13/11/11

Europa: “La democracia está desapareciendo”

"Por primera vez en la historia tuvimos 70 años de paz, lo que es totalmente anormal. Si recorremos la historia de Europa veremos que nunca antes tuvimos 70 años de paz seguidos. Ahora bien, esta paz es el resultado de los intercambios de ideas y de mercaderías que se llevaron a cabo bajo el techo de la construcción europea. Pero si este techo se rompe y se cae sobre la cabeza de los pueblos la situación se vuelve muy inquietante, peligrosa."


Por Eduardo Febbro-Desde Atenas-Página 12

Afuera el primer ministro griego Giorgos Papandreu, reemplazado por un emisario del sistema bancario. Afuera el presidente del Consejo Italiano, Silvio Berlusconi, reemplazado por otro tecnócrata interlocutor del sistema financiero. La crisis de la deuda se cobró más que estas dos víctimas: en España se modificó la agenda electoral, en Portugal los partidos implementaron reformas dictadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo, en Irlanda el desastre condujo al mismo callejón. La democracia europea se convirtió en una democracia bancaria. El diputado y economista alemán Michael Schlecht, responsable del grupo parlamentario del partido Die Linke, La Izquierda, analiza en esta entrevista el trastorno de las democracias europeas y denuncia el papel que ha desempeñado el capitalismo alemán en esta megacrisis. Para Michael Schlecht, la democracia se está esfumando del Viejo Continente.
–La democracia europea la están construyendo los bancos, no los electores que deciden por una mayoría. Más allá de lo que pensemos de ellos, Papandreu y Berlusconi son las víctimas más recientes de esta nueva doctrina.
–La respuesta es muy simple. La democracia está desapareciendo día tras día en Europa. Por ejemplo, cuando el pasado 5 de junio se organizaron las elecciones en Portugal, la Troika (Fondo Monetario Internacional, Banco Central Europeo, Unión Europea) pidió a los dos partidos políticos portugueses que podían ganar las elecciones que firmaran un acuerdo, mediante el cual se comprometían a implementar las condiciones impuestas por la Troika. Ahora eso ocurrió con Grecia y le toca el turno a Italia. Por consiguiente, se puede decir que los portugueses no tuvieron elecciones verdaderamente libres. Se usó un arma contra ellos. En realidad, con esta política europea, Alemania está defendiendo con uñas y dientes los intereses financieros, los intereses del mercado. El gobierno de Angela Merkel tiene una actitud muy agresiva en este punto. Es una agresión sin tanques. Pero el resultado es el mismo.
–Ello equivale a decir que Alemania es hoy la gran policía financiera de Europa. Alemania, junto con Francia, ha sido la avanzada del reemplazo de poderes surgidos de las urnas por tecnócratas teledirigidos por los bancos.
–Alemania dando su acuerdo a lo que está ocurriendo. Alemania está preparando el terreno porque tiene un excedente de exportaciones mucho más grande que sus importaciones. En los últimos diez años el excedente alemán alcanzó un trillón de euros. Por otra parte, este excedente gigantesco acarrea una contrapartida del otro lado: hace que la deuda crezca en los países importadores. El 50 o 60 por ciento de la deuda creada por esta política alemana aparece en las cuentas de los demás países de Europa. Todos hablan de la deuda en Europa, pero nadie dice nada sobre el país que gana mucho con esa deuda. Y ese país es Alemania. La deuda de los países europeos es el resultado de la política alemana en el Viejo Continente. El núcleo de esta política es el dumping de los salarios. En los últimos diez años tuvimos un dumping salarial que llega al 5 por ciento, y ello sin tener en cuenta la inflación. Ningún otro país de Europa conoce una situación semejante derivada del dumping salarial. Esta política de dumping equivale a poner una ametralladora en las manos de los capitalistas alemanes. Es un arma muy destructora. En el siglo pasado, Europa estaba arrasada por tanques alemanes. Ahora está arrasada por la política de Angela Merkel.
–La desaparición de la democracia en Europa es un hecho considerable. El Viejo Continente es la cuna de la democracia. Es un ejemplo pésimo para el mundo. ¿Acaso no es el fin del poder y de los valores de Europa sobre el resto del planeta?
–Veremos qué nos dice el futuro. Creo que el año próximo los pueblos de Europa pueden luchar y levantarse en defensa de los intereses de la democracia y contra los mercados financieros. Ahí tendremos una posibilidad de restablecer la democracia en Europa. Esa es la lucha de la izquierda alemana en ese momento.
–¿Cree usted realmente que habrá un pueblo mayoritario dispuesto a plantear la lucha? ¿Acaso no es demasiado tarde, acaso la ideología del consumo no adormeció las conciencias?
–Creo que bajo las condiciones que existen hoy podemos ver el surgimiento de movimientos sociales fuertes, como ocurrió en Grecia. La situación que encontramos en Alemania incita a ello. La historia está abierta para que la escriban los pueblos.
–¿Qué le ha ocurrido a la socialdemocracia europea? Pese a que su enemigo ideológico, el liberalismo a ultranza, cometió todos los errores posibles y hundió al planeta, el discurso de la socialdemocracia no cuaja, no genera confianza. ¿Es una crisis de la socialdemocracia o una crisis del electorado?
–Las dos cosas. Estoy convencido de que dentro de un futuro inmediato tendremos una explosión en la Eurozona. Tenemos que escribir en los libros de historia que los socialdemócratas alemanes, junto al Partido Verde, fueron el poder político que generó las medidas que conducen al fin del euro. Los socialdemócratas y los verdes iniciaron el dumping salarial. Esa política es la responsable de lo que ocurre hoy. Reconozco el drama total que hay en este momento en Europa por culpa de esta situación. Durante muchos, muchos años, fue necesario que en Europa central hubiese guerras y muerte. Después de 1945 y por primera vez en la historia tuvimos 70 años de paz, lo que es totalmente anormal. La paz en este continente es una anomalía. Si recorremos la historia de Europa veremos que nunca antes tuvimos 70 años de paz seguidos. Ahora bien, esta paz es el resultado de los intercambios de ideas y de mercaderías que se llevaron a cabo bajo el techo de la construcción europea. Pero si este techo se rompe y se cae sobre la cabeza de los pueblos la situación se vuelve muy inquietante, peligrosa. Tal vez volvamos a lo mismo. Vamos a tratar de mejorar el movimiento de izquierda bajo estas nuevas condiciones, vamos a explicar mejor nuestra política para ganar la batalla.

