21/11/11

Las revoluciones árabes y el islam político: el dilema de EE.UU.


La convivencia entre el islam y Occidente es posible, siempre que este último acepte el principio de la convivencia y deje atrás su apoyo a Israel y sus procedimientos de control sobre las riquezas islámicas, con el petróleo a la cabeza.


Editorial de al-Quds al-Arabi
Traducido del árabe para Rebelión por EVM


Creemos que las declaraciones de la señora Hillary Clinton, la Secretaria de Estado de EE.UU., de hace unos días, en las que decía que su administración estaba dispuesta a colaborar con los movimientos de corte islámico de la nación árabe, en concreto, los de Túnez y Egipto, no expresan ni mucho menos una convicción propia estadounidense, ni tampoco un cambio de posición estratégica de su país. No ha sido más que un intento de ganar tiempo para adaptarse temporalmente a la nueva realidad árabe que se le ha impuesto después del estallido de las revoluciones por la dignidad del pueblo árabe en más de un país.

La administración estadounidense actual, como las anteriores y la mayoría de los gobiernos europeos, si no todos, ven la victoria de los [grupos] islámicos en las elecciones que nacen de las revoluciones democráticas árabes como un peligro para su aliado, Israel, y para su existencia. Esta victoria corrige las décadas de debilidad árabe y musulmana frente a la arrogancia de este enemigo. Por ello, ha trabajado y trabajará en un intento por impedir que éstos lleguen al poder.

Es cierto que la mayoría de los partidos y las agrupaciones islámicas que han tenido éxito en la acción política y se han involucrado en el trabajo democrático que acaba de ver la luz se caracterizan por su moderación, su realismo y su alejamiento del fanatismo y del extremismo, algo que se evidencia por sus propuestas. Sin embargo, también es cierto que el núcleo de sus convicciones no hace ninguna concesión frente al peligro del proyecto israelí en la región, ni en sus aspiraciones de renacimiento, liberación y recuperación de su posición y su independencia en la toma de decisiones.

Mientras la administración estadounidense siga estando condicionada por el proyecto israelí y sus agresiones cualquier discurso por su parte que apunte a convivir con el islam político y con sus movimientos seguirá careciendo de un significado verdadero. Baste pensar en las adulaciones, la hipocresía y los intentos de subirse a la ola mientras trabaja al mismo tiempo planeando cómo enfrentarse eficazmente a esta nueva amenaza, según la clasifiquen los estrategas en sus reuniones secretas.

El movimiento tunecino al-Nahda se caracteriza por su moderación, y su dirigente, Rashid al Ganoshi, habla con contundencia de su oposición a toda aplicación completa de la ley islámica en Túnez, y asegura que acepta las playas mixtas y el bikini. Ha adoptado todas la decisiones pertinentes para conservar la industria del turismo en Túnez y para fomentar una inversión extranjera que refuerce la economía con una serie de medidas y unas posiciones que, se supone, deberían haber tranquilizado a Occidente. Sin embargo, simplemente la insistencia del al-Nahda, junto con sus aliados —otros partidos nacionalistas— en añadir un párrafo en la nueva constitución tunecina, todavía por redactar, en el que la asamblea constituyente establezca la «prohibición» de cualquier forma de normalización de relaciones con Israel, hace que todas las virtudes anteriores queden en agua de borrajas para la administración estadounidense. Israel y los que están a su lado son la medida con la que se determina la moderación y el extremismo, medidas que usa la administración estadounidense para determinar si acepta o rechaza una organización islámica.

Los elogios hacia Turquía y el islam moderado del Partido de la Justicia y el Desarrollo que lidera el señor Tayyip Erdogan se evaporaron desde el punto de vista de muchos estadounidenses —y de los escritores judíos en especial— simplemente por la protesta frente al bloqueo impuesto sobre la Franja de Gaza, la disminución de las relaciones con Israel, y las peticiones de disculpa por la muerte de activistas turcos a bordo del buque Mármara, que formaba parte de la Flotilla de la libertad para romper el bloqueo.

La convivencia entre el islam y Occidente es posible, siempre que este último acepte el principio de la convivencia y deje atrás su apoyo a Israel y sus procedimientos de control sobre las riquezas islámicas, con el petróleo a la cabeza. La historia contiene muchos ejemplos a este respecto. El ejemplo más relevante de convivencia, si no de alianza, entre el islam extremista y el moderado y los EEUU fue durante la guerra fría, cuando el comunismo era el enemigo común de las dos partes. Sin embargo, Occidente violó los términos de la convivencia cuando incumplió sus promesas y cambió su alianza con 1.500 millones de musulmanes por una alianza con Israel. Entonces llegó la respuesta a ese giro, en forma de una escalada de las organizaciones islámicas extremistas, especialmente al-Qaida.

