21/11/11

Argentina: Más víctimas de la violencia machista


Por Mariana Carbajal-Página 12

“Es necesario considerar la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos. De esta forma se podrá ver la grave situación que viven las mujeres, niñas y niños en la Argentina como una realidad colectiva por la que se debe actuar de manera inmediata"


María Laura Córdoba tenía 20 años y vivía en Villa Hipólita, provincia de Santiago del Estero. El 1º de enero de este año la asesinaron a golpes de puño y puntapiés. La ataron a un árbol y la quemaron con un hierro caliente. Como culpable del feroz ataque fue acusado su novio, quien fue detenido. El hombre, de 32 años, tenía denuncias previas por malos tratos y amenazas de muerte. El femicidio de María Laura es el primero registrado en 2011. Pero la lista es extensa. Hasta el 31 de octubre, el Observatorio de Femicidios en Argentina de La Casa del Encuentro contabilizó 230 femicidios de mujeres y niñas, un diez por ciento más que en el mismo período del año anterior. En la mayoría de los casos se señala como presunto agresor al marido, o novio y en segundo lugar, a una ex pareja. Este año, la ONG sumó una estadística que pone en primer plano otra cara de la tragedia de la violencia machista: 174 hijos e hijas menores de edad quedaron huérfanos por los femicidios (ver abajo). En la semana del Día Internacional de la No Violencia hacia las Mujeres, que se conmemora el viernes, el relevamiento apunta a reflexionar sobre el grave problema social que significa la violencia de género en el país.

“El término femicidio es político, es la denuncia a la naturalización de la sociedad hacia la violencia sexista. El femicidio es una de las formas más extremas de violencia hacia las mujeres, es el asesinato cometido por un hombre hacia una mujer a quien considera de su propiedad”, destacó Ada Beatriz Rico, coordinadora del Observatorio.

En los primeros diez meses de 2010, el Observatorio detectó 208 femicidios. La ONG incorporó otra categoría para dar cuenta de la magnitud del impacto de la violencia machista y agregó los “femicidios vinculados”, donde registran las muertes de niñas y niños asesinados por el mismo agresor que termina con la vida de sus madres. “Partimos del análisis de las acciones del femicida, para consumar su fin: matar, castigar o destruir psíquicamente a la mujer sobre la cual ejerce la dominación”, señaló Ada Beatriz Rico, coordinadora del Observatorio. En la mayoría de los casos, el agresor es el propio padre de los chicos o su padrastro, y se dan en un escenario de violencia doméstica. Como se presume que ocurrió el asesinato de Tomás Dameno Santillán, en Lincoln, donde el único imputado es la ex pareja de su madre, Susana Leonor Santillán. Entre enero y octubre del año pasado, hubo al menos cuatro niños y cuatro niñas asesinados por su padre o padrastro. En el mismo período de este año, la cifra trepó a 16 –siete niñas y nueve niños, de entre tres meses y 12 años–, tal como reveló el sábado Página/12.

“Es necesario considerar la violencia sexista como una cuestión política, social, cultural y de derechos humanos. De esta forma se podrá ver la grave situación que viven las mujeres, niñas y niños en la Argentina como una realidad colectiva por la que se debe actuar de manera inmediata”, consideró Fabiana Tuñez, titular de La Casa del Encuentro.

De los 230 femicidios registrados hasta el 31 de octubre de 2011, 88 fueron ejecutados por el marido, pareja o novio de la víctima; y 49 por su ex pareja.

La vivienda que compartían con el atacante o en la que vivía la mujer fue el lugar más habitual del femicidio. El último hecho registrado en este nuevo informe tuvo lugar el 30 de octubre: Lucía Castro tenía 41 años y vivía en el Barrio Los Fresnos, de la ciudad de Córdoba. La asesinaron a puñaladas. El culpable habría sido su pareja, Juan Velázquez, de 50 años, quien tras cometer el crimen se suicidó. El hecho sucedió en la vivienda que compartían.

El informe subraya que en al menos 26 casos había denuncias previas por malos tratos, y en tres, se le había dictado al agresor la exclusión del hogar, con prohibición de acercarse a la mujer. Ocho de los atacantes eran integrantes de fuerzas de seguridad. Ocho de las víctimas se presume que se encontraban en situación de prostitución o trata. Como no hay estadísticas oficiales, la ONG realiza el registro de los femicidios a partir de los casos que se publican en las agencias de noticias y en 120 diarios de distribución nacional y provincial.

“Con este Informe de Investigación, estamos solicitando y remarcando la necesidad de que haya estadísticas oficiales sobre violencia hacia las mujeres y una mayor cantidad de hogares-refugios para las víctimas, con una asistencia interdisciplinaria, desde una perspectiva de género; que se intensifiquen las campañas de prevención e información, además de una reforma legal que le quite automáticamente la patria potestad al femicida, y se asigne un subsidio habitacional y de alimentación para las víctimas”, enumeró Tuñez, entre otras medidas que reclaman desde La Casa del Encuentro.

Orfandad anunciada-Por Mariana Carbajal


Al menos 174 niños y niñas quedaron huérfanos en los primeros diez meses del año, luego de que su madre fuera asesinada por el hecho de ser mujer. El dato surge de un informe realizado por primera vez por el Observatorio de Femicidios en Argentina dirigido por La Casa del Encuentro, a partir de los casos publicados en agencias y diarios de todo el país. Y pone en evidencia otro costado del impacto de la violencia machista. “Crónica de una orfandad anunciada” es el título del trabajo que refleja el drama, y que fue elaborado por el equipo integrado por Silvia Lommi, Norma Stola y Ada Beatriz Rico.

Las historias se repiten, cambiando los nombres, las edades, los lugares, dice el informe. “Los hijos e hijas de estas mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas son las víctimas más vulnerables, las más olvidadas y las menos visibles de la violencia de género. Niños, niñas y adolescentes, que no pueden hacer otra cosa que soportar la violencia, finalmente se encuentran con la cruel realidad de no tener a su mamá porque fue asesinada por ese hombre que puede ser el padre o el compañero de su madre”, indicó Rico. Las expertas advierten sobre el impacto altamente traumático para la vida de estos niños y niñas con síntomas asimilables al “estrés postraumático o depresión”. “Algunos de sus múltiples efectos se evidenciarán en el área emocional, tales como la dificultad en el control de expresiones de agresión, sentimiento de indefensión e impotencia y miedo; en lo social se dificultará la comunicación y el establecimiento de vínculos estrechos; en lo cognitivo, dificultades en la atención y concentración”, señaló Lommi.

“Sus vidas se modifican, se afecta su escolaridad, sus relaciones de amistad y familia. En muchos casos deben abandonar su hogar, perdiendo amistades y renunciando a sus pertenencias y espacios cotidianos”, continuó Stola.

Finalmente, advierten, hay que considerar la situación legal en la que quedan estos niños y niñas. “En un asesinato de una mujer por violencia sexista, el padre de las y los menores y autor del asesinato, no pierde la patria potestad, sólo se interrumpe hasta su libertad y la guarda puede ser definida por él”, advierte el informe. Por esto proponen que se introduzca una modificación al Código Civil para que el femicida pierda automáticamente la patria potestad.