ENTREVISTA A PANAGIOTIS LAFAZANIS, DIPUTADO DE IZQUIERDA EN GRECIA

“Todo esto nos conduce por un túnel sin luz”


Desde Atenas
La tecnocracia gobierna Grecia. Como en Italia, la crisis del euro puso al frente del país a un hombre de los bancos, un emisario del sistema que fue presidente del Banco Central griego, vicepresidente del Banco Central Europeo, miembro de la trilateral de Rockefeller (el primer grupo que promocionó la globalización a partir de los años ’70), y que jamás se sometió al voto popular. Salió de las brumas de las finanzas para dirigir un país y hacerle aceptar un drástico plan de ajuste decidido muy lejos de Atenas. El pasado 26 de octubre, la Unión Europea diseñó en Bruselas el rescate de Grecia. A cambio de una inyección de decenas de miles de millones de euros, Grecia debía someterse a una cura drástica de sus finanzas con el consiguiente costo social de esas medidas. Lucas Papademos es el hombre de la circunstancia. Sin mayoría alguna, consiguió que dos partidos de gobierno, la derecha de la Nueva Democracia y los socialistas del Pasok, y un minúsculo grupo de la extrema derecha, Laos, aprobaran su nombramiento. Como si fuera poco, con apenas quince diputados, la extrema derecha ingresó al gobierno con un ministro, dos viceministros y una secretaria de Estado. Una obra maestra de la arquitectura tramposa. Panagiotis Lafazanis, diputado de la coalición de izquierda radical griega, Syriza, presidente de su grupo parlamentario y encargado de las cuestiones económicas, está indignado. En esta entrevista con Página/12, Panagiotis Lafazanis compara la situación actual de Grecia con un golpe de Estado perpetrado por los bancos contra la democracia de su país.
–Para muchos analistas griegos, lo que pasó en Grecia es una suerte de reemplazo de la voluntad popular por la tecnocracia sin legitimidad democrática.
–Es absolutamente así. Aquí se están llevando a cabo experimentos de robo, de destrucción social, de los salarios del pueblo y de la vida de los trabajadores que han destruido al país. Esto nos conduce por un túnel sin luz. Este es el camino que han elegido para Grecia. El Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea están robando y destruyendo a la sociedad griega.
–Pero en Grecia se dio una particularidad poco común: aquí hay un gobierno formado bajo la batuta de los bancos y no surgido de la voluntad de una mayoría popular.
–Lo que hemos tenido en Grecia en los últimos días fue un golpe de Estado. El acuerdo al que se llegó el pasado 26 de octubre en Bruselas para un nuevo rescate fue un acuerdo neocolonial sobre la periferia de Europa. Bruselas sabía perfectamente que esos acuerdos nunca hubiesen sido aceptados por el Parlamento griego. Era imposible, y aún más imposible era aprobar esos acuerdos mediante el voto popular. El gobierno tuvo miedo de presentar ante el Parlamento esas medidas y sus condiciones, justamente porque no hubiese tenido mayoría para ello. Por eso se produjo este golpe de Estado, para que pasen las medidas y para destruir la voluntad de lucha del pueblo griego. Están tratando de desarmar al pueblo. Pero este golpe de Estado no se detendrá en Grecia, sino que se ampliará a toda Europa. El Fondo Monetario Internacional es el constructor de esta idea. Ellos son los inventores. Por eso tuvimos aquí un consenso dentro de los partidos políticos tradicionales para aceptar el golpe de Estado y poner al frente del gobierno a un hombre de los bancos, el actual primer ministro Lucas Papademos. Papademos fue presidente del Banco Central griego y vicepresidente del Banco Central Europeo. En él podemos encontrar todos los ingredientes del golpe de Estado contra el pueblo griego. La democracia está ahora aplastada. Tenemos un nuevo gobierno cuya misión no es otra que la de implementar el acuerdo sobre Grecia al que se llegó en Bruselas el pasado 26 de octubre.
–Los bancos parecen tener hoy la misma misión que los militares de América latina durante los años ’70 y ’80.
–Aquí tenemos procesos antidemocráticos, con gobiernos títere, disfrazados con la ropa de la democracia parlamentaria. Tenemos una democracia superficial cuyo jefe es una junta conformada por los bancos, que actúa contra los intereses de la clase trabajadora.