El partido islámico al-Nahda fue el partido que consiguió más asientos en la Asamblea Constituyente tunecina; los Hermanos Musulmanes y los grupos salafíes que se presentan como candidatos en Egipto van a repetir este triunfo en las elecciones parlamentarias que se celebrarán a finales de este mes. Mientras tanto, el señor Mustafa Abdel Yalil insiste en que, para el Consejo de Transición libio, la ley islámica será la fuente fundamental de legislación en la nueva Libia. Además, los Hermanos Musulmanes lideran la oposición siria, y Hezbola sigue siendo la mayor potencia en Líbano. Todos estos cambios, que nacen de las revoluciones democráticas, le imponen una nueva realidad a Washington, ya que ahora se ve obligado a tratar con estos movimientos a regañadientes. Sin embargo, Washington se olvida de que este será un compromiso limitado, si no peligroso, mientras ignore los factores regionales clave, en particular la ocupación israelí, y la emergencia de otras potencias internacionales recién llegadas que han empezado a amenazar su hegemonía a través de la búsqueda de nuevos aliados en el mundo musulmán, y más concretamente en el mundo árabe.

No se puede conseguir que EE.UU. conviva con el islam político a través de la aceptación de éste por parte de la administración estadounidense, sino al revés. No creemos que los islamistas, ya sean moderados o extremistas, vayan a aceptar las políticas estadounidenses que llevan en la región seis décadas, y que giran en torno a destruir cualquier intento de terminar con las agresiones y la hegemonía israelíes, y que han hecho de Israel la única potencia regional que impera en la zona. La balanza tiene que cambiar radicalmente o de otra manera la confrontación será inevitable.

El islam político ha cambiado, ha pasado a caracterizarse por su realismo y su deseo de convivencia. Ha cambiado, sí, pero con nuevas condiciones ¿Será capaz de cambiar EE.UU.? ¿Y podrá cambiar sus condiciones?








