y por tanto no han sido publicados, han sido remitidos a 'Journal of High Energy Physics' y pueden consultarte en la web de Arxiv.

El nuevo experimento mejoró el anterior, pues se diseñó introduciendo algunos cambios para detectar posibles fallos. Se llevó a cabo en el laboratorio Gran Sasso (Italia) con el objetivo de verificar si estas partículas subatómicas, denominadas neutrinos, eran capaces de recorrer una distancia de 730 kilómetros en menos tiempo que la luz. La velocidad de la luz es de unos 300.000 kilómetros por segundo.

"El resultado ha sido ligeramente mejor que el anterior", ha afirmado Dario Autiero, coordinador del experimento e investigador del Instituto de Física Nuclear de Lyon (Francia) en declaraciones a Nature.

Autiero fue también uno de los firmantes del estudio hecho público en septiembre y el encargado de presentar los resultados a la comunidad científica en una intervención que suscitó una gran expectación en todo el mundo. El mismo Autiero admitió su sorpresa durante la presentación e instó a sus colegas a estudiar el caso para detectar si se había producido algún error.

Un experimento mejorado

Según el experimento hecho público el 22 de septiembre por el equipo investigador de OPERA, una corriente de neutrinos fue capaz de recorrer los 730 kilómetros que separan el CERN de Ginebra del laboratorio subterráneo del Gran Sasso en un tiempo 60 nanosegundos menor que lo que tardaría la luz, un sorprendente resultado que fue acogido entre la comunidad científica con escepticismo. Esta investigación duró tres años, durante los cuales testaron los resultados en varias ocasiones.

Al igual que se hizo con el anterior ensayo, el nuevo experimento midió el tiempo que los neutrinos tardaban en recorrer una distancia de 720 kilómetros. Sin embargo, en esta nueva prueba se introdujeron haces con neutrinos menos duraderos que en ensayos anteriores, ya que la duración de los haces empleados era considerada por algunos expertos como la razón de un posible error de medición.

Autiero ha explicado este viernes que la mayor parte de los investigadores que participaron en el anterior experimento y que declinaron firmarlo porque querían tener más tiempo para comprobar los resultados sí figurarán en el nuevo 'paper'. Entre ellos se encuentra Caren Hagner, de la Universidad de Hamburgo (Alemania). Según esta investigadora, el nuevo experimento no sólo ha sido más preciso. El análisis estadístico es más robusto y ha sido repetido por diferentes grupos dentro de OPERA que no formaban parte del equipo original. "Hemos conseguido mucha más seguridad", afirmó Hagner.

Habrá que esperar a otros resultados
Los científicos del Instituto Italiano de Física Nuclear (INFN) han explicado en un comunicado que los nuevos ensayos, realizados para excluir posibles errores, habían obtenido el mismo resultado

Fernando Ferroni, presidente del INFN, afirmó: "El resultado positivo del experimento nos hace confiar más en el resultado, aunque habrá que esperar a ver los resultados de otros experimentos análogos en otras partes del mundo antes de decir la última palabra".

El próximo año se llevarán a cabo otros dos experimentos en el laboratorio de Gran Sasso (Borexino e Icarus) que están siendo diseñados en la actualidad y que aportarán resultados independientes a los del equipo de OPERA. Además, se llevarán a cabos mediciones independientes en laboratorios similares de EEUU y Japón.

El director general de CERN, Rolf Heuer, pidió "prudencia" el pasado mes de septiembre mientras se comprueban las "posibles soluciones".


Las instalaciones del CERN donde se ha llevado a cabo el experimento. | AP.

La apoteosis de los neutrinos (28-9-2011)

"Un experimento impulsa el sueño de los viajes a través del tiempo". Éste fue el impresionante e insólito titular principal de la portada de EL MUNDO, en su edición impresa del sábado. Un día antes, en nuestra web, la principal noticia sobre los neutrinos que superaron el límite cósmico de la velocidad establecido por Albert Einstein no sólo se mantuvo durante toda la jornada como la más leída del día, sino que fue recomendada por 4.000 usuarios de Facebook, y casi 800 usuarios de Twitter.

Además, otras cuatro informaciones que publicó la sección de Ciencia de ELMUNDO.es sobre el mismo tema a lo largo del día también escalaron a las primeras posiciones de las noticias más populares. Y por si esto fuera poco, la narración en vivo de la presentación de los resultados del experimento que ofreció nuestra web, incluyendo una conexión con la retransmisión del seminario en Ginebra, tuvo una audiencia masiva.