الاسلام السياسي معضلة امريكية 
رأي القدس
2011-11-14





لا نعتقد ان السيدة هيلاري كلينتون وزيرة الخارجية الامريكية عبرت عن قناعة امريكية حقيقية، وتحول استراتيجي في مواقف بلادها عندما اعلنت قبل ايام استعداد ادارتها للتعاون مع الحركات الاسلامية في الوطن العربي، ومصر وتونس على وجه الخصوص، وانما انطلاقا من محاولة لكسب الوقت، والتكيف بصورة مؤقتة مع واقع عربي جديد بدأ يفرض نفسه بقوة بعد انفجار ثورات الكرامة الشعبية العربية في اكثر من عاصمة.
الادارة الامريكية الحالية، مثل كل الادارات السابقة، ومعظم الحكومات الاوروبية ان لم يكن كلها، ترى في فوز الاسلاميين في الانتخابات التي تتمخض عن الثورات الديمقراطية العربية خطرا على حليفها الاسرائيلي ووجوده، وتصحيحا لعقود من التخاذل العربي والاسلامي تجاه عدوانية هذا الحليف وغطرسته، ولهذا عملت وستعمل على محاولة منع هؤلاء من الوصول الى السلطة.
صحيح ان معظم الاحزاب والجماعات الاسلامية التي جنحت الى العمل السياسي، وانخرطت في العملية الديمقراطية الوليدة تتسم بالاعتدال والواقعية والابتعاد عن الغلو والتطرف في طروحاتها، ولكن الصحيح ايضا ان جوهر قناعاتها لا يساوم مطلقا تجاه خطر المشروع الاسرائيلي على المنطقة وطموحاتها في النهوض والتحرر واستعادة مكانتها وقرارها المستقل.
وطالما ان الادارة الامريكية مستمرة في انحيازها للمشروع الاسرائيلي وعدوانيته، فان اي حديث من جانبها للتعايش مع الاسلام السياسي وحركاته يظل دون اي معنى حقيقي، ومن قبيل المراوغة والمداهنة ومحاولات ركوب الموجة والعمل في الوقت نفسه على وضع خطط للتعاطي بفاعلية مع هذا الخطر الجديد حسب تصنيف المخططين الاستراتيجيين في غرفها المغلقة.
حركة 'النهضة' في تونس تتسم بالاعتدال ويتحدث زعيمها الشيخ راشد الغنوشي باسهاب عن معارضته لاي تطبيق كامل للشريعة الاسلامية واحكامها في تونس ويؤكد قبوله بالشواطئ المختلطة ولباس (البكيني)، واتخاذ كل ما يلزم من قرارات للحفاظ على صناعة السياحة في تونس وتشجيع الاستثمارات الاجنبية لتعزيز الاقتصاد، وهي جميعها اجراءات ومواقف من المفترض ان تكون مطمئنة للعالم الغربي، ولكن مجرد اصرار الحركة، وحلفائها من الاحزاب القومية الاخرى على وضع فقرة في الدستور التونسي الجديد المقرر ان يضعه المجلس التأسيسي المنتخب تنص على 'تحريم' التطبيع باشكاله كافة مع اسرائيل ينسف كل الايجابيات السابقة في نظر الادارة الامريكية. فاسرائيل والموقف منها هو بوصلة الاعتدال والتطرف، وهو المقياس الامريكي الذي يحدد القبول او الرفض للجماعات الاسلامية.
المديح لتركيا والاسلام المعتدل لحزب العدالة والتنمية الذي يتزعمه السيد رجب طيب اردوغان تبخر كليا في نظر الكثير من الامريكيين، والكتاب اليهود منهم خاصة، بمجرد الاحتجاج على الحصار المفروض على قطاع غزة، وتخفيض مستوى العلاقات مع اسرائيل، ومطالبتها بالاعتذار عن قتل النشطاء الاتراك على ظهر سفينة مرمرة التي كانت ضمن اسطول سفن الحرية لكسر هذا الحصار.
التعايش ممكن بين الاسلام والغرب، شريطة ان يقبل الاخير بمبدأ التعايش، بمعزل عن الانحياز التام لاسرائيل واساليب الهيمنة على الثروات الاسلامية والنفط على رأسها. والتاريخ يحتوي على الكثير من الامثلة في هذا الصدد ابرزها التعايش، بل التحالف، بين الاسلام المتطرف والمعتدل في آن اثناء الحرب الباردة عندما كانت الشيوعية هي العدو المشترك للطرفين. ولكن العالم الغربي هو الذي اخل بشروط هذا التعايش عندما تنكر لوعوده واستبدل اسرائيل والتحالف معها بمليار ونصف المليار مسلم فجاء الرد على هذا الانقلاب على شكل صعود جماعات الاسلام المتطرف والقاعدة على وجه الخصوص.
حزب 'النهضة' الاسلامي فاز بالنسبة الاكبر من المقاعد في المجلس التأسيسي التونسي، والاخوان المسلمون والجماعات السلفية مرشحة لتكرار هذا الانجاز في الانتخابات البرلمانية المصرية نهاية هذا الشهر، بينما يصر السيد مصطفى عبد الجليل رئيس المجلس الانتقالي الليبي على ان الشريعة هي المصدر الاساسي للتشريع في ليبيا الجديدة، ويتزعم الاخوان المسلمون حركة المعارضة السورية، بينما ما زال 'حزب الله' القوة الاكبر في لبنان، وهذا التحول الاسلامي القادم من رحم الثورات الديمقراطية يفرض واقعا جديدا على واشنطن تجد نفسها مضطرة للتعامل معه على مضض، ولكنها تنسى، اي واشنطن، ان هذا التعاطي يظل منقوصا وربما خطيرا طالما انها تتجاهل الحقائق الرئيسية في المنطقة وابرزها الاحتلال الاسرائيلي، وبروز قوى دولية عظمى جديدة بدأت تهدد هيمنتها من خلال البحث عن حلفاء جدد في العالم الاسلامي، والعربي منه على وجه الخصوص.
التعايش الامريكي مع الاسلام السياسي لا يمكن ان يتم من خلال قبول الادارة الامريكية به، وانما العكس صحيح تماما، ولا نعتقد ان الاسلاميين معتدلين كانوا او متطرفين سيقبلون بالسياسات الامريكية التي استمرت ستة عقود في المنطقة، وتمحورت حول كسر اي محاولة لانهاء العدوان والتفوق الاسرائيليين، وجعل اسرائيل القوة الاقليمية الوحيدة المهيمنة في المنطقة. المعادلة يجب ان تتغير جذريا والا فالمواجهة قادمة لا محالة.
الاسلام السياسي يتغير وبات يتسم بالواقعية والرغبة في التعايش ولكن بشروط جديدة، فهل تتغير امريكا ايضا وتغير شروطها؟