En los 15 años que este periodista se ha dedicado a contar lo que se cuece en los laboratorios de todo el planeta, jamás me había sorprendido tan gratamente el inmenso impacto social que puede llegar a tener la ciencia en nuestra sociedad. Es cierto que no era la primera vez que la ciencia se convertía en el principal tema de una portada de nuestro periódico. También lo fueron la oveja Dolly, la secuenciación del genoma humano y la primera clonación de embriones humanos (que después resultó ser un fraude). Pero la fascinación por los neutrinosque habían desafiado a Einstein al viajar más rápido que la luz superó todas nuestras expectativas.
Fascinación por los neutrinos

Cuando mis compañeros y yo nos encontrábamos narrando en vivo la complejísima y enrevesada (aunque sin duda apasionante) presentación que hizo Dario Autiero de su experimento como si se tratara de un partido de fútbol seguido por miles de personas, creo que ni nosotros mismos nos podíamos creer del todo lo que estaba pasando. De repente, la física parecía haberse transformado en un espectáculo de masas, y nosotros éramos los comentaristas de este insólito 'carrusel' científico.

Pero, ¿por qué se produjo esta repentina fascinación por las partículas subatómicas? ¿Cómo podemos explicar la apoteosis de los neutrinos? ¿Puede alguien seguir manteniendo que la ciencia no interesa a 'la gente'? ¿O tendrá razón Eduardo Punset, al que tantas veces hemos oído decir que "la irrupción de la ciencia en la cultura popular es un hecho imparable"?

Creo que, una vez pasado el 'bombazo' mediático, merece la pena reflexionar un poco sobre sus causas, por lo que demuestran sobre laatracción irresistible de la ciencia en la sociedad, cuando se produce una gran historia y los medios de comunicación se ocupan de contarla bien.

La naturaleza de la materia

En primer lugar, es evidente que el campo de investigación en el que trabajan los científicos del CERN toca una fibra especial a cualquiera que tenga un mínimo de curiosidad (y esto suele incluir a la mayoría de los primates de la especie 'Homo sapiens', los únicos animales que se pasan la vida haciéndose preguntas). Al fin y al cabo, estos espeleólogos del mundo subatómico se dedican a intentar desentrañar la naturaleza profunda de la materia (¿de qué está hecho todo?) y la relojería cósmica que mueve el universo (¿cómo funciona todo?).

Pero además, no sólo sus preguntas son inmensas, sino también las instalaciones donde se intentan buscar las respuestas. Las entrañas del CERN son gigantescas cavernas subterráneas donde se lanzan partículas subatómicas a velocidades inimaginables para resolver los grandes enigmas de la Física, y por tanto no es de extrañar que haya alimentado novelas de tanto impacto como 'Angeles y Demonios', de Dan Brown, que también fue llevada al cine. Por eso, casi todo lo que sale de esta gran instalación científica siempre tiene mucho tirón popular, como ya demostró hace tres años la inauguración del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), conocido popularmente como la 'máquina del Big Bang'.
Einstein, cuestionado

Sin embargo, en este caso al 'sex appeal' del CERN se le añadió el 'shock' de que podría derrumbarse el gran icono de la ciencia de todos los tiempos, el mismísimo Albert Einstein. En el imaginario popular, nadie encarna con más fuerza que el padre de la Teoría de la Relatividad la idea del genio científico, y por eso el desafío de los neutrinos podría simbolizar la caída de un mito, el posible fin de una era, un terremoto que podría volver a poner todo el edificio de la Física moderna patas arriba.

Y si a todo este cóctel le añadimos el ingrediente de viajar en el tiempo, una de las fantasías más antiguas de la ciencia ficción, el espectáculo estaba definitivamente servido. El propio Einstein había dicho que si pudiéramos enviar un mensaje a la velocidad de la luz, sería equivalente a "mandar un telegrama al pasado". 

Y el gran físico español Álvaro de Rújula lo reafirmó el viernes en declaraciones a ELMUNDO.es. Con eso bastó, como dijo el titular de nuestra edición impresa, para "impulsar el sueño" de los viajes en el tiempo, aunque de momento sólo sea eso, una utopía alimentada por un experimento alucinante.

Puede que al final nadie pueda verificar sus resultados, y que todo se deba a un error. Puede que al final tengan razón las muchas voces científicas que han pedido cautela y han arrojado jarros de escepticismo sobre el impactante anuncio del CERN. Pero una cosa sí ha quedado ya totalmente demostrada: la ciencia interesa, la ciencia fascina, la ciencia está más viva que nunca.